MUNDIAL DE BALONCESTO 2019

Un Mundial de baloncesto que cuestiona un modelo

La FIBA, que quitó un Eurobasket del calendario para instaurar las Ventanas y potenciar el Mundial, topa con un aluvión de bajas y la sombra de los Juegos Olímpicos.

Un Mundial de baloncesto que cuestiona un modelo
Alberto Nevado

Aunque en Shanghai el único rastro sea un stand de información en el aeropuerto internacional de Pudong, aparentemente China asoma preparada para dar el pistoletazo de salida al Mundial de baloncesto de 2019. Una organización que se espera modélica, unos pabellones modernos y una transmisión televisiva acorde a la era tecnológica y proyectada, veremos cómo lo consigue entre tanto cortafuegos, a través de las redes sociales. Es un Mundial prometedor, pero faltan estrellas. Sirva un detalle. El jugador más célebre de Estados Unidos no estará en la cancha. Será Kobe Bryant y es el embajador del evento.

En contraposición al glamour de los banquillos, en los que aparecen campeones de la NBA como Gregg Popovich, Steve Kerr (ayudante de Pop), Nick Nurse (ganador con Toronto) y Sergio Scariolo (su ayudante en los Raptors), la lista de ausentes en la pista es interminable y podría encajarse en tres compartimentos: las renuncias, las bajas por lesión y las estrellas que no podrán estar en China por motivos 'ajenos a su voluntad'. Entre estas últimas es suficientemente llamativo el caso de Luka Doncic. Sensación con la emergente Eslovenia del Eurobasket 2017, donde abanderó la revolución verde de Estambul con unos triunfos históricos ante Letonia, España y Serbia en la final, el nuevo sistema de clasificación de las Ventanas le dejó fuera de la cita mundialista, igual que a otras selecciones de moda como la misma Letonia, o de tradición como Croacia.

La ausencia de Eslovenia cuestiona el cambio de modelo de la FIBA. El gobierno del baloncesto decidió hace unos años revolucionar su calendario. Espació más los Eurobasket (y el resto de campeonatos continentales), que en lugar de jugarse cada dos años se jugarán cada cuatro, y recuperó los partidos de clasificación para los grandes torneos. El llamado sistema de las Ventanas tiene un romántico fin democrático: permite llevar de nuevo partidos oficiales a todos los países del mundo. Hasta 80 partidos en 80 países en cada fecha FIBA, pero con un asterisco. La NBA y la Euroliga no detienen su calendario. Las Ventanas, pues, se han jugado sin los mejores jugadores y eso ha provocado ausencias en el Mundial como la de Eslovenia y Doncic. La guerra con la Euroliga, principal motivo se pongan o no los responsables de la instauración de las Ventanas para radicalizar el conflicto, permanece en los tribunales. FIBA, sin embargo, no tose a la NBA porque considera que está en otro plano y hasta la ve con un socio estratégico, algo que a la hora de la verdad no está resultando así.

El modelo, que la FIBA asegura consolidado y que por tanto continuará en los próximos años, deja entrever más grietas. Uno de los argumentos esgrimidos para anular los Eurobasket cada dos años era que tal circunstancia aseguraría más presencia de estrellas en el Mundial y más comprensión por parte de las franquicias de la NBA para liberar o no presionar a sus jugadores. No ha sido así. Además de Estados Unidos, un caso especial por el vastísimo número de ausencias (LeBron, Curry, Thompson, Kahwi, Davis, Harden, Durant), de Canadá también se han bajado todos del barco (principalmente Murray y Wiggins); en la República Dominicana no jugarán Horford y Karl-Anthony Towns; en España faltarán Pau Gasol, Mirotic, Ibaka o Sergio Rodríguez; Vesely no estará con la República Checa; o Simmons no jugará con Australia ni Teodosic con Serbia por más que Sasha Djordjevic quería esperarlo. Tampoco llega Heurtel con Francia. Bajas, especialmente las estadounidenses, que le quitan proyección mundial al evento. A cambio, le dan un punto de emoción y equilibrio del que el torneo ha carecido en los últimos tiempos, dominado como ha estado desde Turquía por Estados Unidos, que ha gobernado con facilidad los dos últimos grandes torneos.

Podría decirse que FIBA no es la única responsable. Además de las renuncias voluntarias y del controvertido sistema de clasificación, en el asunto de las lesiones penaliza mucho el salvaje calendario, que está devastando a los jugadores. La temporada que viene hay programados 34 partidos de Liga regular en la Euroliga, los mismos que en ACB. Los jugadores se pueden marchar a más de cien partidos en algunos casos. Para ser campeón de Euroliga podrían jugarse 41 partidos y entre Liga y Copa ACB, 50. Si los internacionales españoles jugasen Preolímpico y Juegos en Tokio se irían a los 100 partidos. Un disparate.

Un asunto más inquieta a la FIBA en este momento. 'Socia' del COI en la entrada de los profesionales NBA a los Juegos Olímpicos en 1992, el organismo, que cambia de presidente estos días en Pekín (Horacio Muratore deja un cargo que es rotatorio para ser relevado por Hamane Niang) observa con cierto recelo como la prioridad de los jugadores se inclina descaradamente hacia la cita olímpica. La FIBA ha tratado de dar un valor añadido a la clasificación de este Mundial. Los dos primeros europeos, los dos primeros americanos y el primer asiático, oceánico y africano estarán en Tokio (Japón está ya clasificado). Pero los países que disputarán el Preolímpico también saldrán de este Mundial. Aun así, especialmente en el caso estadounidense, las estrellas apuestan por los Juegos.

Falta por saber qué pasará una vez los 'influencers' de FIBA se reúnan para hacer balance de la cita de China. El organismo que lidera Andreas Zagklis desde el fallecimiento de Patrick Baumann ha apostado muy fuerte por el sistema de las Ventanas y pese a que FIBA Europa sugiere hace tiempo que no sería mala idea retomar el Eurobasket cada dos años para fortuna de las federaciones potentes que han perdido patrocinios por el nuevo modelo, el camino parece elegido.