Polonara: “En el hospital les costó decirme que tenía leucemia”
El alero italiano está en pleno tratamiento para curarse de una enfermedad diagnosticada dos años después de superar un cáncer testicular.


A mediados de junio, Achille Polonara tenía fiebre y no le descendía. Las pruebas a las que se sometió el alero italiano (33 años y 2,03 m) dieron unos resultados anómalos que provocaron su ingreso en el hospital. Se pensó en una mononucleosis, pero la realidad fue demoledora: diagnóstico, leucemia mieloide.
“¿Qué sentí? De la oscuridad absoluta al terror de todo tipo, incluso a la muerte. En el Hospital Sant’Orsola de Bolonia, incluso les costó decírmelo. Entró el hematólogo y dijo: ‘No hay buenas noticias”, revela Polonara en una entrevista al Corriere della Serra. “Luego hizo una pausa, casi avergonzado. No es que no supiera qué decir, solo quería tener cuidado al elegir las palabras adecuadas. Le diré la verdad: escuchas la palabra leucemia y te asusta, pero te das cuenta de lo difícil que es cuando empiezas el tratamiento”.
La leucemia, un tipo de cáncer de la sangre que comienza en la médula ósea, atacó su cuerpo dos años después de superar un cáncer testicular que le hizo pasar por el quirófano en octubre de 2023. Y, como en esa ocasión, su mujer Erika y sus hijos Vitoria y Achille Jr. están con él. Apoyándole. Dándole fuerza. “Erika es mi vida, una mujer con una gran personalidad. Hace un mes celebramos seis años de matrimonio. Tengo suerte. Me anima, sobre todo, en los momentos difíciles”, prosigue el exjugador, entre otros equipos, del Baskonia.
En el equipo vasco nació su primogénita y, de ahí, su nombre: Vitoria. La niña, de cinco años, entendió rápido que algo iba mal con su padre. “Las chicas son más listas. Desde el hospital, durante las videollamadas, notó enseguida que se me había caído el pelo. Se dirigió a Erika enfadada: ‘Mamá, me mentiste. Si se le ha caído el pelo, significa que papá tiene algo grave, como la última vez’.
El exinternacional italiano se ha sometido a su primera sesión de siete días de quimioterapia en un hospital de Valencia, al que fue derivado desde Bolonia porque en el centro español tenían unas pastillas específicas para reducir el riesgo de futuras recaídas. El 4 de agosto comenzará con el segundo ciclo y, después, se trasladará a Bolonia para el trasplante de médula ósea.
Polonara no solo cuenta con el apoyo de su familia en este duro proceso, sus compañeros de la Virtus se han volcado con él: “Fueron fenomenales cuando me trajeron el Scudetto (la Liga) al hospital. Me impresionó la sensibilidad de Belinelli. Luego están los azzurri (la selección): el entrenador Pozzecco me escribe todos los días; casi lo considero un hermano mayor. Spissu es mi mejor amigo. Les dije: ‘Tienen el Eurobasket pronto, denme un regalo porque seré su mayor fan”.
El alero sabe que el camino será largo. Duro. Pero él no se rinde… aunque a veces cueste: “Es evidente que tengo momentos oscuros en los que todo parece sombrío. Por suerte, son momentos que no duran mucho. Llegan, sobre todo, por la noche. ¿Lágrimas? Intento no dejarlas salir. Me cuesta contenerlos cuando escucho música, algunas canciones”, asegura Achie, que se apoya en una frase de su hija: “Siempre quiero verte sonreír’. De ahora en adelante, este será mi mantra”.
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