El Madrid y un grave problema de desconexión
Los blancos sumaron ante el Maccabi su tercera derrota de la temporada. El patrón es el mismo que ante la Virtus Bolonia y el Estrella Roja.


El Real Madrid no encuentra el camino de la victoria lejos del Movistar Arena. En la Euroliga, ha caído en Bolonia ante la Virtus y en Belgrado frente al Estrella Roja y este miércoles contra el Maccabi Tel Aviv. En la Liga Endesa, tropezó en Vitoria ante el Baskonia.
Cuatro partidos a domicilio, cuatro derrotas. Y en todas, el mismo patrón: inicio poderoso. De impacto y de importancia. De pedalear con fuerza y no mirar atrás para, luego, detenerse en seco y verse superado a toda velocidad por su rival. Unas pájaras monumentales. Desconexiones alarmantes.
“Empezamos bien, pero por desgracia en los últimos cinco minutos del segundo cuarto tuvimos una desconexión que nos costó muy cara. Estuvimos controlando el partido y terminamos, por pequeños fallos, yéndonos al descanso con una desventaja de 9 puntos”, dijo Sergio Scariolo, entrenador del Madrid, tras la derrota frente al Maccabi.
Los blancos sometieron de salida a los israelíes con un parcial de 18-30. Bien Hezonja en ese primer tramo. Sin embargo, llegó la caída y la remontada del rival, que anotó ¡40 puntos! en el segundo cuarto, a lomos de Lonnie Walker, autor de 20 en ese lapso. El Madrid llegó al entretiempo 57-48 por detrás.
Una caída que recordó al duelo frente al Estrella Roja. El Real volaba en el Belgrado Arena con un 20-31 tras una magnífica puesta en escena. Los serbios empezaron a escalar ante un rival que sufrió un parcial de 23-8 en siete minutos para verse 43-39 al descanso. Los de Scariolo serían incapaces de dar la vuelta al marcador.
El patrón de Belgrado había surgido en Bolonia. Ante la Virtus, en el estreno de la Euroliga, el Madrid lució durante ocho minutos con un buen juego colectivo, de pase y tiro, que le puso 7-15 arriba. En labor de hormiguita, la escuadra italiana se acercó hasta dar el zarpazo. Pasado el ecuador del segundo cuarto se vio con un +7 (34-27 tras un parcial explosivo de 27-12), más intensa, más veloz ante un Real blando.
“Es importante que los nervios no superen o afloren y que haya jugadores de personalidad y carácter que enfríen las cosas. Son momentos puntuales. Ese mal momento, con tantos jugadores, pasa muy de vez en cuando, pero como equipo estamos ahí. Notamos mucho cuando hay estas desconexiones y a veces duran algo más de lo normal”, comentó Scariolo después de la victoria con susto frente al Partizán: del 54-33 al iniciarse el segundo tiempo al 89-82 a falta de tan solo dos minutos para cerrarse el partido.
La falta de energía no solo se ha producido en Europa. Los madridistas han vivido sus dos últimos partidos en la Liga Endesa con sobresaltos. En Vitoria, no pudieron sobreponerse al susto y tropezaron en el Buesa Arena ante el Baskonia después de ir 20 arriba: del 20-40 al 105-100 tras sufrir un parcial de 77-48 en 25 minutos.
El último duelo en casa en ACB, contra el San Pablo Burgos, todo se repitió con esa salida de tacos explosiva para quedarse sin aliento a mitad de carrera. Del 25-20 al 41-46 del descanso. Finalmente, los de Scariolo lo resolvieron y se llevaron un sufrido triunfo. Desconexiones que dejan muy malas sensaciones.
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