Mumbrú: “El Eurobasket fue una bendita inconsciencia”
El seleccionador de Alemania recuerda el oro que alcanzó agonizante por una pancreatitis. Analiza el actual momento del baloncesto español.

El seleccionador de Alemania puso el baloncesto por delante de la salud. Una pancreatitis le dejó por los suelos. Pasó uno de los peores momentos de su vida. Pero entendía que el equipo le necesitaba... y lo demás es historia. De oro. Álex Mumbrú (Barcelona, 46 años) colecciona títulos como jugador, principalmente con la Selección. Se llevó el oro en los Juegos Mediterráneos 2001, el Mundial 2006 de Japón y el Eurobasket 2009 en Polonia. Al margen, fue subcampeón de los Juegos Olímpicos. En citas continentales tiene chapas de todos los colores, incluye en el lote una plata y un bronce. A nivel de club, tiene una Liga ACB, una Eurocopa de la FIBA y una Copa ULEB. Los entrenadores españoles han abierto camino en Alemania con Aíto García, Israel González, Pablo Laso, Pedro Calles, Jesús Ramírez... Desde septiembre el país tiene un nuevo héroe: Mumbrú. Tuvo que superar una enfermedad terrible durante el Eurobasket pero se salió con la suya, aunque se jugó la vida. Tras una operación en la que le extirparon los cálculos biliares y la vesícula, ya está restablecido.
No quiero incidir mucho en el tema de la enfermedad porque supongo que está un poco cansado de recordar aquel amargo episodio, pero sí es obligado preguntar por cómo está.
Ahora bien, pero es un proceso largo hasta volver a encontrarme al cien por cien. Perdí muchos kilos y muy rápido, 18, casi 20, una barbaridad.
Un susto morrocotudo. ¿Cómo fue la cronología exacta?
Preparamos todo el Eurobasket. Justo cuando llegamos, al bajar del avión, me empecé a sentir un poco mal. Aquello que dices: “¡Hostia, qué raro!”. Eso en el momento, luego tampoco le das muchas vueltas, estás muy metido en la preparación del campeonato. Llegué al hotel y ya estaba fatal. Subí a la habitación y ya ahí empecé preocuparme, sentía algo extraño, dolor de estómago, escalofríos... y empecé a vomitar.
¡Qué angustia!
Pasé ingresado diez días. Tenía un dolor tan grande y andaba tan para allá con todo lo que me habían dado por la epidural, que no me enteraba de nada. Sabía dónde estaba y poco más. En el hospital se armó la Marimorena. Ahora ya ha pasado todo y feliz, pero en aquel momento pues, un susto grande.
Los que le conocemos, sabiendo que es una bestia competitiva, ya sospechábamos que la cosa estaba muy mal al verlo inmóvil en la final del Eurobasket.
Estuve mes y medio sin comer, bebía algo de agua con dolor. Me di de alta del hospital por mi cuenta y riesgo. Tuve que firmar un formulario para ello. Los médicos de Tampere (Finlandia) me habían desaconsejado volver a entrenar. Quería juntarme con el equipo. Había que ir a Riga. Los últimos cinco días, por ejemplo, antes de semifinales y la final, lo único que hacía era estar en la habitación pinchado con suero, no comía, me quitaban las agujas para levantarme, ir al partido y volver. También me las sacaban para hacer la reunión prepartido, hablar de lo íbamos a hacer... Y vuelta a la habitación, a tumbarme hasta la hora del partido. Parecía un zombi. Una tortura.
“No comía, me quitaban las agujas para levantarme, ir al partido y volver”
Mumbrú
¿No puso sobre la balanza: es la salud o el Eurobasket? ¡Se pudo jugar la vida por un título!
Bueno, lo he comentado una vez. Es lo primero que me dijo el médico. Tenía claro que me iba al hospital. Levanto el trofeo con mi última fuerza. Y después de eso, me meto directamente al vestuario y me voy porque estaba realmente muy mal. Justo cuando pasa eso, ahí digo: me voy a Barcelona y voy al hospital. Salí a las 8 de la mañana y fui directamente al hospital. Ahí ya sabía que me iba a quedar tiempo porque estaba mal. Y el doctor que me recibió, me comentó: “Te has jugado mucho quedándote allí, has ganado una medalla, pero casi pierdes la vida”. No lo piensas. Siempre le digo que la gente que me conoce que iba a estar ahí, seguro, pasara lo que pasara. No hacer nada me habría puesto aún más enfermo. Estaba al límite. Si hubiera durado cuatro días más, me tendría que haber ido. A mi gente le mentía diciendo que estaba bien, pero no era así.
¿Esa agonía fue un plus, una gasolina añadida para el equipo camino del oro?
Primero seguir allí tan enfermo... fue una bendita inconsciencia el Eurobasket. Y luego también un chute de energía para para los jugadores, seguro, ellos me veían cómo estaba, que casi no me podía mover, que no bajaba a algunas reuniones o daba toda la energía en otras, que me resistía a abandonar, cuando los médicos me estaban diciendo, hasta los de la selección: “Oye, vamos a un hospital, vámonos”. Y yo que no, que no. Todas esas cosas también las valoraron. Me emociona recordar cuando les comunico que no tengo energía para estar en el banquillo y ellos me dicen que no, que soy su entrenador y que van a estar conmigo hasta el final. Y cuando Dennis (Schröder) levanta la copa y a continuación, me la da mí.
