Ni Ricky puede con el intratable Bilbao
Séptima victoria seguida de los ‘hombres de negro’, quinta en ACB, en un partido enorme ante el Joventut.


Escalar hasta Miribilla a una hora más bien tardía como las ocho de la tarde, con el aguacero invitando a la gente a quedarse en casa, suponía un esfuerzo casi para titanes, para los forofos más inquebrantables. Pero ¿realmente puede algo frenar a un aficionado del Bilbao Basket hoy en día a la hora de subir al recinto mágico? El equipo está tan redondo que ni una nevada y la obligación de jugar sin techo podría hacer dudar a esta otrora sufrida hinchada. Vuelan los ‘hombres de negro’, plasman recitales como el de hoy, un partidazo memorable, de los que quedarán en la historia de este fortín que recuperó el ruido y la pasión de noches ya casi perdidas en el tiempo. Un pulso sin tregua, con mucha tensión e incertidumbre en cinco minutos finales sin canastas, pero en el que prevaleció la confianza, la férrea defensa, la mentalidad competitiva y las buenas sensaciones que tiene el intratable equipo de Ponsarnau. La imagen que transmiten es que hay que picar mucha piedra para doblegar a ese cíclope, que va justo de gente y salud para guerras tan duras, pero los que están se multiplican por dos. Se agarran como lapas a la contienda y desesperan a cualquiera.
Séptimo triunfo seguido, quinto en ACB, y tercera derrota encadenada por la Penya. Da igual que estén fuera Lazarevic y Sylla, que Pantzar juegue casi con una pierna y Frey vaya muy justo, o que a veces se atasquen, su personalidad es infinitiva y se ven como un bloque invencible. Con su cóctel de tensión, errores y defectos, y el 10-9 del último cuarto, el partido no fue feo, al contrario, una preciosidad, un cisne. El Surne se traía ganas de revancha tras la derrota por 32 en la primera vuelta en Badalona; no llegó a enjugarlo con un +33, pero se quitó la espina y de qué manera. Ponsarnau, el mejor entrenador del mes de enero, no ve el final de esta maravillosa aventura. Su mejor racha en Bilbao. En esta semana limpia han invertido en “recuperar salud” como dice él mismo, y los motores aún rugen más.

Lo que arrastra Ricky es impresionante. Vende muchas entradas. El pabellón respiraba admiración hacia el base de la Penya, que retrasó su calentamiento para atender a una legión de admiradores. Una devoción mayúscula. La ovación durante la presentación fue de época, casi mayor que a los propios jugadores locales. El Bilbao Basket mandó durante todo el choque, no dejó al rival que se pusiera por delante en ningún instante, tan sólo asistió a alguna igualadas. La iniciativa fue local y eso es como mostrar un solomillo a una fiera hambrienta. De todos modos, los verdinegros se sentían cómodos haciendo la goma, impedían que recibiera Jaworski y su defensa no dejaba entrar en ritmo a los locales, que abusaban del bote y perdían movilidad. Pero las pocas veces que estos se escaparon a ese control, fueron inclinando la balanza hacia su favor. Miret, que tiene comiendo pipas a un jugadorazo como Dekker porque exige que jueguen para él y la disciplina es lo primero, cuenta gente grande y trataron de buscar canastas cerca del aro. Están en nómina veteranísimos como Tomic y Hanga, a los que a veces les pesan las carreras. La serie en los tiros libres, una asignatura pendiente para los vizcaínos, era redonda: llegaron a tener un 16/16.
Normantas, uno de los secantes de Rubio, no hizo ni una falta personal, síntoma de lo afinada que toca la orquesta. La salida tras el descanso fue importante en el devenir del choque. Hilliard tomó el mando de las operaciones, con un triple y una asistencia a Kramplj, que hizo un mate de los suyos a una mano: 47-39 con 1:08 transcurrido. Bagayoko no logró machacar absolutamente solo bajo la canasta y el choque por momentos parecía enloquecer, navegaba del descontrol de algunos instantes a la fluidez anotadora de otros, pero siempre con un acierto superior de los anfitriones.
Hakanson asumió la responsabilidad con su clásico tiro a la media distancia y empató a 49 tras dar forma a un 2-10. La noria no dejaba de girar y el pulso encandilaba a los asistentes. Del 51-50 se pasó a un 61-54. Jaworski pudo sacarse de encima los marcajes pegajosos que volvían a poner una ventaja jugosa: 63-53. Tres veces gozaron de esos esos diez de ventaja. Como todos se sienten partícipes de este frenesí, Font también tuvo una aportación decisiva, con cinco puntos seguidos. Celebró a lo grande su reciente paternidad.
Hilliard metió un triple a 5:12 para acabar y ya no se vieron más canastas en juego: 77-69. La emoción apretaba las tuercas del nerviosismo. Hunt, en una versión algo más discreta que otras tardes, se sumó a la fiesta. Ricky seguía haciendo maniobras fantásticas. El rebote estaba siendo un problema para el Bilbao Basket y salió Hlinason a cerrar la zona. Un coloso. Puso un tapón a Ricky en un giro característico de éste. No estaba todo dicho. Kraag, que llevaba un mal día con 0/4 en triples, metió uno completamente solo para poner el inquietante 77-76 a 56 segundos para el bocinazo final. El Bilbao Basket fallaba su primer tiro libre de la velada para añadir picante, fue Petrasek tras una personal de Rubio. En el cara o cruz emergió el señor Hilliard, ese líder que coge un avión a Lisboa en día de partido con el cuerpo machacado por la fiebre para echar una mano a sus compañeros en la Europe Cup, ejerció de lo que es, de líder. Y abrochó un señor encuentro.

