EUROLIGA | BASKONIA 76 - MADRID 63

El público volvió al Buesa Arena

400 aficionados, 200 de ellos socios, completaron el aforo de 600 personas que estuvieron presentes en el pabellón. El resto, jugadores, cuerpo técnico, empleados, periodistas...

Gorka Cenea es abonado del Baskonia. Socio de a pie, no de los que disfrutan de pases de empresas que, al haber invertido dinero en publicidad y patrocinios, tenían prioridad a la hora de entrar al Buesa Arena ante el Real Madrid. Fue uno de los pocos afortunados que ganó una plaza en el sorteo del miércoles por la tarde de 200 asientos para acudir al primer partido de la Euroliga. Gente habitualmente de la zona del gallinero que pudo ver el compromiso continental en el área 103, casi a pie de pista.

“Lo primero que tengo que decir es que no tuve problemas de tráfico para llegar al pabellón y que pude aparcar con normalidad. Luego, dentro del recinto, me colocaron en unas localidades cercanas a la cancha y estuvimos disfrutando del espectáculo. Fue mi mujer quien me avisó de que nos había tocado un asiento en el sorteo. Lo vi con varios amigos del grupo de whassap del cole porque durante la temporada tenemos plazas encadenadas y, al final, nos acabó tocando a todos. Estuvimos encantados pero ahora sabemos que nos perderemos varios partidos interesantes, ya que no creo que nos vuelva a tocar de nuevo”, aseguró a Diario AS.

Baskonia sorteó, ante notario, 200 plazas para sus abonados. También distribuyó otros 200 ante las empresas colaboradoras. Los 200 restantes eran para los jugadores, cuerpos técnicos, directivos, operarios, servicios de seguridad, Cruz Roja y medios de comunicación. Todos ellos entraron por unas zonas asignadas (una de ellas rezaba: “más allá de esta puerta sólo existe el carácter”) y se ubicaron, respetando las distancias y con mascarillas de seguridad quirúrgicas y homologadas, en sus localidades. Los asistentes se tomaron la temperatura en la entrada, tuvieron que utilizar gel hidroalcohólico, asumieron que no podían llevar bocadillo desde casa y que, para ir al baño, tenían que pedir permiso. Se hicieron oír bastante durante el partido (gritos y aplausos) pero todo parecía más bien una sesión de entrenamiento con testigos presenciales. No en vano, en el Buesa Arena caben más de 15.000 personas y sonaba un poco a hueco.

El Gobierno Vasco permite el 60% del aforo en los acontecimientos deportivos profesionales pero, simultáneamente, establece un tope de 600 personas independientemente del aforo de los pabellones de baloncesto. En fútbol, ese baremo sube a 1.000. En ACB no se podrá acceder al Buesa Arena ya que la última palabra la tiene el CSD pero, en competición continental, los criterios son diferentes. El club pidió al gobierno autonómico que el permiso subiera a un millar de personas pero su deseo cayó en saco roto.