Este Bilbao Basket está en otra onda
Sublime primera parte ante un Tenerife que sigue en crisis. Normantas, desatado.


Al Bilbao Basket no le va a llegar para ir a la Copa, necesitaría unos tanteos de escándalo entre él, y una de las dos opciones: Tenerife o Baskonia. Algo muy rebuscado que no se va a producir, pero encender esta ilusión que parecería un chiste de muy mal gusto hace un par de semanas, no tiene precio. Se dejó dos partidos que casi tenía en el bolsillo a domicilio ante el Manresa y el Breogán, pero en su actual momento, tan dulce, ni lamenta las oportunidades perdidas. Está tan tocado por los dioses que silencia los malos momentos. Una primera parte sublime, de esas que hacen dudar a la gente desde cuándo no asistía a semejante recital de poesía bajo el aro, lleva al equipo de Ponsarnau ya a una nueva dimensión, está en otra onda. Subido a su ola buena, con la flecha muy hacia arriba, se ve en disposición de batallar contra todo y contra todos en lo que queda de año. Y cuidadito con el defensor de la corona de la Europe Cup en este torneo. Dos exhibiciones seguidas ante equipos del Top-8, Murcia y Tenerife, hacen pensar que esto no es flor de un día, que hay capacidad para mirar a los ojos a los grandes. Este ciclón, una explosión descontrolada de dinamita, hizo migas a un equipo como el de Vidorreta que juega de memoria. Cuarta victoria seguida para soñar a lo bestia, una bendita locura.
El Tenerife, que tanto se estaba resistiendo a los bilbaínos en los últimos tiempos con nueve triunfos en los últimos diez compromisos, es la última víctima de esta bomba atómica que ha empleado la tarde frustrante ante el Valencia la primera cita del año como arma para reaccionar contra los fantasmas que podían surgir. Un equipo metódico al que sacaron de la bisagra con cosas y casos extraordinarios. En el Canarias preocupan las cuatro derrotas en los cinco últimos compromisos, en el día en que volvió otro ex a Miribilla, Vidorreta, pero en este caso con el cariño absoluto de la grada, como con Marcelinho, lo contrario que pasó con Sito. El cuerpo técnico aurinegro llevaba un lazo negro en su chaqueta, por el reciente fallecimiento de Chuchi Arencibia, exárbitro, directivo y delegado de campo canarista.
El Bilbao Basket no especula. Sale a pecho descubierto y ni siquiera uno de los equipos mejor estructurados de la ACB puede con su furia. Normantas, uno de los líderes defensivos del Bilbao Basket, se cambió de chaqueta, se fue al bando de los triplistas, y encendió la mecha ante un rival perplejo. Los porcentajes en los disparos lejanos eran de otra galaxia (13 de 17 al descanso) y eso siempre facilita la tarea. Camino del récord triplista del club en su historia: 20, aunque al final no fue posible. Pero hasta llegar a ese posicionamiento ofensivo hay mucha labor previa. Y de eso se encargó Hlinason, tremendo bajo el aro con sus tapones, ayudas y tiros cambiados. Todas las piezas encajan, porque hasta Font, un secundario, ha adquirido una confianza por las nubes. O Hilliard, que aunque aún no está divino, piensa en el colectivo, deja el lucimiento para otros sin un atisbo de egoísmo y defiende y reparte siete asistencias como un campeón. La energía y agresividad de este equipo le convierten en irreductible.
La habitual rotación masiva al inicio de Ponsarnau esta vez era un canto a la alegría: los que salían se lo pusieron en alfombra a los que entraban, no como las patatas calientes de otras ocasiones. El equipo está fluido, y salvo un pequeño instante de atasco, voló por la pista en los 20 minutos iniciales. Vidorreta fue castigado con técnica por protestar, era pura impotencia.