Ponsarnau: “Estoy muy orgulloso de la mentalidad competitiva del equipo”
Ponsarnau confesó que se siente “orgulloso de la mentalidad competitiva” mostrada por su equipo para enlazar la quinta victoria consecutiva en la Liga Endesa. “Creo que esa es la mejor sensación que puede tener un entrenador”, señaló el estratega de Tàrrega, quien admitió también que en la preparación de este partido “aún estaba en la mente” de sus jugadores la dolorosa derrota encajada en Badalona en la primera vuelta.
“Allí ellos jugaron impresionante y no encontramos la forma de poderles competir. Nos hizo mucho daño, pero respondimos bien y nos levantamos. Me gusta este equipo enfadado. Hoy hemos podido perder, pero hemos respondido con orgullo. Hemos crecido y mejorado respecto a ese día”, destacó.
Sobre el encuentro, comentó que fue un choque “ajustado” en el que “parecía” que tenían la iniciativa del juego, “pero siempre por poco” frente a un Joventut que “ha sabido hacer la goma”. “Su defensa nos ha planteado cosas que nos ha impedido encontrar movilidad y nos ha hecho forzar el bote, pero el equipo estaba agarrado y ha tenido defensa. En esos cinco últimos minutos que no entraba nada hemos cometido un error en un triple de Hunt, pero la gente ha venido al banquillo diciendo que no se iba a repetir. Ahí nos hemos agarrado y prueba ese el 10-9 del último cuarto”, concluyó.
Miret: “No hemos tenido la regularidad necesaria para ganar”
Dani Miret lamentó tras la derrota que su equipo no tuvo “la regularidad necesaria para ganar” en Miribilla. “Tuvimos algún momento muy bueno, alguno malo y alguno muy malo, pero no hemos sido capaces de encadenar acciones como para tener un control del partido cuando parecía que teníamos la iniciativa y también Bilbao ha metido alguna canasta de mérito”, explicó el técnico en su valoración del encuentro.
Admitió que el Surne Bilbao es un equipo “en clara mejoría” y con “muy buena química” frente al que “por pequeños detalles en muchos factores” han “sido peores” y por eso no han podido evitar la tercera vderrota consecutiva en la Liga Endesa.
“Quizás en la primera parte sí he notado que nos faltaba determinación para tomar una decisión y agresividad para ir a tope a por el partido. Excepto en el tercer cuarto, que hemos tenido algo más de acierto, sufrimos para generar ventajas”, admitió.
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“Y por mérito de Bilbao tampoco hemos marcado las diferencias que hay que marcar para poder ganar un partido muy igualado”, concluyó el técnico del equipo verdinegro.
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