NBA | SPURS 113 - WARRIORS 144
Una noche histórica en el Alamo
Más de 68.000 personas baten el récord de asistencias a un partido de fase regular en la NBA. Los Spurs celebraron a lo grande su 50 aniversario.
San Antonio no está entre los treinta principales núcleos económicos (ya se sabe, el eterno anhelo de los grandes mercados) en el deporte profesional estadounidense. Su área metropolitana no llega a los dos millones y medio de habitantes, muy lejos de los seis millones y medio de Dallas-Fort Worth y los casi siete millones de Houston. Y eso si hablamos solo de las tres franquicias texanas. Pero San Antonio, el hogar de los eternos Spurs, los venerables Spurs, tiene otra cosa: el pedigrí, el ADN, el latido.
San Antonio es una ciudad NBA, una donde los Spurs son el único hito de ese deporte profesional que se cuartea en tantas otras. Es un lugar que se cierra en un solo puño, que alza una única voz, un rugido: San Antonio Spurs. Ayer, noche del 13 de enero de 2023 y dentro de los actos del 50 aniversario de la formulación actual de la franquicia, 68.323 personas regresaron al vetusto Alamodome, un lugar que huele a historia del baloncesto, para ver el San Antonio Spurs-Golden State Warriors. Espuelas de la orgullosa Texas contra rayos de sol que se alargan desde la populosa Bahía de San Francisco. Formas de vivir y formas de jugar al baloncesto. Y un récord nuevo, histórico, la mayor asistencia de siempre a un partido de regular season de la NBA. Algo de otros tiempos.
El 27 de marzo de 1998, 62.046 personas fijaron el que era récord hasta ahora. Fue en visita de Michael Jordan y sus Bulls a los Hawks, en el Georgia Dome de Atlanta. Las siguientes dos marcas pertenecen al Pontiac Silverdome, aquel inmenso cubil de los Pistons a casi 50 kilómetros de Detroit. Todo eso ha quedado atrás. Siguen intocables, claro, los 108.713 asistentes al All-Star de 2010, jugado en el inacabable Cowboys Stadium de Dallas, tal vez la joya más rutilante de la corona del deporte USA. Si hablamos de baloncesto competitivo, el récord sigue en los 78.129 que vieron, la mística del College, un Kentucky-Michigan State en el Ford Field de Detroit, el 13 de diciembre de 2003. Y, bueno, si salimos de Estados Unidos, nadie sabe si de verdad se reunieron 120.000 personas en Atenas para ver al AEK ganarle la Recopa de Europa al Slavia de Praga. Pero cuentan que así fue.
“Esto es otra historia, es algo que… ¿están vendiendo alcohol? Creo que la gente va a estar volcadísima. Es algo muy especial para todos, es un momento de mucha nostalgia, tener a tanta gente en este sitio para vernos jugar…”. Son palabras de Gregg Popovich, que heredó el equipo y lo convirtió en dinastía en ese Alamodome en el que David Robinson, porque cada detalle estuvo cuidado hasta el extremo, anunció el récord en medio de una ovación atronadora. Robinson, que firmó en esa cancha el último cuádruple-doble que ha visto la NBA, en 1994 (34 puntos, 10 rebotes, 10 asistencias y 10 tapones), formó con Tim Duncan las torres gemelas sobre la que Popovich construyó un imperio. El de los veintidós años seguidos en playoffs, el récord de 18 seguidos con al menos 50 victorias, el mejor porcentaje de triunfos de siempre en la NBA (por encima del 61%) y, claro, los cinco anillos. El primero en ese Alamodome al que luego siguió el SBC Center que ahora es AT&T. Historia de la Liga, historia del baloncesto.
En el banquillo visitante estaba Steve Kerr, que ganó dos de sus cinco anillos (después de tres con los Bulls de Jordan) en San Antonio, el primero en este Alamodome por el que danzaban columnas de recuerdos, sombras de un legado eterno: “Durante las presentaciones tenía la carne de gallina. Ha sido muy especial, este lugar siempre será especial para mí”, dijo visiblemente emocionado. El partido le dio su victoria 450 como entrenador. Discípulo de un popovich (y de Phil Jackson: raíces de grandeza) al que ahora ha sucedido como seleccionador estadounidense y al frente de otro equipo de leyenda, estos Warriors con los que ha ganado cuatro anillos y que arrasaron, por cierto (113-144) en un partido sin historia en lo deportivo. La noche del Return Home To The Dome. Un dato de banquillos, por cierto: ha habido 209 cambios de entrenador en la NBA desde el último partido oficial en el Alamodome. Pero Gregg Popovich sigue dirigiendo a los Spurs.
