Calma con Scariolo en el Real Madrid
Los pitos a Sergio Scariolo en el regreso del Real Madrid a su pabellón tras perder la Copa en Valencia no intranquilizan ni al entrenador ni al club. Se mantiene la calma.


La derrota en la final de la Copa del Rey que se disputó en el Roig Arena la semana pasada, con un imperial Kosner Baskonia, ha revuelto una pizca las aguas en el Real Madrid. Como es comprensible. El mejor equipo de la primera vuelta en la Liga Endesa, que gozaba del privilegio del descanso como cabeza de serie de más alto rango, no se pudo llevar a casa el trofeo de campeón. Y es la segunda ocasión que ocurre en esta nueva etapa de Sergio Scariolo al frente del banquillo: en la Supercopa fue superado por el Valencia.
Por ello quedaba pendiente cuál sería la reacción del Movistar Arena cuando los suyos volvieran allí. Ocurrió este jueves en el partido de la 29ª jornada de la Euroliga, un compromiso con el Bayern de Múnich que se saldó con un triunfo sin paliativos (93-70). Los jugadores fueron vitoreados y el entrenador recibió una pitada en la presentación del plantel. Según dijo posteriormente en la sala de prensa, era su objetivo: “Precisamente era lo que buscaba en el momento en que asumí toda la responsabilidad, la mía y las de todo el mundo. Era evidentemente lo que buscaba, que los jugadores estuviesen protegidos, pero han sido diez los que han pitado. Es como cuando un tío con 44 seguidores en una red social dice: ‘Una parte de la afición...’. Pues bueno. Respeto a los 10 o 15 que han pitado, obviamente con total libertad de poder expresar su decepción por la derrota del domingo. Pero era un poco lo que pretendía: que los jugadores estuviesen apoyados, arropados y que si había algo de decepción, algo perfectamente legítimo por la derrota del domingo, me lo llevara yo. Así que bien”. Hay que añadir la opinión de un peso pesado del vestuario, Mario Hezonja, que además pasa por ser uno de los que mejor rendimiento ha tenido sobre la cancha últimamente: “Muchísimo enfado y frustración por el regalo de la semana pasada. Hemos estado muy jodidos. Pero, como profesionales, tenemos que levantarnos y seguir. Tuvimos uno o dos días para pensar. También fueron duros los de después de la Supercopa. ¿Pitos? No estamos aquí para escuchar esta mierda. Todos tienen que estar con el equipo, nosotros daremos el máximo. Si no te sientes así, no vengas a los partidos”.
El entrenador que el Madrid contrató el pasado verano aterrizó sabiendo que su proyecto era de medio y largo plazo. Tres años de contrato y completamente garantizado. Se han perdido los dos torneos cortos, Supercopa y Copa, pero queda la resolución de los dos con recorrido más amplio, Liga y Euroliga, y que más resaltan en las vitrinas cuando se pueden colocar en las mismas. En el club, salvo descalabro, la idea se mantiene: confiar en el trabajo del de Brescia. Se espera que la regulación tan estricta de minutos y rotaciones que está siguiendo Scariolo dé los resultados esperados a final de curso, cuando otros equipos pueden sufrir penurias físicas y caer a plomo.
Sintonía total con ‘El Chacho’ Sergio Rodríguez, director deportivo de la sección desde 2025, no sólo por el pasado entre ambos sino porque es apuesta personal para iniciar una nueva era en la sección y dejar en el pasado al binomio de Pablo Laso y Chus Mateo. La decepción de caer con el Baskonia en Valencia es obvia, y más viendo que el conjunto de Paolo Galbiati sufría de ausencias como la de Sedekerskis y Diop, problemas severos en Rodions Kurucs, descartes como Simmons y Nowell... La amplitud de plantilla, 16 jugadores (y se quiere mantener a Izan Almansa a pesar de los rumores de cesión), debe valer como plus cuando te juegas los títulos de mayor valor.
La gerencia sabe que esperar es el mejor movimiento en este momento. Scariolo debe recibir el sueldo al completo de las tres campañas esté o no, por lo que el despido a corto plazo no sólo no se valora desde una óptica deportiva sino económica. No hay razón para ello. Un año en blanco, por ejemplo, sí podría replantear la estrategia. No ahora. El Real Madrid sale de una era exitosísima, sólo comparable con la de Pedro Ferrándiz en el siglo pasado, y afronta una nueva con estructura robusta e ideas frescas. Si bien en el fútbol se viró, aquí hay otros condicionantes. El acuerdo de Scariolo con el Real no goza de cláusulas de salida, como se firmaban antes, y es clave.
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En la Supercopa de septiembre el Madrid perdió la final y lo mismo le ha pasado en febrero en la Copa. En la Euroliga, después de ganar al Bayern, es 4º con 18-11 y con nueve partidos más de fase regular. En la Liga es 1º con 18-2 y un colchón de tres triunfos respecto al segundo, Valencia Basket.
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De este plan del Madrid que no desea caer en el resultadismo puro y duro al menos no en esta parte del camino, está por ver cuál es el siguiente paso troncal del club en Europa: continuar en la Euroliga o apostar por la competición que quiere crear la NBA. La balanza se inclina por ahora hacia la segunda opción, como AS informó, pero la llegada de Chus Bueno a la jefatura de la Euroliga es un puente tendido por el que los blancos podrían transitar y cambiar de opinión. Todo abierto. Pero no es baladí en relación con Scariolo. El fichaje de una eminencia a nivel global, como es él, campeón del mundo con España y de la NBA el mismo año (2019), con el cuerpo técnico tan amplio que ha vinculado al Madrid, habla a las claras de que ninguna decisión precipitada se va a adoptar por el bien, conviene resaltar de nuevo, del medio y largo plazo al que se han adherido todos.
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