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Finalizado
Liga Endesa | Jornada 21ª

Burgos grita ‘Sí se puede’

Épico final del vicecolista para remontar diez puntos ante un Bilbao Basket de vuelta a la versión de 2025.

BURGOS, 07/03/2026.- El escolta argentino del San Pablo Burgos, Gonzalo Corbalán (i), intenta superar al pívot islandés del Bilbao Basket, Tryggvi Hlinason durante el partido de baloncesto de la jornada 21 de la liga Endesa entre el San Pablo Burgos y el Surne Bilbao Basket, este sábado. EFE/Santi Otero
SANTI OTERO
Alfonso Herrán
Coordinador Delegación País Vasco
Coordinador en la delegación de País Vasco de Diario AS desde 2017. En 2008 entró en Diario AS como redactor de polideportivo y desde entonces es su casa. Le gusta tocar todos los palos, pero ahora está más centrado en realizar las crónicas del Athletic y el Bilbao Basket. Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Deusto.
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La ambición, la casta y las ansias de épica del Burgos se resumen en la acción final. Con 93-88 y nueve segundos por jugar, Neto y Corbalán buscaron un triple en vez de retener la pelota, y no sólo lo encontró este último, es que encima sacó una falta a Hlinason. Era un resumen de cómo se liberó el equipo castellano de los grilletes de una clasificación que pesa lo suyo. Porque con 70-80 a 7:58 para el final, lo normal es sacar la bandera blanca. Pero Meindl lideró la remontada y Corbalán, con un instinto ejecutor que le va a llevar muy lejos, se puso a su lado. Un triple al cierre del tercer acto desde medio campo, uno de esos churros que entran de vez en cuando aunque no te llames Llull, cambió por completo la inercia y dio paso a instantes fatídicos para los visitantes. El derrumbe se escuchó hasta en Miribilla. Llevaban muchas citas en los que salía cruz y toco la cara amarga. Había ilusión por ver al grupo ya más descansado tras el parón, pese a que cinco se fueron con sus selecciones y la vuelta de Lazarevic, que jugó un rato, y Sylla, pero fue una decepción. El canterano Mintegui entró en convocatoria.

El equipo de Ponsarnau regresó a su versión de las tinieblas de 2025, que parecía olvidada, esa de los temblores a domicilio, de entregar partidos que tenía en la mano. Tuvo controlado el choque durante 30 minutos, aunque estuvo un buen rato haciendo la goma, y un 32-13 en ese último cuarto, con solo dos anotadores, Jaworski y un Normantas que se echó el equipo a la espalda, le arruinó la noche. Estuvieron blanditos como el algodón, en lugar de hacer sangre con un adversario agonizante. Hilliard es el jugador franquicia y naufragó lastimosamente. Sin Frey faltó cabeza para amarrar un pulso que parecía decantado. Los casi 500 aficionados desplazados merecían más que un cierre tan calamitoso. Los locales se agarran al quinto triunfo y festejaron al grito de ‘Sí se puede’ la idea de un milagro, y con la cinta de Jackson en la cabeza, su estrella lesionada de gravedad en una rodilla. Están a un partido de Zaragoza y un Andorra que si no llega a ganar precisamente a los maños andaría empatado con los castellanos. Tienen claro que si tienen que morir será entregando hasta la última gota de sangre.

Y el asunto estuvo aún más pendiente de una gesta con el 61-75 del tercer cuarto. Debutó el chaval uruguayo Joaquín Taboada, de 18 años, una de las sensaciones en la Liga U22, el segundo debutante más joven del club en la élite y el de menor edad en anotar un triple. Hizo dos supercanastas, sin defensa, mostrando un arrojo que fue contagiando a todo el grupo. El poderío de Samuels y una gran canasta de Gudmundsson que sentenciaba el choque desataron el éxtasis. El acierto de Pantzar y Jaworski no sirvió para nada ante un parcial arrollador en los minutos finales. Un día muy agridulce para Melwin, que alcanzó la redonda cifra de 300 asistencias en su cuenta particular en la ACB, y con 302 totales, y se convirtió en el quinto máximo asistente de la historia del Bilbao, superando los registros de Rousselle (295). Por delante se sitúan históricos del club como Salgado, que lidera la estadística, Mumbrú, Hervelle y Raúl López. El base sueco ha alcanzado los 100 robos en la primera categoría. Una pieza de lujo a ambos lados de la cancha de la que disfrutará Unicaja en el futuro.

El encuentro arrancó a todo trapo, con un intercambio de golpes que hacia presagiar una igualdad absoluta. Meindl, Samuels, Jaworski y Petrasek tomaron la iniciativa, con Fisac pidiendo acompañar más al base, porque se estaban complicando la circulación del balón. Llegó una fase de caos e imprecisiones. La entrada de la segunda unidad bilbaína dinamitó el cuarto y un parcial demoledor liderado por Normantas y Bagayoko obligó al técnico local a detener el crono con un tiempo muerto de emergencia tras verse con seis de desventaja (11-17). La puntería exterior del lituano, que cerró el cuarto en estado de gracia, dejó al San Pablo contra las cuerdas al finalizar los primeros diez minutos. Ponsarnau sacaba petróleo del amago de penetrar y, ante el ajuste de la defensa rival, sacar la pelota al hombre libre.

El San Pablo salió con otra cara, ajustando la defensa y encontrando en Corbalán y la potencia de Samuels la gasolina necesaria para remontar. Un parcial de fe liderado por el base argentino culminó con una canasta que ponía a los burgaleses por delante (36-35), haciendo rugir a la grada.

