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Hiopos LleidaLLE
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Finalizado
Liga Endesa | 16ª jornada

Un Lleida colosal hunde a un deprimido Granca

Batemon lidera al equipo de Encuentra en una victoria de lo más coral. Carlos Alocén volvió a jugar casi un año después de su grave lesión.

El alero del Lleida Oriol Paulí (i) anota ante Nico Brussino, del Gran Canaria, durante el partido de la Liga Endesa de baloncesto que Dreamland Gran Canaria y Força Lleida disputan este sábado en el Gran Canaria Arena.
Angel Medina
Pablo Checa
Pertenece al Diario AS desde 2010 cubriendo información de la Unión Deportiva Las Palmas, de la que ahora es responsable, y los partidos del CB Gran Canaria. Antes estuvo cinco años en la redacción de Deportes del periódico La Provincia. Desde 2004 colabora con Cadena SER Las Palmas, siendo tertuliano habitual de Ser Deportivos Las Palmas.
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Un ciclón llamado Hiopos Lleida acaba de pasar por el Gran Canaria Arena, dejando en pie solo las vergüenzas que asolan al Dreamland Gran Canaria, un piltrafa de equipo, totalmente desgajado por un rival que hizo lo que quiso y que lo convirtió en un auténtico pelele. La superioridad visitante fue tal que el equipo de Gerard Encuentra siempre fue ganando salvo durante el 0-0 inicial y la diferencia no dejó de crecer a lo largo de los 40 minutos de partido, superando incluso los 20 puntos de diferencia.

Esta derrota deja a los amarillos sin opciones de jugar la Copa del Rey, un fracaso para el equipo que dirige Jaka Lakovic como dictan su trayectoria reciente y el supuesto potencial de una plantilla que vaga sin rumbo fijo al menos en la competición doméstica, no así en el BCL. Por su parte, el Hiopos Lleida da un pasito más en la lucha por la permanencia y demuestra todo lo bueno que ya se barruntaba. Shurna, uno de los jugadores más queridos en la historia del Gran Canaria, hizo de las suyas pero con otra camiseta.

En cualquier otro lado pero no en la cancha. Así pareció comparecer la cabeza de los jugadores del Granca en el inicio del partido, tan aplatanados como estaban los pupilos de Jaka Lakovic, desde luego ofreciendo una imagen tan dolorosa para su gente. Si Batemon abrió el marcador con un picotazo desde más allá del 6,75, Millán Jiménez puso un 0-7 que, por supuesto, obligaba a Lakovic a pedir tiempo muerto. Se rozaban ya los cuatro minutos de partido y su equipo ni siquiera había anotado, por lo que se imponía una reacción desde ya. Nada de eso, pues la enésima pérdida local, en este caso la de un ahogado Wong, derivó en una bandeja de Ejim sin oposición para un inapelable 0-11.

En partidos de ligas municipales se falla menos de lo que lo estaba haciendo el Gran Canaria, que tuvo que esperarse hasta que quedaban apenas 3:40 para acabar el primer periodo y ver cómo Pelos, un obrero de los imprescindibles, metía la primera canasta local, rápidamente contestada por Jiménez desde la periferia. Por entonces ya andaba en cancha Carlos Alocén, ese mirlo blanco de nuestro baloncesto tan marcado por las lesiones, que volvía a jugar casi un año después, acaso desde que se quebrara su rodilla derecha en un partido de Eurocup en Vilna el 22 de enero del año pasado. Los porcentajes de tiro locales en el primer cuarto, terribles, le llevaron a fallar los seis triples intentados y seis de sus ocho intentos de dos puntos.

Al menos un poquito espabiló a su equipo el propio Alocén, tan activo y manejador como siempre, la cabeza alta lo mismo para asistir a Kuath como para anotar, lo cual hizo para abrir el segundo parcial y dejar la diferencia en 6-16. El Lleida seguía a los suyo, martillo pilón en las dos canastas, mientras que el Granca comenzaba a cargar el juego por dentro. De hecho, sus dos torres, Kuath primero y Tobey después, iniciaron un conato de remontada que se detuvo en el 14-20. Resulta que, sobre la marcha, primero un latigazo de Shurna, leyenda entre leyendas en la isla, líder de aquel equipo ganador de la Eurocup, y un poco más tarde un gancho de Goloman le dieron al Hiopos Lleida su máxima del partido tras coronar un parcial de 0-7.

Pero de pronto, cuando menos argumentos parecía tener sobre la cancha, los locales se agarraron al coraje de Vila, quien parece vivir este curso en un eterno estado de reivindicación. Comenzó el Gran Canaria a picar piedra en esa recta final del primer tiempo, lo que le permitió cerrar el duelo al descanso con un más que digno 23-29, un resultado excelente teniendo en cuenta la notable superioridad de Lleida hasta hacía nada y menos de tiempo.

El comienzo de la segunda parte iba para calco del de la primera. De hecho, el Lleida se puso 23-36 antes de que Samar, a los cuatro minutos del tercer cuarto, abriera la cuenta local. Un triple de Pelos pareció anunciar batallar insular, 30-38, quebrando además una serie de errores desde el extrarradio que se elevaba, hasta entonces, hasta los 13 tiros fallados. Nada que en cualquier caso fuera más allá de simples fuegos de artificio, pues la formación tan bien dirigida por Gerard Encuentra cerró este periodo con el duelo totalmente en el bolsillo: 32-44.

Los visitantes seguían a lo suyo, taladrando la moral del Granca en las dos canastas, así que el último cuarto fue un mero trámite. Le interesaba al Hiopos Lleida jugar a pocos puntos, por lo que el plan de partido no le podía estar saliendo mejor, ahora con ventajas que rondaban siempre los15 puntos de diferencia. Por si había alguna duda, otra diana de Shurna para el 40-61 mandó definitivamente a la lona al Dreamland Gran Canaria, al que no le quedaba ni orgullo ni, por supuesto, ni opciones para meterse en la Copa. Un desastre de partido para regocijo de un Lleida colosal que hundió a un deprimido Granca.

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