Valverde: "Ha sido un día inolvidable y emocionante"
Ayer vivió un baño de masas

Que Alejandro Valverde aparezca en la portada de L'Équipe ("Valverde, el duque de Bretaña") podría resultar hasta menos sorprendente que el trato de auténtico ídolo de masas que recibió ayer el murciano por parte del público, tocado con el maillot amarillo de líder del Tour y con un culotte a juego a la medida de su pasión por todo lo fashion.
"Este día ha sido inolvidable para mí. Pasar por todos los pueblos y que la gente grite tu nombre y te aplauda es emocionante", dice Alejandro, que fue jaleado desde la salida en Auray. Allí, medio centenar de seguidores se agolparon a las puertas del autobús del Caisse d'Épargne. No buscaban más que tocarle, poder acariciar ese maillot y acompañar en el tumulto a los 15 fotógrafos que trataban de encontrar el momento para captar su mejor sonrisa.
Buen retorno.
Cruzado en pleno párking de equipos, el delfín Óscar Pereiro. "Imagínate el champán que podemos descorchar si ganamos en París. Hemos vuelto al Tour de la mejor manera", dice como queriendo olvidar el de 2007, un paréntesis en la trayectoria no sólo de él sino de una formación que no se sintió a gusto entre tanto clima bélico.
Frente al gallego sonríe Chente García Acosta, otro co-équipier de lujo. "Pues nos podíamos haber ido a tomar una copa el sábado por la noche". Sueña con un imposible.
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El liderato, un esfuerzo extra
Vestir de amarillo supone un cansancio extra que puede pasarle factura al final. "Gastamos mucho, pero todos, el resto también", asumió Valverde al final de la etapa. "Los nervios provocan que haya que estar arriba. Pero estoy lleno de satisfacción. No hay nada mejor en este momento que disfrutar del amarillo. Luego ya veremos lo que pasa en la contrarreloj".