El tercer campeón continental como jugador y entrenador... Casi un héroe en Alemania. ¿El Mumbrú entrenador puede alguna vez llegar a eclipsar al Mumbrú jugador?
Nunca se sabe y tampoco me lo planteo. Lo que sí creo es que siempre te acuerdas del final, como en las películas. No te acuerdas casi del principio, solo de cómo acaban. Mi etapa de jugador fue increíble, la mejor y la disfruté. Todo me pareció bonito. Y mi entrada como entrenador también empezó de forma fantástica, con el ascenso de Bilbao Basket y ahora sigue ganando una medalla en un Europeo. No sabes si esto va a eclipsar a aquello. Tengo claro que me encanta lo que hago, estoy al cien por cien involucrado. Cuando hay devoción por algo, estás feliz.
Alemania era un buen reto, ¿eh? Coge a un campeón del mundo, con un listón muy alto. ¿Cómo es ese equipo? ¿Baila al son que marca Schröder?
Al principio costó un poco porque ellos venían de jugar con un estilo de juego diferente al que yo quería proponer. Los jugadores pensaban: si esto nos ha funcionado hasta ahora, ¿por qué tenemos que cambiarlo? Costó convencerles. En el momento de hacerlo, de ver que íbamos a jugar más rápido, a ir arriba y abajo, a hacer esfuerzos, con rotaciones, todo fue rodado. En los primeros partidos nos costó un poco, pero luego lo entendieron y la verdad es que nos funcionó muy bien. Gestionar a gente como Schröder... tengo un gran trato con él, con Wagner, con jugadores se puede decir entre comillas importantes. Me llevo muy bien con ellos porque estuvimos juntos peleando por ganar algo importante. Cuando ganas siempre es porque hay algo detrás.
“Alemania me recordaba mucho a la España con la que fuimos campeones del mundo en 2006″
Mumbrú
¿Y qué otro secreto hay?
Tengo la suerte, y es innegable, de que me tocó un grupo de jugadores muy bueno. Alemania me recordaba mucho a la España con la que fuimos campeones del mundo en 2006.
Dijo hace poco que su mentalidad calculadora encaja con la alemana.
Pues sí. Soy supercuadriculado, supermeticuloso, quiero tener todo controlado, que no haya nada nada que pueda escapar y allí, en Alemania, son así. En la Ventana de agosto ya preparamos un plan muy largo. Cuadramos a la perfección.
Con toda la actividad que tuvo de jugador, ¿no se le hace escasa la tarea de seleccionador?
Sí, sí, pero no un poco, mucho. Venía de competir en la Euroliga y jugar 80 partidos con Valencia. Y paso de golpe a jugar muchos menos partidos. Es verdad que todo resulta muy intenso porque llega la Ventana y tienes que ganar sí o sí y el equipo no es el del verano. Hay mucha presión. Cuando llega el Europeo, tienes muy poco tiempo para prepararlo y debes decidir muy bien qué cosas vas a utilizar y cuáles no. Estas obligado a generar una buena química en poco tiempo. Y no es fácil. Soy una persona muy inquieta me falta el día a día, es algo que se echa de menos.
Chus Mateo coge a España en una etapa complicada, pues se ha ido una generación maravillosa de la que usted formó parte. ¿Un momento de transición?
No creo que complicada. Como todo, hay momentos. Hay unos jugadores que se van y llegan otros. Los que hay son superválidos. Chus es un gran entrenador, la Selección es una de las mejores del mundo. Puede estar arriba, como todos estos años. Quitando el último, llevaba dos décadas entrando en semifinales. Eso no es una generación, son muchas. Demuestra el nivel competitivo del baloncesto español. Hay muchos jugadores muy preparados, con un gran nivel para estar en la Selección. Estoy convencido de que Chus (Mateo) va a hacer un buen papel.
Se ha retirado Rudy, a ver qué pasa con Ricky, luego está Llull, el eterno... queda magia del pasado.
Sergio hay partidos que parece que no está y te los gana al final. Son jugadores especiales, como eran Felipe (Reyes), Navarro, los Gasol, Garbajosa, Calderón...
Y Scariolo ha cogido el Madrid de nuevo. Un toro importante.
Siempre cuesta un poco cuando tienes que dar un paso así. Una de las claves para mí en un equipo de la Euroliga es la continuidad, es lo que ha funcionado estos años en Tenerife o Unicaja. Pero en el deporte necesitas victorias, todo depende de ellas. Cuando haces un equipo nuevo y el Madrid ha hecho muchos cambios, hace falta tiempo y no lo tienes. Con todo lo que había hecho en la Selección y hasta dónde nos había llevado, Sergio tiene poco que demostrar. Ahora toca el momento del Real Madrid, es un toro importante, sí, pero bueno, hay muchos toros importantes, cada uno tiene lo suyo. El Barcelona tiene lo suyo, Valencia, Unicaja, Gran Canaria...
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