El Madrid de Scariolo no remata
Los blancos pierden su segunda final de la temporada, la Copa después de la Supercopa, y Scariolo no se puede permitir más tropiezos.


De las últimas ocho finales de Copa del Rey el Real Madrid había jugado siete, todas menos la de 2023, y solo había ganado dos. Es decir, cinco derrotas en el partido decisivo desde 2018. Algo nada habitual en este tramo de la historia tan productivo para la entidad blanca que se ha vuelto a repetir en Valencia, donde cayó ante el Kosner Baskonia (89-100).
Lo pero es que no es la primera final que pierden los blancos esta temporada. En septiembre ya cayó con el Valencia Basket en la Supercopa, el título menos importante. Un torneo casi de pretemporada que suma a quien lo gana y no resta al quien lo pierde. El Madrid tenía seis jugadores nuevos y también estrenaba inquilino en el banquillo, Sergio Scariolo. Muchas novedades como encender las alamas. Desde entonces el italiano se ha esforzado en explicar su plan, en que habría “derrotas de calendario” inevitables con tantos partidos y tan poco descanso. En explicar las continuas rotaciones dentro de los partidos, que en más de un caso han podido costar victorias.
De más a menos
Todo eso ha costado entenderlo por la afición, que veía a su equipo más titubeante de lo que están acostumbrados. Pero las últimas semanas parecían estar dando la razón a Scariolo. El Madrid llegaba en un gran momento a la Copa y con muchos jugadores enchufados. En cuartos de final, ante el Unicaja, la barrida al equipo que llegaba como campeón fue tal que todas las piezas parecían estar encajando en el momento preciso... Pero todo empezó a torcerse en semifinales. El pase a la final se logró gracias a un milagro: remontar 5 puntos en 18 segundos. O a un regalo del Valencia, según cómo se mire. El encuentro del Madrid fue tremendo, pero su rival se puso en situación evidente de eliminarlos. Los blancos se salvaron sobre la bocina y estaban dominando la final hasta que todo saltó por los aires a 57 segundos del final del tercer cuarto.
En ese momento el Madrid ganaba 72-64 y estaba en plena crecida con la segunda unidad. 5 minutos después perdía 79-81 tras un parcial de 7-17 y uno más concreto, del minuto 2:36 al 4:12 del último cuarto, de 0-8. Fue en ese momento cuando Scariolo metió a cuatro hombres: primer de golpe a Tavares, Deck y Hezonja y, 23 segundos después, a Campazzo. Pero el partido ya se había escapado del control de su equipo. Ni siquiera en un partido en el que se estaba jugando un título Scariolo dejó el plan de las rotaciones a un lado. Se lo saltó cuando no quedaba más remedio, pero entonces era el Baskonia quien dominaba física y emocionalmente el duelo. “Ese punto extra para no permitir esos tiros de Howard, de Forrest, dos rebotes que hemos perdido... algo más de paciencia en los tiros. Nos ha faltado un poco de todo”, contaba después Scariolo.
El italiano tampoco supo sacar una ventaja que parecía evidente a simple vista: la superioridad por dentro. El Baskonia ha jugado la Copa sin Khalifa Diop y tuvo con problemas de faltas a Diakité y a Rodions Kurucs. Pero esta vez Tavares no fue decisivo (9 puntos, 7 rebotes y el peor +/- del equipo), Garuba empezó con mucha fuerza pero cometió varios errores (2 tiros fallados, 1 tapón recibido y 3 faltas, la última descalificante) en el parcial con el que el Baskonia se puso por delante en el último cuarto, Len apenas tuvo oportunidades (no llegó a 7 minutos de juego) y Lyles parece haber perdido el toque (4 puntos en 17 minutos) y la confianza total de su entrenador.
Quedan dos cartas y no hay más comodines
El año pasado a estas alturas el Madrid estaba igual. Había perdido la final de la Supercopa y la de Copa, ambas contra el Unicaja, y Chus Mateo era cuestionado día sí, día también. Es cierto que en febrero de 2025 no se habían visto picos de juego tan buenos como los del Madrid de esta temporada. Pero no es menos cierto que el esfuerzo para mejorar la plantilla el pasado verano fue mucho más grande que en el anterior.
Sergio Scariolo seguirá adelante con su plan. En la Liga Endesa es líder indiscutible (le saca tres victorias al segundo) y en la Euroliga es cuarto y puede perfectamente acabar entre los cuatro primeros y asegurar la ventaja de campo para la eliminatoria de cuartos, el objetivo primordial ahora mismo. Tienen que mejorar su rendimiento como visitantes, donde han ganado 5 partidos y han perdido 10, pero en líneas generales el equipo no está peor que hace un año. Pero el Madrid, y Scariolo, no tienen más comodines. Se juegan todo a dos cartas, las más importantes y las más difíciles, para justificar un plan que todavía no hace aguas, pero que necesita dar un golpe encima de la mesa para que las dudas a su alrededor se esfumen de una vez por todas.
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