“Aún cuesta asimilar cuando nos presentan como Campeones del Mundo”
La selección masculina de 3x3, campeona del Mundo, afronta un nuevo reto. Carlos Martínez, Diego de Blas y Guim Expósito comparten anécdotas, sueños, secretos y explican el ‘boom’ de este deporte urbano.

La FIBA 3x3 Champions Cup vuelve a lo grande en Bangkok del 13 al 15 de marzo con las 16 selecciones más potentes y España tendrá doble representación femenina y masculina, que lo hace en condición de campeona del mundo. “Aún cuesta asimilar, es increíble. Muy complicado de explicar, ¿en qué momento ha sucedió esto?”, cuenta Diego de Blas. “Cuando nos presentan en una gala o un programa y dicen “estamos con un campeón del mundo” pues pienso que va a salir Llull, Scariolo, Carolina Marín… pero no, soy yo”, dice sonriendo Carlos Martínez. “Ser campeón del mundo da sentido a todos los sacrificios realizados cuando miras atrás. Pero como este deporte va tan rápido, casi no te da tiempo”, subraya Guim Expósito.
“Yo creo que lo único superable sería ser campeón olímpico”, desliza De Blas, que forma parte del proyecto The Embassy liderado por Jose Manuel Calderón y Berni Rodríguez. ¿Podría España lograr ese sueño? Los tres integrantes de la selección admiten tenerlo entre ceja y ceja pero saben lo complicado que será. “Va a ser una batalla, todos quieren estar ahí”, apunta De Blas. “Lo veo allí en el calendario, marcado a dos años vista. No hay respiro. Tenemos la Champions Cup con selecciones, luego a finales de junio hay Mundial, luego Europeo con Pre Europeo, los partidos de cada uno con sus equipos. No hay tregua, no hay respiro”, subraya Expósito. Carlos Martínez, con su mente empresarial de éxito, lo valora: “Intento planificar a largo y actuar a corto. Mira, antes de ganar el Mundial estábamos en Bucarest en el hotel con lágrimas por las esquinas tras perder el Europeo y luego un mes más tarde fuimos los mejores del mundo”.
Al repasar el estado de salud del 3x3 español, los campeones destacan la importancia que ha tenido la selección femenina como resume Expósito “ganando europeos, medallas y luego los Juegos Olímpicos ayudaron mucho. Me gustaría creer que nuestro Mundial también generó un impacto. El 3x3 ha dado un salto en España en los últimos cuatro años, siempre hay el vicio de quejarse, de mirar a otros países que quizá invierten mucho más en muchas otras cosas, pero la verdad es que se están haciendo cosas, se está avanzando”. “Las chicas abrieron mucho camino, ganando europeos, ganando la plata de París. Han sido como las primeras abanderadas que han impulsado que el 3x3 crezca y la gente empieza a conocerlo un poco”, añade De Blas.
Acierto de FIBA y razones de un boom
En su camino olímpico, los tres campeones destacan el impulso del FIBA al 3x3 y que haya logrado incluso aumentar la cuota de equipos participantes (el único deporte en hacerlo) con cuatro equipos más por categoría. “Las audiencias en los Juegos fueron muy buenas, crece la atención y a l gente le interesa verlo”, apunta De Blas. “FIBA y el COI intentan adecuarse a las nuevas generaciones y a lo que demandan. Esta medida es un acierto”, destaca Martínez.
Los campeones explican las razones del éxito del 3x3. “Es todo más dinámico y hay acción sin parar”, apunta De Blas y profundiza: “En la sociedad de hoy en día, que estamos con el móvil constantemente, con la dopamina, el TikTok, el Instagram, es un deporte más moderno, más hecho para la gente ahora. Vas a muerte sin parar, metes una canasta y ya estás defendiendo: 12 segundos de defensa y 12 segundos de ataque sin un paro. Así que a nivel de cardio y de intensidad también es mucho más exigente”. Martínez ahonda: “El 3x3 y 5x5 son complementarios. Yo creo que es mucho más atractiva para un público más joven y que puede convivir, no tienen por qué competir. Pueden convivir los dos y ojalá siga habiendo más baloncestos sea cual sea”. Buscando analogías, Expósito relaciona las dos modalidades “con el tenis y el pádel. Y hay cosas del 3x3 que puedas aplicar a 5x5 como es el no pensar, no parar después de una acción, no lamentarse, luchar hasta el final y que todo esfuerzo es importante…”.
“Es el deporte que vemos en todas las películas de Hollywood, el deporte urbano a nivel mundial”, apunta Martínez destacando “el trabajo desde hace 15 años y profesionalizándolo. Ha sido un boom, un éxito, un acierto”. Algo que engancha, como apunta De Blas es que “el 3x3 se empezó en la calle. Y por supuesto, cuando eres pequeño y bajas a las canchas en el barrio o lo que sea, igual no tienes 10 personas para jugar un 5x5, pero tienes 6 personas para echar un partidillo de 3x3. Siempre se ha jugado el 3x3 en la calle y la esencia se mantiene“. “El 3x3 empezó así y ha ido entendiendo los hábitos de conducta de las personas, sobre todo de consumir entretenimiento. Y se ha vuelto con un deporte que es urbano, que se juega en las calles, se juega en el aire libre, pero luego con un formato también muy serio, muy profesional, de una liga al final similar a lo que podría ser el World Pádel Tour o el tenis, con rankings de todo el mundo y que cualquier persona o equipo, a partir de ir jugando distintos torneos, todos los torneos están conectados entre sí y te genera una puntuación que te puede permitir ir escalando hasta jugar con los mejores”.
La receta del éxito
A las puertas del reto de la 3x3 FIBA Champions Cup, los tres campeones coinciden en un punto en común que es decisivo: la convivencia. Las matemáticas no engañan: menos jugadores que en una selección de 12, menos opciones de interactuar, más probabilidades de roce… pero también más opciones de conocerse más y mejor. “Hay un grupo que nos conocemos mucho y que nos llevamos muy bien. Somos gente muy normal. Y hay muy buen rollo. Aquí si eres cuatro tienes que llevar todo muy, muy bien. Alguien que no sea una buena persona o no quiera el bien común es muy difícil que aguante en el medio plazo de un equipo porque al final es el propio grupo que se expulsa”, enfatiza Carlos Martínez. “En el torneo estáis 4 jugadores, así que os tenéis que llevar bien, porque si no hay buena química entre vosotros es muy complicado luego en la pista jugar bien. Y cuanto más química tengas entre vosotros, más fácil va a ser entenderos en la pista. Por esa parte nosotros nos llevamos muy bien, somos amigos y también es parte del éxito que hemos tenido en el Mundial. íbamos todos a una, teníamos muy claro cómo teníamos que jugar, cómo juega mi compañero, qué hace bien, qué no hace tan bien que hay que protegerle”.
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“Cada uno tenía claro en lo que era bueno y en lo que igual no. Entonces eso a la hora de jugar nos ayuda. Y fuera de la pista, pues eso”, cuenta De Blas y comparte una anécdota del oro Mundial: “El año pasado sí que jugamos a un juego de mesa, The Mind se llama”. Expósito coincide: “Es importantísimo la química. En las concentraciones vamos a tope con los entrenamientos, pero en los viajes y torneos es clave en esos momentos de descanso, de hotel. En el Mundial, que fue mi primera experiencia con la selección, en cada momento aprovechamos para estar o jugando a cartas o haciendo juegos o todo el mundo en la misma habitación hablando de cualquier cosa. Hace mucho”.
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