BALONCESTO

Del sueño a la pesadilla: LeBron, Wade y la EE UU que acabó humillada

Después de tres oros y 24 victorias seguidas con jugadores de la NBA, Estados Unidos se estrelló en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 a pesar de que llevaba un equipo con nombres históricos.

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  • Larry Brown

    Larry Brown

    El legendario entrenador de Brooklyn y una figura esencial en la historia del baloncesto estadounidense, no pudo ordenar y dar sentido a un equipo que llegó a Atenas lastrado por las bajas y con una plantilla muy joven. Asistente en Sidney 2000, se hizo cargo de EE UU después del desastre del Mundial 2002 y acabó con un bronce amargo en Atenas. Su currículum es asombroso: único entrenador que ha ganado el título universitario y el de la NBA, suma 1.275 triunfos en los banquillos entre ABA y NBA y es el único que ha llegado a ocho equipos de la NBA a playoffs. Oro como jugador en los Juegos de 2004, no pudo repetir en Atenas, donde llegó tras hacer campeones de la NBA a los Pistons.

    FOTO: Jamie Squire (Getty Images)

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  • Tim Duncan

    Tim Duncan

    El capitán tenía 28 años en Atenas y promedió 12,9 puntos y 9,1 rebotes. No estuvo a la altura de su leyenda, sin duda el mejor ala-pívot de la historia, pero fue junto a Richard Jefferson y Allen Iverson uno de los pocos que no se bajó del barco antes de los Juegos. El temor a atendados tras el 11-S (el equipo de Estados Unidos vivió en un bunker de lujo en el barco Queen Mary 2), los compromisos familiares (bodas, nacimientos…) y las lesiones dejaron fuera a Vince Carter, Kevin Garnett, Tracy McGrady, Ray Allen, Jason Kidd… Kobe Bryant estaba pasando el trance de su caso por agresión sexual en un hotel de Coradol y tampoco fue olímpico.

    FOTO: ADREES LATIF (REUTERS)

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  • Allen Iverson

    Allen Iverson

    El otro capitán y un carácter complicado que chocó con Brown. Aún así, Iverson fue el máximo anotador (13,8 de media) de un equipo que comenzó con el nombre de Dream Team IV y acabó como Nightmare Team: el equipo de la pesadilla. Tras 24 victorias olímpicas seguidas desde la entrada de los NBA en Barcelona 92, esta USA 2004 perdió tres veces y acabó con el bronce. Puerto Rico le endosó la mayor diferencia que jamás había encajado Estados Unidos en unos Juegos (92-73). Y después llegaron las derrotas contra Lituania (a la que luego sí se ganó en la lucha por el bronce) y, en semifinales, la legendaria Argentina de la Generación Dorada (89-81).

    FOTO: DONALD EMMERT (AFP)

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  • Lebron James

    Lebron James

    Luego se redimió (como su equipo: el Redeem Team) en Pekín y Londres, pero LeBron tuvo un inicio desastroso de su aventura con la selección de su país. Tenía solo 19 años cuando fue llamado, ante la plaga de bajas y ausencias, junto con otras estrellas emergentes pero todavía muy jóvenes: Carmelo, Wade, Okafor… la mitad del equipo tenía menos de 24 años y solo había, de la última temporada, un integrante del Mejor Quinteto (Tim Duncan) y dos all star (Duncan y Allen Iverson). A ese primer LeBron se le atragantó el estilo FIBA.

    FOTO: Helen H. Richardson (Denver Post via Getty Images)

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  • Richard Jefferson

    Richard Jefferson

    Acabó siendo un veterano muy valorado y que fue importante en los Cavaliers que fueron campeones en 2016, los que remontaron un 3-1 a los Warriors al ritmo de LeBron James y Kyrie Irving. Pero por entonces era una estrella, un poderoso alero que jugaba en los Nets que fueron finalistas de la NBA en dos temporadas seguidas, 2002 y 2003. En Atenas no llegó a siete puntos por partido. Fue uno de los que estuvo en el equipo que selló el billete olímpico en el Torneo de las Américas 2003 y de los que se comprometió para Atenas y mantuvo su palabra cuando llegaron los Juegos.

