Los 41 años de LeBron: “No tengo ningún agujero en mi juego”
LeBron James mantiene un altísimo nivel en la NBA a sus 41 años de edad. El alero, eso sí, asegura que los ‘back-to-back’ lo analiza día a día para jugar o no.


2026 empieza en los Lakers con Luka Doncic ya como líder indiscutible de la franquicia y con el papel de LeBron James aún por determinar. La retirada, de momento, no está encima de la mesa. El rey de Akron acaba de cumplir 41 años y parece con ganas de más. Las dos partes, jugador y franquicia, no han alcanzado acuerdo alguno y ésta es la última temporada en la que tiene contrato, el próximo verano será libre para hacer lo que le plazca. ¿Traspaso para mejorar el equipo? Sería la primera vez que le ocurre, siempre ha decidido su destino. Todo abierto en la carrera deportiva de uno de los mejores deportistas de la historia, que aún no toca a su fin.
En el nuevo ecosistema de los Lakers, Redick mantiene a James todo lo dentro que puede hasta que el futuro se aclare. Los últimos partidos, además, la producción a dúo entre el estadounidense y Luka Doncic está espoleando las opciones de los Lakers en la complicada Conferencia Oeste. De media, sin bajar de la veintena (22,4) en puntos anotados con 18 encuentros en el contador más 6,9 asistencias y 5,7 rebotes. Sí es cierto que está en el registro más bajo de minutos por partidos de las 23 temporadas que lleva en la NBA: 33,2.
James empezó la campaña lesionado con una ciática, lo que le llevó a quedarse en blanco hasta mitad de noviembre. Tras ello le vino también una artritis en el pie izquierdo que volvió a hacer que la cautela se interpusiera en su disponibilidad y se perdiera el clásico duelo con los Celtics en el Garden. En las últimas semanas ha agarrado un ritmo goloso a pesar de que las dudas han asaltado el récord de los Lakers, que todavía se mantiene fuerte.
En el triplete de triunfos para dar inicio al nuevo año natural, parte de dos encadenados frenéticos, LeBron promedió 29 puntos. No hay punto de ruptura. Eso sí, dos dobletes (un par seguidos con los Grizzlies en California y un puente Pelicans-Spurs) han removido de nuevo la forma de pensar del astro, que pretende mantenerse en activo todo lo que pueda. “Para mí la presencia en los partidos de ‘back-to-back’ ha pasado a estar indeterminada. ¡Tengo 41 años!”, bromeó ante la prensa.
Doncic disfruta todavía no sólo de la sapiencia de LeBron sino de una producción a nivel deportivo que es fundamental para el éxito de los Lakers en la fase regular. Desde el entorno, concretamente su agente en primera persona, se continúa presionando de manera pública para que la franquicia angelina reconsidere esa idea de apostar totalmente por Luka y buscar la salida más digna posible a James, al que dan por amortizado. El tiempo lo dirá.
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Para muestra de que se está reservando de cara a lo más importante de la temporada, un botón: en mitad de otra buenísima racha deportiva pidió descanso en la noche del 7 al 8 de enero, partido contra los Spurs que los Lakers no lograron ganar, por acumulación de esfuerzos. “¿De qué estamos hablando? 41 años. Los tengo. 30 de diciembre de 1984 a las 16:39 horas. Y cuando salí fue yo el que le pegó un cachetazo en el culo al doctor”, bromea LeBron. “Cuando yo tenga 41 probablemente estaré cojo”, respondía Luka cuando los periodistas le preguntaban por el ritmo de su compañero. 59.642 minutos disputados hasta el momento, un dato al que aludía el veteranísimo jugador, el que más en la historia de la NBA.
El corto plazo en los Lakers
Sin pensar en lo que se decida en las altas esferas, que tiene la presión de volver a pensar en traspasos complejos con el poco margen salarial que tienen, Doncic y James están funcionando perfectamente. El primero es ya el líder y el segundo lo asume. “Luka no necesita modificar su juego por mí. Es la referencia de este equipo. Es más que nosotros adaptemos nuestro juego a él, tenemos que hallar las maneras de hacerlo”, explica. LeBron, de todas formas, quiere dar guerra hasta el último aliento: “Siempre he sido un jugador de baloncesto completo. He tenido que cambiar mi forma de jugar para adaptarme a lo que me pide el equipo. Estoy jugando la mayor parte de la temporada sin balón, así que voy encontrando posiciones en las que lanzar y situaciones en las que pueda ser productivo. En definitiva, jugar un baloncesto ganador cuando estoy en la pista. No tengo ningún agujero en mi juego y eso me ayuda poder hacer lo que el equipo necesite en ese momento”.
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