La salida a cañón del segundo cuarto fue definitiva. Un 21-3 acabó con la resistencia de los insulares. La distancia se fue al techo de de 63-35 a 17:18 para la conclusión por obra y gracia de dos tiros libres de Hlinason. Un tanteo escandaloso que amagaba con dar coherencia a lo inverosímil, a un gran vuelco de cara a la Copa. El Tenerife parecía estar sin oxígeno, trataba de ensuciar un poco el choque para rebajar la distancia para caer de forma decorosa con mucho maquillaje y acercar el billete virtual a la Copa. Las faltas mermaban a Shermadini. Jaime Fernández era el único que se salvaba de la quema. Si La Laguna se dejaba ir corría el riesgo de descarrilar de forma escandalosa.
Cuando los visitantes parecían adquirir la fe para recortar, metió un gran triple Jaworski: 70-44, a 14:06 para acabar. Pantzar, que es un reloj infalible, se adueñó del juego. Con una labor de hormiguita y sin dejar circular tan fácil a los ‘hombres de negro’, los tinerfeños pudieron salir del atropello y acabar con un marcador mínimamente digno que les supo, tal y como confesó su entrenador, como una pequeña victoria. Aún les queda tarea para sellar su presencia en el Roig Arena en febrero, pero sólo un cataclismo les apartaría del objetivo. Tienen un +47 y visitan al Barça en la última jornada, frente al -22 bilbaíno y su viaje a la cancha del Granada. Una quimera, pero cosas más extrañas se han visto en deporte... Normantas se subió a la Grada de Animación a agitar la bandera del equipo y aporrear el bombo. Lo suyo ha sido para guardar en un museo. Al igual que toda su gente, no es que esté de dulce, es que parece una franquicia de golosinas. Menudo éxtasis. El actual balance equilibrado de 8-8 es soberbio.

Ponsarnau: “El desequilibrio ha llegado por el acierto”
Ponsarnau destacó que el factor que ha desequilibrado el partido y les ha llevado a sumar una brillante victoria ha sido “el acierto, especialmente en el segundo cuarto”. “Hemos hecho una buena defensa, pero sin ninguna duda el desequilibrio ha llegado por el acierto. También el ritmo, la energía, la fuerza... y que las sensaciones corriendo eran buenas. Hemos perdido relativamente pocos balones y ha habido más veces el ritmo que nos interesa a nosotros”, subrayó.
Admitió que tras el descanso, con 22 puntos de ventaja para su equipo, el Tenerife “ha dado una muy buena respuesta”, pero se ha encontrado con un Surne Bilbao “lo suficientemente sólido” para que no peligrara la victoria.
“Estoy muy contento también porque hace unas semanas -contra el Valencia Basket- nos metimos una buena leche y nos hemos levantado bien. Todo el mundo ha estado en su papel intentando dar un paso adelante con lesiones y dificultades. Hoy, por ejemplo Hari (Frey) estaba lesionado, pero ha hecho todo lo posible para jugar y lo ha hecho muy bien”, resaltó.
Vidorreta: “En el segundo tiempo, se trataba de minimizar daños”
Vidorreta reconoció tras la derrota que después del 55-33 que reflejaba el marcador al descanso el objetivo para la segunda parte “era convencer a los jugadores que había que minimizar daños”. “Y lo hemos conseguido. Desde el punto de vista táctico solo han anotado dos triples más en la segunda parte y con una defensa diferente no han podido circular el balón con tanta comodidad. Tal y como iba el partido, para mí es una pequeña victoria”, señaló el bilbaíno.
El técnico canarista destacó la labor de Jaime Fernández, Abromaitis, Shermadini y Fran Guerra para “liderar al equipo” en un momento tan delicado y ganar la segunda parte evitando así una proyección en el marcador que podían haberles complicado sus opciones de clasificarse para la Copa del Rey.
Vidorreta reconoció que la primera mitad “más que un bache parecía un socavón” y explicó la racha de cuatro derrotas en las últimas cinco jornadas por los “muchos problemas físicos” que han tenido en la plantilla desde el comienzo de temporada y que “hoy se ha visto que afectan a Marce (Huertas) y Fran (Guerra)“.
“Eso nos arrastra un poco a todos porque no tenemos la agresividad y energía que teníamos, sobre todo en ataque. Nos cuesta mucho más sacar ventajas porque dos de nuestros principales generadores están muy tocados”, lamentó.
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