Los Spurs fueron Dallas Chaparrals ya en 1967, en la desquiciada e inolvidable ABA, pura contracultura. Fueron Texas Chaparrals y en 1973 se convirtieron en San Antonio Spurs por el esfuerzo de un grupo de treinta inversores locales liderados por Angelo Drossos. Una de las cuatro franquicias (las otras Nuggets, Pacers y Nets) que sobrevivieron a la ABA y se unieron a la NBA, y la única de ellas que ha ganado un título tras ese merger que definió la NBA moderna: cinco de hecho, más que cualquiera que no sea Lakers, Celtics, Warriors y Bulls. En 1993 abrió el Alamodome. El Coyote, una mascota con galones, ya llevaba una década animando los partidos de una franquicia con la que pronto se haría, por 75 millones, otro grupo inversor liderado, esta vez, por Peter Holt. Los años dorados estaban a punto de comenzar. Aquel primer título de 1999, el del Alamo, generó el fervor que impulsó la creación de un nuevo pabellón, el AT&T inaugurado en 2002 y financiado en parte la subida de precios en la ciudad: hoteles, alquiler de coches…
Casi cinco kilómetros separan el AT&T de esta jaula de grillos icónica, el Alamodome que, más al norte, representa unos buenos tiempos que ahora no se avistan, salvo que el próximo draft regale a Victor Wembanyama, claro. En eso están ahora los Spurs: después de sus 22 años en playoffs y su imperio en el que no se ponía el sol, van a firmar el cuarto año sin eliminatorias y sin rozar el 50% de victorias.
Pero la reconstrucción, el sombrío presente, apenas pasó por el Alamo en ese chispazo que fue un partido sin historia: los Warriors, aunque son el segundo peor equipo a domicilio de la NBA (4-16 ahora) y están en el 50% de victorias (21-21) sobreviviendo en la frontera con el play-in del Oeste, son un gigante dormido que puede despertar en cualquier momento: actual campeón y eficacia probada cuando llegan las batallas importantes de verdad. Acaban de recuperar a Andrew Wiggins y Stephen Curry, el alfa y omega, que llevaban una eternidad lesionados. Y deberían empezar a coger un ritmo que les permita defender su trono en primavera.
Una vida totalmente distinta a la de los Spurs, como quedó claro en un partido en el que las ventajas llegaron a 39 puntos (103-142) y en el que ningún titular de los californianos tuvo que jugar más de 29 minutos. Pero eso no importó absolutamente nada, no esta noche. Porque la historia, esta vez, estaba en la atmósfera, en la grada, en la mística, en esas 68.323 personas que hicieron que los Spurs saltaran en un puñado de horas del puesto 28 al 15 en asistencia media de esta temporada. En una voz que es un rugido, el puño apretado de esos Spurs de San Antonio. Una ciudad de baloncesto, un punto cardinal imprescindible de la historia de la NBA. Por las victorias y los anillos pero también, o quizá especialmente por eso, por noches como esta.
