Freire y De la Fuente: dos españoles de podio
Son maillot verde y de la Montaña, respectivamente

El podio del Tour de Francia es un lugar sagrado regentado por Bernard Hinault. Las vallas de la organización le rodean y desde lejos, mil objetivos indiscretos. Por allí pasan cada día el ganador de la etapa y los líderes de la general, regularidad, montaña, el mejor joven y el más combativo. España tiene, como casi siempre, un pase VIP especial.
Bajo la lluvia de Toulouse, los cántabros Óscar Freire y David de la Fuente levantaron los brazos y fueron besados por las azafatas, el primero vestido de verde como líder de la regularidad y el segundo, otro cántabro del Saunier, como renovado mejor escalador de la carrera. "No sé si voy a llegar hasta el final pero cada día me encuentro mejor", dijo el tricampeón del mundo, impotente ante la juventud de Mark Cavendish. "Me he colocado mal en el sprint. Ese ha sido mi fallo hoy", asumió. El próximo objetivo de Freire es pasar los Pirineos con el menor desgaste posible y ganar "una etapa" pronto.
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El maillot a topos rojos se ha enamorado de De la Fuente. Le tuvo cariño en 2006 y en este 2008 han vuelto a encontrarse: "Sufrí mucho para pasar primero en el puerto de cuarta categoría y luego para remontar en el grupo y ser segundo en el de tercera". No poder luchar con los mejores en las cimas decisivas le obliga a buscarse la vida en las etapas rompepiernas o, como será el caso de hoy, cazar la fuga buena del día. "Ese es mi único objetivo". David suspira cada vez que enfila la ristra de micrófonos extranjeros que le esperan en la zona mixta situada tras el podio. "Este maillot se lo dedico cada día a mi familia y a mi novia".
Por su parte, el corredor del Euskaltel Amets Txurruka también estuvo a punto de ir al podio por ser el combativo del día, pero un jurado decidió dar el honor al francés Laurent Léfevère. "Sabía que era casi imposible llegar a la meta", dijo el vasco.