    FOTO: Jamie Squire (Getty Images)

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  • Sthepon Marbury

    Sthepon Marbury

    Una leyenda del baloncesto de Nueva York, su talento solo era comparable a su indisciplina y su carácter complicado. Número 4 del draft de 2006, fue all star en 2001 y 2003 pero su carrera NBA se torció pronto. Después se convirtió en una leyenda en China, donde encontró su lugar de forma sorprendente. Un viejo conocido, por desgracia, para la afición española. En Atenas solo promedió 10,5 puntos por partido, pero en cuartos de final explotó, precisamente contra España, con 31 y seis triples. España ganó sus cinco partidos de la fase de grupo, acabó líder y tuvo la desgracia de cruzarse en cuartos con Estados Unidos, que había sido cuarta y que jugó su mejor partido del torneo contra el equipo que dirigía por entonces Mario Pesquera, y que era un claro aspirante a medalla... hasta que llegó Marbury.

    FOTO: Friedemann Vogel (Bongarts/Getty Images)

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  • Shawn Marion

    Shawn Marion

    Otro de los que estaba (26 años) en plenitud cuando llegaron los Juegos de Atenas. Nunca fue una súper estrella, pero estuvo cerca de ese nivel como alero híper físico y elástico de los Suns que dirigía Mike D’Antoni y guiaba en pista el canadiense Steve Nash. El equipo del Seven Second Or Less: siete segundos o menos, acabar los ataques nada más cruzar la pista, en transición y con tiros muy rápidos. Marion fue cuatro veces all star (entre 2003 y 2007) y, como Jefferson, acabó siendo campeón en el tramo final de su carrera, y como veterano de complemento. En su caso, en los Mavericks de Dirk Nowitzki y Jason Kidd, el equipo que dio una sorpresa histórica en las Finales contra los Heat de LeBron y Dwyane Wade. En la temporada anterior a los Juegos promedio 19 puntos y casi 10 rebotes con los Suns. En Atenas no pasó de 10 y 6. Otro jugador que se sentía incómodo contra defensas que le obligaban a tirar por fuera.

    FOTO: Sean Garnsworthy (Getty Images)

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  • Amare Stoudemire

    Amare Stoudemire

    Muy joven, sus mejores años, también en los Suns, llegarían después de los Juegos de Atenas, donde jugó con solo 21 años y promedió 2,8 puntos y 1,8 rebotes. Una bestia física que fue seis veces all star y que sufrió unos problemas de rodillas que acortaron sus años de esplendor, acabó convertido al judaísmo y jugando en Israel con Hapoel y Maccabi. Estados Unidos recurrió a él ante las tremendas ausencias en lo que tenía que haber sido un juego interior de ensueño: el desgaste de los playoffs 2004 dejó fuera a Shaquille O’Neal, Ben Wallace y Jermaine O’Neal.

    FOTO: Ezra Shaw (Getty Images)

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  • Carmelo Anthony

    Carmelo Anthony

    Otra leyenda que arrancó con mal pie su historia con la selección. Carmelo tenía 20 años y jugaba en Denver Nuggets cuando fue reclutado a toda velocidad para cubrir las bajas en el equipo de Atenas 2004, donde logró un bronce que acabó siendo la primera de cuatro medallas olímpicas y el inicio de un trayecto que le ha convertido seguramente en el jugador más importante de la historia del Team USA. Ganó los oros de Pekín, Londres y Río y se convirtió en el primer jugador con tres oros olímpicos para el baloncesto estadounidense masculino y el primero que participó en cuatro Juegos de forma consecutiva. Es el máximo anotador de la historia de su selección y en juegos ha dejado partidos de récord: en 2012, contra Nigeria (37 puntos, 10/12 en triples) y contra Australia en Río (31 puntos en 35 minutos, 9/15 en triples). Pero en Atenas 2004 se quedó en 2,4 puntos por partido.

