Nadie ayudó a Valverde para dar caza a Riccó
El Caisse d'Epargne se vio solo frente al italiano

El ataque de Riccardo Riccó en el Aspin dejó tan conmocionados a los aficionados como a los jefes de la carrera, los líderes que deben jugarse el amarillo en París. Cuando el italiano atacó a cuatro para el final, sólo el Caisse d'Epargne puso un ritmo suficientemente sostenido como para que el hueco no fuera insalvable. ¿Por qué tirar y llevar a rueda a los Evans, Menchov, Sastre? "Quisimos llegar a un acuerdo para tratar de coger a Riccó pero no hubo manera", desveló Pereiro para AS en la misma línea de meta. "Evans me dijo que no ponía a su hombre en la bajada, Rabobank colaboró con uno, Euskaltel decidió no tirar después de estar todo el día trabajando. Hay cosas que no entiendo", insistió el gallego, probablemente el más en forma ayer entre el grupo de elegidos. "Si ataca al principio de Hautacam ya veremos quién salta a por él. Nos miraremos a la cara".
"Yo no pensaba que Riccó iba a estar tan fuerte después de haber corrido el Giro. Pero lo que tampoco vamos a hacer ahora es desgastarnos para que ganen los otros", piensa Valverde. Estaba sonriente porque había salvado un día. "Mañana (por hoy, en Hautacam) ya veremos cómo va", dijo, a la espera de que el esfuerzo pase factura a Riccó.
Noticias relacionadas
En la esquina del CSC, Sastre se felicitaba por haber tenido, de nuevo, "buenas sensaciones". Sin querer ir más allá, el abulense reconoció que Riccó era un favorito "antes y ahora". Mientras Denis Menchov se marchaba a toda prisa en coche hasta su hotel, Erik Breukink, su director en Rabobank, tiraba balones fuera. "Riccó no era para nosotros un aspirante el amarillo, por eso no estamos obligados a forzar en la montaña". ¿Ahora lo es?
La respuesta no la da Josean Fernández Matxín, director de Riccardo en el Saunier. "Vamos a mantener la duda hasta el final, aunque ha quedado claro que a Riccó nadie le ha regalado nada en esta etapa. No pudieron con él. Su espectáculo debe pasar a la historia". De un día para otro, el equipo cántabro se ha convertido en la amenaza para todos, incluso para un Caisse d'Epargne que ayer volvió a demostrar que tiene control sobre todo. Menos con Riccó.