NBA | PACERS 95 - JAZZ 103

Los Jazz secan a Sabonis con Mitchell y Gobert en su salsa

La pareja de Utah, que vuelven a ganar, fue de nuevo protagonista. Sabonis tiró horrible y no pudo con la defensa visitante. Los Jazz siguen líderes del Oeste.

Donovan Mitchell defiende a Aaron Holiday, durante el partido de la NBA que ha enfrentado a Indiana Pacers y Utah Jazz.
Lauren Bacho AFP

No paran. Los Jazz siguen ganando partidos como si llevaran toda la vida acostumbrados a eso y se mantienen como líderes del Oeste, un puesto que tienen asegurado al margen de los que hagan los Clippers y que ocupan por delante de los dos equipos de Los Angeles, condenados a enfrentarse pero con un invitado especial en lo más alto de su Conferencia. Era normal que Utah estuviera bien, si recorremos con la vista los últimos récords que han tenido en temporada regular (entre 44 y 51 victorias en los cuatro últimos años) y vemos que han sido un equipo que conseguía victorias con relativa facilidad y que naufragaba en playoffs, donde no les daba el talento y no han conseguido pasar de semifinales (algo que no hacen desde 2007, ojo). Pero nadie esperaba que estuvieran tan bien. Una cosa es llegar a la fase final con cierta facilidad y otra, muy distinta, colarse entre Lakers y Clippers y llevar 16 victorias en los últimos 17 partidos. Y un récord de 19-5 que es, ojo, el mejor de la NBA.

Ya veremos cuánto dura la magia en Salt Lake City, pero de momento, los Jazz son un equipazo. Meten los triples a mansalva, defienden bien, consiguen frenar a los mejores jugadores rivales (hoy le ha tocado a Sabonis) y tienen a su pareja, ese dúo mágico que amagó con el divorcio tras la irrupción del coronavirus, en estado de gracia. Ante los Pacers y en Indiana, Utah ha estado siempre por delante, pero en ningún momento ha sentenciado el partido gracias a o por culpa de un bravo rival, ordenado bajo la batuta del debutante Nate Bjorkgren y con una capacidad para sobreponerse a cualquier revés durante un partido. Quizá les falte el talento que sí tenían hoy sus rivales, que han pecado de falta del mismo en playoffs pero que estaban esperando a que irrumpiera del todo, en el natural crecimiento de sus estrellas, unas que ya lo son por derecho propio. Y hoy, han vuelto a demostrarlo: Mitchell se ha ido a 27 puntos en una mala serie de tiro (9 de 25), pero ha añadido 9 rebotes y ha repartido 11 asistencias (por 5 pérdidas). Y Gobert ha conseguido un doble-doble, el 17º en los 24 partidos que lleva disputado esta temporada: 16+16, con tres tapones, 7 de 9 en tiros de campo y (la parte mala) un muy pobre 2 de 9 desde la personal.

Los Jazz entraron con una ventaja que parecía relativamente cómoda en el último cuarto (75-68), y la aumentaba a 9 puntos de diferencia con una canasta de Gobert a pase de Mitchell (un clásico). Sin embargo, los locales reaccionaron con buenos minutos de Sabonis, casi los mejores del partido, y remontaron hasta el 83-81, antes de que una nueva racha de los Jazz acabara con la incertidumbre. Los visitantes resolvieron el partido desde la personal con un dato curioso: anotaron 14 de 21 desde la línea y todos los fallos fueron del ya mencionado Gobert. Y lanzaron 42 triples para anotar solo 13, una variante que Indiana, que tiró por debajo del 40% en tiros de campo, no supo aprovechar. Sabonis anotó 20 puntos y se fue a 9 rebotes, pero lanzó mal (7 de 19) y prorrogó el mal momento que ya vivió ante los Pelicans (8+6+5 con 3 de 13 en tiros). El equipo lo ha notado: el lituano, eliminado por faltas, registró un -20 en el +/-. Ante los Pelicans, un -25. Y contra Milwaukee, un choque antes, otra vez -25, a pesar de conseguir una mejor estadística (33+12+6).

Indiana se queda ahora en medio de la marejada de equipos del Este que intentan evitar un enfrentamiento contra Nets o Sixers en primera ronda y tener opciones de avanzar. Están quintos (12-11), sólo un puesto por detrás de unos Nets a los que se encontrarían en un sitio en el que nadie quiere encontrárselos. La suma de locura y talento que se maneja en Brooklyn da para muchas habladurías, pero inclina la balanza cuando el rival aparece delante. En esa lucha están Celtics, unos Hawks que mejoran y se apuntan inexplicablemente los Knicks, además de Raptors y Hornets. Ya veremos en esta carrera de fondo (que este año es, con 72 partidos, menos de fondo), quién aguanta el tirón, pero parece que los Pacers están condenados a los que han hecho los últimos años: una buena temporada regular y una eliminación temprana en playoffs, muy acorde, de hecho, con los Jazz. Llevan, recordemos, cinco temporadas consecutivas cayendo en primera ronda, las dos últimas por 4-0. Eso provocó, en última instancia, el despido de Nate McMillan. Pero, a decir verdad, la plantilla es la que es y no da para mucho más. Algo falta en los Pacers, que, de una forma u otra, siguen compitiendo contra todos. Eso siempre.