Ciclismo | Tour de Francia. 6ª Etapa

Riccó abre las alas

Valverde fue segundo y su equipo controló la etapa. Kirchen, líder

<b>ESPLÉNDIDO. </b>Riccó celebra su primer triunfo en el Tour en la cima de Super Besse, por delante de Valverde y Evans. También es el primer triunfo de Saunier en la ronda gala.
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Hermoso día, buena jornada, bonitos valles, vacas con lazo, dulces azafatas, moral óptima. Ganó Riccó y ganamos todos. Es positiva la victoria de un italiano en general y de este italiano en particular, porque si ellos son parte imprescindible del clasicismo ciclista, de la rivalidad eterna, este muchacho aporta además la maravillosa inconsciencia de los escaladores locos. Ojalá se quede y se enganche. Aunque él afirma que tenía una etapa como único objetivo, pudiera ocurrir que al atravesar los Pirineos Riccó se vea tan alto que ya no quiera bajarse. Y no sería tan raro porque no hay otro ciclista más explosivo en las cuestas. Ayer, después de ganar la etapa, pronunció, entre otras palabras, una que sabe a montaña y ambición. Dijo Pantani.

Valverde fue segundo y a nadie se le puede escapar un suspiro porque su rendimiento indica que está plenamente recuperado de la caída. Lo descubrimos poco antes, cuando el Caisse d'Epargne controló de la carrera con la autoridad de los equipos poderosos. Primero recortó distancias con los fugados (tres franceses, naturalmente) y después, en el puerto final, completó el plan de relevos hasta los últimos 300 metros. Fue una reconfortante exhibición que debe trascender el capricho de una etapa y refrendar la candidatura de Valverde.

Si el puerto no pareció muy exigente, la última rampa tuvo miga. En ese tramo, Pereiro tiró del grupo de favoritos con una energía y una elegancia que no acostumbran los escuderos. Dio la impresión de que se hubiera podido marchar en solitario de haberlo intentado, y no es fácil imaginar quién hubiera respondido a ese ataque imprevisto. Después de su victoria en 2006, Pereiro vive en una especie de limbo entre los jefes y los gregarios que provoca una cierta confusión en el tratamiento que merece, de usted o de tú, campeón o Walkowiak. Y esa indecisión ajena es la ayuda que necesita Pereiro para ganar otro Tour. Le bastará una escapada o un menosprecio.

Ese Pereiro sin ficha policial hizo ayer cuanto quiso. Mientras los aspirantes cargaban las escopetas, el gallego empujaba, bajaba y subía, como una madre que repasa los disfraces de los niños en la representación de fin de curso. Cuando en la recta final se abrió para dejar paso a su compañero, descubrimos a Valverde sofocado, con fuerzas para seguir la estela de Riccó, pero sin chispa para batirle.

A rueda de Valverde se presentó el elástico Evans y cuatro segundos después cruzaron los luxemburgueses Frank Schlek y Kirchen, nuevo líder por accidente de Schumacher. El alemán hizo el afilador en el último kilómetro con la mala fortuna de que sólo hay piedad para los caídos en el final de las etapas llanas.

El bejarano Moisés Dueñas (Barloworld, 27 años) sorprendió al encabezar, a siete segundos, el grupo de Sastre, Menchov y Kreuziger; Samuel Sánchez perdió 12 segundos y Cunego, la verdadera decepción, entregó 32.

Cuidado.

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No hay descartes aún, pero hay apuntes. Kirchen, séptimo en el pasado Tour (a 12:18), es un líder a tener en cuenta. Aunque no se trata de un escalador puro, es un corredor capaz de ganar en cualquier terreno, completo y valiente. Evans, por su parte, tiene la fortuna de seguir tapado por seis segundos. Cuando vista de amarillo ya no podrá esconderse.

Todos los favoritos se parecen, si lo piensan. Ninguno se jugaría la vida en una escalada. Por eso temen a Riccó. Lo que hizo y lo que dijo: Pantani.

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