El Bilbao Basket estaba buscando a más jugadores para la anotación. Pantzar asumió los galones, castigó cada desajuste defensivo, encadenando nueve puntos consecutivos, incluyendo un 3+1, que devolvieron la iniciativa a Bilbao. Los errores en el tiro libre y una última canasta de Krampelj antes de encarar los vestuarios dejaron el luminoso con una ligera ventaja para los visitantes. Todo quedaba abierto para la reanudación.

El Surne salió del vestuario decidido a romper el partido con un Hilliard que daba señales de vida y un Pantzar que seguía sumando. Los “hombres de negro” llegaron a gozar de su máxima ventaja (61-75) cuando el tercer cuarto llegaba a su fin aprovechando momentos sin ideas de los burgaleses. El rebote les impulsaba y castigaban con 2+1 o triples cada amago de reacción burgalesa. Fisac intentó cambiar el ritmo con una zona de ajustes.

Parecía que el guion estaba escrito, especialmente tras los triples de un Jaworski, algunos marca de la casa aparentemente imposibles, que martilleaba una vez más el aro burgalés cuando los locales intentaban asomar la cabeza. Sin embargo, el tercer cuarto dejó una semilla de esperanza con dos triples de Taboada, que no se achicó ante el escenario. Happ también aportó su granito de arena y la canasta de Corbalán desde medio campo. A pesar de verse 14 abajo, el San Pablo no bajó los brazos, apretó la defensa con buenos robos y al inicio del último periodo, la defensa burgalesa subió líneas y el Coliseum empezó a jugar su papel. Fisac eligió jugar sin bases y acertó. Un 10-0 disparó al vicecolista a soñar con una permanencia que parecía extraviada. El Bilbao Basket tuvo dos triples para empatar, pero salió cruz ante el corazón inmenso de jugadores que sí creyeron. ¡Qué manera de desmoronarse! Neto, condicionado durante muchos minutos por las faltas, mostró su etiqueta NBA y su jerarquía completó un ejercicio de resiliencia absoluto. Amarga jornada en la que Ponsarnau llegó al segundo peldaño de técnicos con más partidos en Bilbao tras Vidorreta.

Fisac: “Si tenemos que morir, sin rendirnos”

Porfirio Fisac apuntó tras la victoria de su equipo que si el equipo “tiene que morir” para sacar la temporada adelante y conseguir la salvación, lo hará “sin rendirse”. Tras la remontada destacó por encima de todo la “dignidad” de un vestuario que, a pesar de las carencias y la falta de acierto en gran parte del choque, se negó a hincar la rodilla ante un rival que manejaba el ritmo a su antojo.

“Lo que más me satisface es que el grupo tenga la capacidad de trabajar para querer ganar siempre y no tener ningún miedo a perder”, subrayó el técnico.

Fisac reconoció que su equipo nunca logró imponer un ritmo sólido hasta el tramo final. Con el marcador 64-77 en contra, el entrenador arriesgó con una apuesta poco esperada, jugar sin bases puros y otorgar galones a la juventud. “La entrada de Joaquín (Taboada) y la de Gonzalo (Corbalán) nos ha dado ese grado de locura que queríamos imprimir al partido”, explicó.

Sobre el debutante de 18 años, Fisac fue protector pero ambicioso y señaló que “todavía no ha hecho nada, le queda mucho recorrido”. “Pero voy a ser valiente con este tipo de cosas; prefiero morir con gente como los de cantera que gastar fichas por gastar”, apuntó.

A pesar de que los resultados de rivales directos como Andorra o Zaragoza aprietan la lucha por la permanencia, Fisac prefiere el aislamiento competitivo. “Sé el número de victorias a las que tengo que llegar, lo tengo claro en mi cabeza, pero me lo quedo para mi staff”, finalizó.

Ponsarnau: “Fuimos muy blanditos”

Jaume Ponsarnau señaló que “a partir del minuto 34” su equipo fue “muy blandito” y eso les llevó a no poder conseguir la victoria en un partido que parecían tener bajo control. Tras dominar durante gran parte del compromiso y entrar en el último asalto con una renta de 13 puntos, el equipo vizcaíno se desmoronó ante un San Pablo Burgos que, impulsado por su afición y un parcial demoledor de 32-13, terminó llevándose la victoria en un final de “cara o cruz”.

El preparador de Tàrrega apuntó el buen hacer de los suyos durante los primeros tres cuartos, aunque reconoció que la fluidez no fue constante. “Excepto el último cuarto, hemos jugado bastante bien. Estábamos encontrando buenos tiros y circulación, a pesar de sufrir con sus robos y el rebote”, explicó el preparador catalán, sin embargo, el guion cambió de forma radical en el tramo decisivo.

Fue autocrítico al señalar la falta de contundencia de sus jugadores cuando el equipo local apretó los dientes. Preguntado por la atmósfera del pabellón burgalés, Ponsarnau no buscó excusas y admitió que el ruido y el empuje de la grada fueron determinantes cuando las piernas de sus jugadores empezaron a pesar.

“Sin ninguna duda, la grada ha ayudado a un equipo que está en una situación difícil, pero que cree. Los primeros que han mostrado creer han sido desde la pista y desde la grada”, afirmó. El técnico ilerdense también tuvo palabras de elogio para el talento individual del San Pablo Burgos, destacando las canastas de “mucho mérito” de Raúl Neto y Happ en los momentos calientes, así como la evolución de Samuels, a quien calificó como un jugador “absolutamente diferente al del inicio de Liga”.

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Ponsarnau concluyó felicitando al rival por su “mentalidad y corazón”, lamentando que los dos triples finales para empatar no entrasen. “Hoy ha salido cruz”, señaló, y se mostró convencido de que Burgos tiene “mimbres, calidad y talento” para luchar por la permanencia tras este repunte de confianza.

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