Johnson sentencia al Movistar Estudiantes
El equipo colegial pierde ante el Grupo Alega Cantabria con una canasta casi al final del base. Los colegiales se hundieron en un feísimo último cuarto.

Cuando crees que ya está en marcha, te hundes sin previo aviso. Ese es el camino que ha escogido esta temporada el Movistar Estudiantes, que cayó este sábado (80-78) en Torrelavega ante el Grupo Alega Cantabria cuando parecía que había enderezado el rumbo. Después de ganar a Menorca, en Zamora y al Fiwbi, el pésimo momento del curso parecía un mal sueño. Pero no. La vida.
Los colegiales cayeron en un feísimo último cuarto en el que decidieron cavar su propia tumba, permitiendo 25 puntos. Nwogbo estuvo lento, desconectado en defensa. Nadie le encontró en ataque. Y, un día más, sus problemas con las faltas fueron un hándicap. Su temporada, salvo la Final Four de la Copa, está siendo decepcionante.
Su falta absurda sobre Yu (por llegar tarde, por estar mal colocado, por hacer una ayuda excesivamente larga sin valor añadido) cuando el pívot tenía la posición cogida para rebotear el balón, permitió el 2+1 y el empate a 74. El siguiente error de Granger, al cometer otra falta en el rebote defensivo de Samu Rodríguez, puso al Cantabria por delante: 75-74.
Errores. Muchos tontos. Uno tras otro, con 12 pérdidas, dejaron la puerta abierta para que los locales confiaran en llevarse el triunfo cuando llegaron a estar 12 abajo a mediados del tercer cuarto (43-55) gracias a la labor de Silverio. El dominicano, con 25 tantos (4 de 8 en triples), fue el mejor de los visitantes, que entraron en el periodo final ocho arriba (55-63) tras un triple de Granger desde el centro del campo cuando el tiempo moría.
Una actuación sobresaliente que quedó oscurecida por la interpretación de Reginald Johnson, que volvió loca a la defensa ramireña, débil siempre a la hora de frenar el uno contra uno, un problema endémico esta temporada. El base llegó a los 20 tantos y anotó la canasta de la victoria a falta de dos segundos, con un tiro a media distancia tras hacer perder el equilibrio a Silverio.
Dos puntos triunfales imposibles si Lapornik no hubiera entrado en ebullición en el último periodo: 11 de sus 18 tantos llegaron en ese lapso, con un 3 de 5 desde el triple. El último fue una daga letal (78-76) para los madrileños, que vuelven a la casilla de salida, mientras el resto de los rivales directos crecen a pasos agigantados.
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