NBA | Thunder 127 - 121 Nuggets

Shai tumba a Jokic

El base vuelve tras su lesión y acaba con el pívot, que cuaja otra exhibición, pero esta vez sin suerte. El favoritismo de los Thunder no es tan fuerte como al principio, pero se mantiene.

Shai tumba a Jokic
JOSHUA GATELEY
Alberto Clemente
Redactor de Baloncesto
Alberto Clemente es licenciado en Historia y Periodismo por la Universidad Rey Juan Carlos. Empezó su andadura en el periodismo en Cadena SER, donde estuvo de mayo de 2018 a enero de 2019, desempeñando sus funciones en la web, dentro de la sección de deportes. Tras dicha estancia, pasó a formar parte de As, siendo parte de la sección de baloncesto.
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El partido en el que los Thunder iban a recibir a los Nuggets dependía de buena manera de los minutos que fuera a tener Shai Gilgeous-Alexander. La estrella venía de perderse los últimos nueve partidos con problemas en los abdominales y, aunque estaba ya totalmente recuperado, los vigentes campeones querían ser precavidos y no precipitarse. De ahí saldría el desafío que se iba a disputar en Oklahoma entre dos equipos teóricamente candidatos al título: los que ya lo tenían y querían reeditar el increíble éxito y los texanos, que estaban a verlas venir. Ninguno estaba en su pico de forma ni en su mejor momento de convencimiento, propio y ajeno. Pero eso era más una virtud que un defecto en una parte de la temporada en la que la meseta del tedio se apoderaba de las batallas, que parecían películas repetidas que nadie quería ver. Los playoffs serían lo bueno.

Los Thunder llegaban al enfrentamiento con un balance de 5-4 en los últimos nueve partidos. Con algunas dudas en todo ese periplo sin Shai, además de venir de perder ante los Pistons en Detroit. Su némesis en la Conferencia Este ya les había superado para convertirse en el mejor equipo de la NBA. Algo impensable al principio de temporada, cuando el vigente campeón apilaba victorias al mismo tiempo que víctimas con una facilidad casi pasmosa, sin presionar con demasiados minutos a su franquicia y con el convencimiento de que el cielo era el límite. Se llegó incluso a pensar que podían superar el 73-9 que los Warriors lograron en la 2015-16. Nada más lejos de la realidad: la derrota en la NBA Cup ante los Spurs fue la primera de algunas más, y si bien siguen siendo uno de los principales favoritos al título, no están solos en ese selecto grupo.

La historia de los Nuggets era similar en cierta forma, aunque tampoco tan grandilocuente hacia arriba ni tan con picos de pesimismo por abajo. El anillo de 2023 había dado cierta madurez a la entidad, que se encontraba en el mejor momento desde entonces, peleando con Rockets y Timberwolves por los puestos que había del segundo al quinto, con tres posiciones para dos equipos que querían la ventaja de campo en primera ronda de playoffs. Los Spurs se habían escapado por arriba mientras que los Lakers se hundían por abajo, por lo que eran las batallas entre dichos candidatos las que inclinarían la balanza y daría un respiro a según quién de cara a la fase final. Pero, además, el enfrentamiento contra los Thunder estaba en el marco de otra pelea: la del MVP. Tanto Shai como Nikola Jokic luchaban por un trofeo que ya habían ganado en un pasado reciente, y este tipo de noches servían muchas veces para convencer o ganar puntos para el galardón. Estaba por ver.

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Al final, Shai volvió a lo grande y los Thunder ganaron un partido con prórroga y muy atractivo a sus rivales (127-121), a los que ya ganaron en los pasados playoffs en siete intensísimos batallas. El base retornó como si nunca se hubiera ido y finalizó con 36 puntos (12 de 29 en tiros de campo) y 9 asistencias en 33 minutos. Y eso que tuvo enfrente a, una vez más, el mejor Jokic, en lo que parecía la reedición de la máquina serbia, siempre presente, capaz de todo: 23 tantos, 17 rebotes y 14 pases a canasta en casi 45 minutos, una paliza absoluta que fue menor que la de su compañero Jamal Murray, que finalizó con 39 (12 de 26 en tiros de campo, 7 de 13 en triples y 8 de 10 en tiros libres), 8 y 6, yéndose a más de 47 minutos. A 38 segundos para el final, el pívot de los Nuggets (que llegaron a ganar de 16) mandaba el encuentro a la prórroga. Y sin Shai, que descansó ese rato, los locales resolvieron ante su público un enfrentamiento brillante, en el que el base ganó enteros para el MVP y su equipo ganó enteros para que nadie se piense que no es favorito. En definitiva: partidazo.

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