31
Keita Bates-Diop
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22
Malaki Branham
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23
Zach Collins
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41
Gorgui Dieng
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3
Keldon Johnson
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34
Stanley Johnson
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33
Tre Jones
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35
Romeo Langford
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17
Doug McDermott
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25
Jakob Poeltl
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7
Josh Richardson
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18
Isaiah Roby
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10
Jeremy Sochan
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14
Blake Wesley
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Min | Pts | RT | RO | RD | Ast | Per | Rec | Tap | T1 | T2 | T3 | FR | FC | Val | ||
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31
Keita Bates-Diop
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6 | 6 | 0 | 0 | 0 | 0 | 0 | 0 | 0 | 1/1 | 1/1 | 1/2 | 0 | 0 | 0 | |
22
Malaki Branham
|
21 | 12 | 2 | 0 | 2 | 2 | 1 | 0 | 0 | 2/2 | 2/4 | 2/4 | 0 | 4 | 0 | |
23
Zach Collins
|
12 | 2 | 4 | 0 | 4 | 2 | 2 | 0 | 0 | 0/0 | 1/7 | 0/0 | 0 | 4 | 0 | |
41
Gorgui Dieng
|
0 | 0 | 0 | 0 | 0 | 0 | 0 | 0 | 0 | 0/0 | 0/0 | 0/0 | 0 | 0 | 0 | |
3
Keldon Johnson
|
30 | 17 | 2 | 0 | 2 | 1 | 2 | 1 | 1 | 6/6 | 4/9 | 1/2 | 0 | 1 | 0 | |
34
Stanley Johnson
|
10 | 3 | 1 | 0 | 1 | 3 | 0 | 2 | 0 | 1/2 | 1/1 | 0/0 | 0 | 0 | 0 | |
33
Tre Jones
|
30 | 21 | 1 | 0 | 1 | 5 | 2 | 0 | 0 | 5/5 | 5/9 | 2/2 | 0 | 2 | 0 | |
35
Romeo Langford
|
18 | 11 | 1 | 0 | 1 | 2 | 0 | 0 | 0 | 3/8 | 4/6 | 0/1 | 0 | 1 | 0 | |
17
Doug McDermott
|
22 | 14 | 2 | 0 | 2 | 1 | 0 | 1 | 0 | 3/4 | 4/4 | 1/3 | 0 | 1 | 0 | |
25
Jakob Poeltl
|
26 | 8 | 10 | 3 | 7 | 5 | 3 | 0 | 1 | 4/4 | 2/9 | 0/0 | 0 | 2 | 0 | |
7
Josh Richardson
|
21 | 9 | 3 | 1 | 2 | 5 | 0 | 1 | 1 | 0/0 | 3/4 | 1/5 | 0 | 3 | 0 | |
18
Isaiah Roby
|
9 | 4 | 3 | 0 | 3 | 0 | 1 | 1 | 0 | 0/0 | 2/2 | 0/2 | 0 | 0 | 0 | |
10
Jeremy Sochan
|
24 | 4 | 8 | 3 | 5 | 0 | 2 | 0 | 0 | 0/2 | 2/8 | 0/1 | 0 | 0 | 0 | |
14
Blake Wesley
|
6 | 2 | 1 | 0 | 1 | 0 | 2 | 0 | 0 | 0/0 | 1/2 | 0/0 | 0 | 1 | 0 | |
30
Stephen Curry
|
0
Donte DiVincenzo
|
23
Draymond Green
|
9
Andre Iguodala
|
40
Anthony Lamb
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5
Kevon Looney
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4
Moses Moody
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3
Jordan Poole
|
11
Klay Thompson
|
22
Andrew Wiggins
|
Min | Pts | RT | RO | RD | Ast | Per | Rec | Tap | T1 | T2 | T3 | FR | FC | Val | ||
---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
30
Stephen Curry
|
23 | 15 | 4 | 0 | 4 | 3 | 0 | 0 | 1 | 1/1 | 4/5 | 2/7 | 0 | 3 | 0 | |
0
Donte DiVincenzo
|
25 | 22 | 7 | 3 | 4 | 5 | 1 | 2 | 0 | 4/4 | 3/5 | 4/12 | 0 | 2 | 0 | |
23
Draymond Green
|
28 | 6 | 12 | 0 | 12 | 4 | 2 | 3 | 1 | 0/0 | 3/4 | 0/1 | 0 | 3 | 0 | |
9
Andre Iguodala
|
17 | 5 | 4 | 0 | 4 | 1 | 2 | 1 | 1 | 0/0 | 1/1 | 1/2 | 0 | 1 | 0 | |
40
Anthony Lamb
|
24 | 13 | 5 | 2 | 3 | 2 | 1 | 0 | 1 | 0/0 | 2/3 | 3/4 | 0 | 4 | 0 | |
5
Kevon Looney
|
20 | 14 | 10 | 2 | 8 | 3 | 2 | 0 | 0 | 2/3 | 6/7 | 0/0 | 0 | 3 | 0 | |
4
Moses Moody
|
18 | 12 | 2 | 1 | 1 | 3 | 0 | 1 | 0 | 2/4 | 2/2 | 2/5 | 0 | 0 | 0 | |
3
Jordan Poole
|
31 | 25 | 3 | 1 | 2 | 6 | 2 | 1 | 0 | 7/8 | 6/10 | 2/6 | 0 | 4 | 0 | |
11
Klay Thompson
|
22 | 16 | 3 | 0 | 3 | 4 | 1 | 0 | 0 | 0/0 | 5/7 | 2/3 | 0 | 3 | 0 | |
22
Andrew Wiggins
|
27 | 16 | 5 | 3 | 2 | 2 | 1 | 1 | 2 | 0/0 | 5/9 | 2/8 | 0 | 3 | 0 | |