Real Madrid

Campazzo: “Laso se peleaba con un peso pesado del Madrid una vez al mes”

El base del Madrid participó en el programa argentino ‘Desde el respeto’, donde repasó su paso por la NBA, por el Estrella Roja...

Facundo Campazzo se marcha al banquillo con los consejos de Pablo Laso.
José Ignacio Pinilla
Licenciado en Periodismo por la Complutense, comenzó en AS en maquetación en 2010. Tras su paso por fútbol, se unió en 2014 a baloncesto. Ha cubierto en directo la Supercopa de 2020, las Copas de 2020 y 2021 y partidos de España de las Ventanas. También el Eurobasket femenino de 2023. Escribió sobre la pandemia de la COVID en el confinamiento.
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Facundo Campazzo comienza este mes de septiembre su octava temporada en el Real Madrid. Un curso en el que el base (34 años y 1,81 metros) y sus compañeros podrían superar los 90 partidos. Una enorme carga que requería una previa recarga de pilas durante el verano. Y él lo ha hecho, en parte, en su Argentina natal.

Durante la visita a su país, el internacional albiceleste tuvo tiempo de acudir al programa Desde el respeto, donde habló de todo en una charla muy distendida que se disparó hasta cerca de las dos horas. Campazzo recordó dos etapas de su carrera: el Estrella Roja y la NBA.

Estrella Roja

Del club serbio se llevó un gran recuerdo… pero también muchas impresiones de cómo se vive el baloncesto en el país de los Balcanes. “Jugar allí era salvajismo puro. Era un poco como vivir en la Argentina de los 90. Se puede fumar dentro de los pabellones y se ve la nube de humo. Influye un poco el humo del cigarrillo, además, no es que sean tres o cuatro, es que es mucha gente, pueden ser 1.000 personas. Te tiran monedas, encendedores…”, asegura.

La rivalidad entre el Estrella Roja y el Partizán de Belgrado es una de las más calientes del baloncesto mundial. Campazzo lo vivió en primera persona: “Yo pasaba por el túnel y me escupían (los hinchas del Partizán) en la cara. Yo me quería dar la vuelta y los propios jugadores del Partizán me decían ‘tranquilo”.

No fue su única mala experiencia contra el eterno rival: “Frené en rojo y veo un chavón que me miraba desde una esquina. Cruza el semáforo y se me queda mirando. Empecé a tener miedo. Se vuelve y cuando me mira me hace el gesto de cortarme el cuello. Me fui sin ni siquiera mirarlo”, revela entre risas.

NBA

La NBA fue una etapa dura para él. No tuvo muchos minutos y estuvo involucrado en traspasos, pero lo recuerda con mucho cariño: “Era mi sueño. Hoy lo valoras porque fue duro. Otro idioma, otra cultura. Pandemia. Mi hija recién nacida. No dormía nada... Si mi mujer no me asesinó ahí... Viajaba mucho más. Estaba mucho más tiempo en el entrenamiento porque me iba toda la mañana”.

Hubo momentos buenos: “En los viajes nos juntábamos en la habitación de Jokic, que siempre era una presidencial, más o menos, llamábamos a los dos preparadores físicos, pedíamos room service y jugábamos a la Play”.

Y malos: “Yo me enteré de que me cortan de Dallas por un tuit. Siete de la mañana, abro Twitter y leo el mensaje. La concha de su madre. Le llamé a mi agente y me dice ‘me acaban de llamar y sí”. “Lo más loco para mí es que le escribo al utillero para ir a recoger las zapatillas y me contesta ‘te las dejo en una caja fuera del vestuario, en el párking’. No puedes entrar en el vestuario”, continúa para añadir que pidió algo más de material de los Mavericks… y se llevó varias cajas hasta arriba.

“Los traspasos son crueles. A mí me pasó que estaba en el aeropuerto de Orlando e íbamos en el colectivo que te deja al lado del avión. Y apareció el director deportivo. Sabías que venían cosas porque era la época de traspasos. Entra y ves que viene para tu lado y sigue hacia adelante... Y señala a dos y les dice: ‘tú y tú, os quedáis aquí: os hemos traspasado por Aaron Gordon”, rememora.

Real Madrid

Campazzo ha tenido dos entrenadores en el Real Madrid. Pablo Laso fue el primero: “Al haber sido jugador tenía otro touch para tocar los jugadores. Elegía sus batallas. Una vez al mes, o cada tres meses, se peleaba con uno importante, con un peso pesado para dar un mensaje de que nadie jodía. Manejaba muy bien el grupo y estaban todos contentos”.

De todos los jugadores con los que compartió su primera temporada en el club blanco, la 2014-15, solo queda en el vestuario Sergio Llull: “Cuando habla, callan todos. No habla mucho, habla cuando realmente la situación lo amerita. Desprende una autoridad cuando lo ves. O cuando habla... Impone muchísimo. Tiene mucha autoridad y como no habla tanto en el día a día hace que sea más”.

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