El Surne Bilbao supera todas las pruebas
Partido al límite de la resistencia ante el Gran Canaria. Miribilla sigue invicto en ACB.


Miribilla superó el examen más duro, un auténtico tormento, para mantenerse como fortaleza y alimentar la ambición por la Copa. Podía decirse que Burgos, Andorra y Zaragoza no encerraban pruebas de máxima exigencia. El Granca parecía otro cantar. Un rival que disfruta con el contacto físico, hay más leña que en casa de papá Noel; le chifla el control férreo del juego... y se unió un tío arbitral dantesco. Todas las pruebas de tensión y nervios las superó el cuadro de Ponsarnau. Le llevaron al límite y sacó aquello con una firmeza extraordinaria. Hubo que hacer un esfuerzo desmedido y en ocasiones parecía un choque de playoff. Mira que se puso seria la cosa, con un mosqueo considerable de la grada, como no se había visto en mucho tiempo. Esto curte que no veas. Tras esta trabajada victoria, contra viento y marea, con tantos elementos negativos superados, a ver quién saca ahora de punto en su feudo a los ‘hombres de negro’. Misión imposible. Su entereza y la exhibición de recursos son impresionantes. Tarde de mucho carácter. Los insulares suman tres derrotas seguidas en la ACB y la Copa se les pone muy cruda.
Todo fue muy trabado, enormemente farragoso, con trincheras a cada paso, tal vez algo influyó este parón por las Ventanas que se ha hecho muy largo. Mucha brega, 40 minutos no aptos para finos estilistas. Con 8:31 por jugar, Labeyrie puso el inquietante 57-61 tras un tiro libre anotado por parte de los grancanarios. Krampelj, enrabietado por sus cuatro faltas y con un nivel defensivo capital, corrió un contraataque con la fe de las 8.283 almas de Miribilla y acabó con mate. Entonces cayó la bomba atómica, activada por Jaworski, un especialista dinamitero en esto del baloncesto. Metió dos triples frontales lejanos increíbles y tres tiros libres después de una falta que no supuso un 3+1 de milagro. Pantzar le acompañó hasta el 70-63. Lo del base sueco ya no es noticia, día sí y día también muestra su enorme magisterio con la batuta: 31 de valoración, a un paso del MVP, en poder de Parra (34).
Fue un gran partido, lleno de emoción, de golpes, rifirrafes, polémica y protestas. A la vieja usanza, de cinco contra cinco. Ahora que se celebra ver cómo en la NBA algunos equipos alcanzan los 150 puntos en partidos que son verdaderos circos sin pies ni cabeza, conviene recordar que esto también es baloncesto, el fragor de pelear por cada balón como si fuera el último, marcar territorio en defensa y controlar todas las posesiones con la calculadora. Es lo que quiso hacer el Gran Canaria ante un Bilbao Basket que se desbocó una vez, con Jaworski, y fue suficiente. A veces se disfruta más de una victoria embutido en un buzo de soldador que con el sonido de los violines. Si uno no está acertado o no le dejan estarlo, pues pico y pala, que el parqué sea una mina. Es tan respetable como recitar poemas bajo cada una de las dos canastas.

El choque empezó atascado y prometía un tanteo de fútbol: 4-4 con seis minutos y medio disputados. Salvó lo tenía claro: postear siempre que pudiera. El primer acto acabó con 14-16. Jaworski empezó a calibrar el punto de mira con un 3+1 para poner el 25-20. Echaban chispas los bloqueos. El partido era durísimo. Quedaron reducidos a cenizas Petrasek por faltas y una técnica y Lazarevic, castigado con personales por soplidos.
El Granca subió las líneas defensivas en el segundo tiempo. Los locales iban manejando ventajas, pero los amarillos seguían haciendo la goma. Ponsarnau ordenó una 1-3-1 a toda cancha para tratar de romper el ritmo del adversario. ¡Como estaría el tema que Normantas era el que pedía calma! Es como si los pájaros dispararan a las escopetas. Los factores en contra encendieron a una grada que empujó aún más. El escolta lituano anotó un triple para dar un nuevo respiro. El banquillo local aportó 57 puntos y eso también decantó la balanza.
Amagaba uno y otro con fugarse, pero el marcador se negaba a una resolución anticipada. Hasta que Jaworski cogió su fusil. 11 puntos en el último acto. Ponsarnau se lanzó a la Grada de Animación a ondear una gran bandera. No era para menos. Su equipo supo sufrir y dio una lección de madurez y solvencia. Éxito contra todo y contra todos. Este Bilbao Basket es bipolar: irresistible, perfecto, en casa, debilucho fuera. Solo el Peristeri ha asaltado Miribilla, en formato europeo, pero fue el clásico día tonto que todos tienen derecho a protagonizar.

Ponsarnau: “Es el primer partido duro y tenso que conseguimos ganar”
Ponsarnau se mostró especialmente satisfecho del triunfo conseguido en Miribilla, porque “ha sido la primera” de las cuatro que han conseguido en la Liga Endesa después de “un partido duro y tenso”.
“Es una victoria muy importante porque seguimos fuertes en casa y hemos sido capaces de ganar un partido duro y tenso. Miribilla ha sido fundamental. En los primeros minutos estábamos pastosos, pero el público nos ha animado y estoy muy agradecido. También es la primera victoria que hemos conseguido junto con ellos”, destacó.
Ponsarnau admitió además que con este triunfo refuerzan sus opciones de jugar la Copa, pero incidió en que “lo importante” es que ese objetivo “sea un estímulo y no lleve a error”.
El técnico, por último, se mostró contrariado con la labor del trío arbitral, especialmente en la primera parte, y aseguró que “todo lo que ha pasado con el arbitraje ha sido frustrante”.
Lakovic: “Nos ha faltado acierto para ganar”
Lakovic consideró que una de las claves de la derrota de su equipo, en un partido que “se decidió por detalles”, fue que les “faltó acierto” de cara al aro rival en los momentos clave. “Ha sido un partido duro, intenso y muy igualado. Al final dos triples de Jaworski, uno muy lejano, han sido decisivos. Nosotros tuvimos problemas para crear tiros y cuando lo logramos no acertamos. El equipo ha hecho un gran esfuerzo, pero nos faltó acierto y por eso hemos perdido”, analizó el técnico esloveno.
Lakovic admitió además que con esta tercera derrota consecutiva en la Liga Endesa la clasificación para la Copa del Rey “se pone muy difícil”. “La Copa es uno de nuestros objetivos, pero no es el único. Debemos mirar todos los partidos y tenemos que seguir creciendo. Hoy se han visto cosas muy positivas”, concluyó Lakovic.
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