    FOTO: TAMI CHAPPELL (REUTERS)

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  • Carlos Boozer

    Carlos Boozer

    Otro jugador que era joven (22 años) cuando compitió en Atenas. Había llegado a la NBA en el draft de 2002, así que solo llevaba dos temporadas en la NBA cuando le tocó ser olímpico. Promedió 7,6 puntos y 6,1 rebotes y después, en el mejor momento de su carrera (fue all star en 2007 y 2008, con Utah Jazz) se ganó un sitio en el tremendo equipo del Redeem Team, la selección de Pekín 2008 que vengó a lo grande las derrotas de Atenas y el Mundial 2006 de Japón, en el que EE UU, también con los NBA, acabó con el bronce tras estrellarse frente a Grecia en semifinales Boozer era un ala-pívot fuerte, de mucho trabajo y con buen mano para meter sus puntos en ataque. Para nada una gran estrella, pero sí un muy buen jugador en sus mejores años.

    FOTO: LUCY NICHOLSON (REUTERS)

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  •  Lamar Odom

    Lamar Odom

    Tenía 24 años y ya llevaba un lustro en la NBA cuando fue seleccionado para Atenas, donde promedió 9,3 puntos y 5,8 rebotes. Acababa de cambiar los Clippers por los Heat y ese verano fue enviado a los Lakers en la operación que llevó a Shaquille O’Neal a Miami tras el hundimiento de su relación con Kobe Bryant. En los Lakers, Odom se convirtió en una estrella: campeón en 2009 y 2010, con Kobe y Pau Gasol, y Mejor Sexto Hombre en 2011. Por su polivalencia y su talento, era un jugador único y un adelantado a su tiempo, un 2,08 que botaba, hacía de base, tiraba… En 2010 se desquitó con la selección en el Mundial 2010, en Turquía (el equipo liderado por un joven Kevin Durant). Tuvo un mal final de carrera (pasó por el Baskonia) y sus problemas de adicciones le llevaron a rozar un final trágico en un burdel de Nevada, en 2015. Ahora hade sus pinitos en el boxeo.

    FOTO: Andreas Rentz (Bongarts/Getty Images)

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  • Dwyane Wade

    Dwyane Wade

    Otra leyenda del draft de 2003 (como LeBron y Carmelo) al que Atenas pilló demasiado pronto: tenia 22 años y solo había jugado una temporada en la NBA. Promedió 7,3 puntos cuatro años antes de desquitarse con el Redeem Team de Pekín, con el que fue el máximo anotador de un equipo que volvió a ser de ensueño: 16 puntos por partido. Pero en Atenas tuvo un papel muy discreto, demasiado joven e incapaz de adaptarse al baloncesto FIBA. En la legendaria final de 2008 anotó 27 puntos contra España. En el Mundial 2006, otro bronce, promedió más de 19 puntos por partido. Ya no estuvo en Londres 2012. Uno de los mejores escoltas de la historia, es una leyenda que se retiró en 2019 con el equipo de su vida, Miami Heat, y con tres anillos de campeón, un MVP de Finales y trece all star.

    FOTO: Jamie Squire (Getty Images)

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  •  Emeka Okafor

    Emeka Okafor

    Era mayor que LeBron y Carmelo (tenía 21 años), pero Emeka Okafor era el universitario del lote. Aún no había debutado en la NBA, a la que llegó en ese verano de 2004 como número 2 del draft, por detrás de Dwigth Howard, al que arrebató el premio de Rookie del Año. Un pívot de tremendo físico y enorme capacidad defensiva, vio como los problemas físicos estropearon su carrera pese a su prometedor arranque con Charlotte Bobcats (15,1 puntos y 10,9 rebotes como rookie). A Atenas llegó tras arrasar con UConn, campeón universitario y mejor jugador de la Final Four. Solo jugó dos partidos y no anotó. No volvió a jugar con EE UU.

    FOTO: Matt Stroshane (Getty Images)

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