Ciclismo | Tour de Francia. 8ª etapa

Del llano al cielo

Cavendish venció al sprint en vísperas de la alta montaña

<b>VICTORIOSO. </b>Mark Cavendish celebra con los brazos en alto su segunda victoria en el Tour bajo un aguacero. Óscar Freire, con el maillot verde, sólo pudo ser cuarto.
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El joven Mark Cavendish, de 23 años, aún no es el hijo predilecto de la Isla de Man, pero está en el camino. Ese honor todavía corresponde a los Bee Gees, que nacieron en Douglas (capital de la ínsula) antes de recorrer el mundo y electrizarse el pelo. El ciclista, que sigue sus pasos luciendo las apreturas de la lycra, sumó ayer su segunda victoria en el Tour, en otro sprint descarado y lujurioso donde nadie le pudo hacer sombra.

Nuestro Óscar Freire terminó cuarto, en reñida disputa con la gente de su generación. Al menos le sirvió para sumar puntos en la clasificación de la regularidad, que ahora lidera, una vez resuelto a su favor el empate con el impetuoso Kirchen, gracias a sus resultados en las metas volantes.

De modo que Freire volverá a vestir hoy el maillot verde, pero no a préstamo por el líder, sino con plenos derechos. Desconozco si le ilusiona, pero debería. Resignados al dominio de Cavendish en las etapas sin dificultades, Freire podría preparar el asalto de un prestigioso maillot que jamás ha conquistado un español. A él, que es un gourmet, ese detalle tendría que inspirarle. Le confirmaría, por cierto, como un ciclista superior y daría lustre a sus tres campeonatos del mundo.

Es extraña nuestra relación con las prendas, colores y estampados. Instaurado en 1953 y verde por la primera empresa que lo patrocinó (cortadoras de césped), el maillot de la regularidad ha sido sistemáticamente ignorado por los ciclistas españoles, históricamente inclinados al reinado de la montaña desde que Vicente Trueba consiguió el primero en disputa en 1933, todavía sin el maillot de lunares, que no se estrenaría hasta 1975 haciendo publicidad de los Chocolates Polain.

También ese jersey de puntos rojos nos pertenece en estos momentos por obra y gracia de David de la Fuente. Es un hecho que el cántabro ha nacido para moverse sobre estas alfombras. Corredor más combativo del Tour en 2006, no hay escaramuza en la que no se vea envuelto, siempre infatigable, valiente, entusiasta. No es un escalador y tendrá casi imposible disputar la montaña, pero el esfuerzo, a la espera de ganar una etapa, le sirve para hacerse notar, vender calderas y besar a las azafatas de los supermercados Champion, que van vestidas como ninfas y deben serlo.

Amets Txurruka (23º en la pasada edición y corredor más combativo) pertenece a la misma raza que De la Fuente. Ha nacido para el Tour. Ayer se fugó en compañía de tres franceses (Pineau, Lefevre y Riblon) y dio los relevos más generosos. Disfrutaron de cuatro minutos de ventaja, pero les minó la lluvia y la ambición de los sprinters.

A falta de cinco kilómetros para la meta sólo quedaban en cabeza Txurruka y Pineau, totalmente condenados. Y decidieron morir bonito. Con el pelotón rugiendo en su espalda, Amets demarró y le siguió Pineau, que atacó a continuación. Se les vio felices mientras eran engullidos.

El tren expreso del Columbia colocó a Cavendish en los labios de la etapa. Tanta fue la velocidad y la inercia que su compañero Ciolek hizo segundo. Los lanzadores lo celebraron con los brazos en alto y es fácil que gritaran "¡guau!" y "¡yuhu!", porque este equipo es de licencia californiana.

Hasta aquí lo ocurrido y a partir de ahora lo que está por suceder. Hoy se disputa la primera etapa de gran montaña, con las ascensiones, desde el kilómetro 152, al Peyresourde y al Aspin. La jornada no acaba en alto, pero los tiempos modernos señalan que un descenso puede ser tan determinante como una subida. Y más si llueve, que podría.

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Se espera una escapada de inicio y la categoría de los escapados será clave para la suerte de la etapa y, quizá, del Tour. Pienso en lo que significaron las fugas de Pereiro y Rasmussen en años anteriores. Para esa segunda línea de favoritos habrá otra oportunidad en las rampas del Peyresourde, a más de 60 km de meta. Pereiro, Kreuziger, Vandevelde, Valjavec, Samuel, los Schlek... De ellos hablo.

Aspirantes. Los favoritos se reservarán al Aspin, donde Riccó buscará el segundo triunfo. Kirchen es una incógnita y Valverde también. Sastre debería atacar de lejos, romper la pecera de Evans. Es día para detectives: el campeón de mañana se muestra hoy.

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