JUEGOS OLÍMPICOS | BALONCESTO

La fe de Juancho Hernangómez

El madrileño no pierde la esperanza de estar en Tokio y Scariolo lo esperará, pero sin correr riesgos. La Selección ya está en Las Vegas y se entrena este viernes.

0
La fe de Juancho Hernangómez

Juancho Hernangómez tiene fe en estar en los Juegos Olímpicos de Tokio y apurará hasta el final, que tiene fecha. El día 19, un día después de medirse a Estados Unidos, los 12 elegidos volarán a Dallas y, de ahí, a Tokio. El otro grupo, de tres jugadores, regresará a Madrid. De momento, Juancho llegó a Las Vegas como el resto del grupo después de un vuelo largo pero plácido que aterrizó antes de las 14:00 hora local en Las Vegas. Lógicamente, fue una de las comidillas del vuelo, ya que de no tener apenas opciones después de serle diagnosticada una luxación acromioclavicular grado 4-5 en el hombro izquierdo, la lesión no reviste tanta gravedad y ha abierto la puerta a su presencia en Japón.

El hombro izquierdo de Juancho da síntomas de recuperación, pero nadie es capaz de decir a ciencia cierta si es suficiente como para llegar a la cita olímpica. Es obvio que por el jugador no va a ser. Ha querido estar en Las Vegas y aunque los doctores de Minnesota van a explorar el estado de su hombro, no sólo ese diagnóstico será decisivo. Scariolo lo esperará si hay opciones porque el jugador está loco por estar entre los doce convocados, pero nadie se arriesgará a una recaída o, lo que es peor, un agravamiento de la lesión. La salud del jugador es lo primero, antes incluso que sus ganas.

Las primeras pistas sobre Juancho las sabremos este mismo viernes. Después de la sesión de activación que hizo el equipo en una de las múltiples salas del Mandalay Bay, y de descansar en sus habitaciones del hotel Delano, celebrarán su primer entrenamiento en Las Vegas, ciudad que ya está libre de restricciones, y abierta al cien por cien. La mascarilla es obligatoria sólo en el aeropuerto y, aunque hay todavía huellas de la pandemia por algunos establecimientos y espectáculos cerrados, está en desuso y Las Vegas, 'America's playground', recupera la normalidad.