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MUNDIAL DE BALONCESTO 2019 | ESPAÑA

Cinco días perfectos en California

El stage de Los Ángeles da moral a España. Al 50% de la preparación, el equipo compitió ante Estados Unidos, creció en los entrenamientos e hizo grupo en Marina del Rey.

La Selección, durante un entrenamiento en el Honda Center de Anaheim.
FEB

La Selección española de baloncesto dejó la soleada California con la sensación de haber ganado tiempo. Contra quien pudiera pensar que el traslado a Estados Unidos era diabólico en mitad de la preparación para el Mundial, más con el viaje a China tan próximo, se equivocaba. "No es ideal", como reconocía Marc Gasol después del partido contra Estados Unidos, pero la historia de esta y otras selecciones está llena de monotonía en las concentraciones que acaban derivando en demasiado desgaste antes de lo realmente importante. El viaje a California ha sido un break oportuno en la preparación que la ha coloreado y en el que además todo ha salido redondo a nivel logístico, deportivo y humano.

España fue capaz de competir contra Estados Unidos en Anaheim en un momento de la preparación en el que todavía quedan muchas cosas por cuadrar. Los roles todavía no están completamente resueltos ni los sistemas y las defensas completamente testados. Al 50 por ciento del aprendizaje completado, un 90-81 no es un mal resultado aunque, como es obvio, tampoco Popovich ha terminado la instrucción de sus muchachos.

Pero el stage de California ha sido más que el partido del Honda Center. Aterrizada el lunes en Los Ángeles, la Selección ha sido capaz de establecer en tan corto espacio de tiempo una rutina productiva, algo que no es sencillo habitualmente. Alejada de los focos y el glamour de los entrenamientos de Estados Unidos en el cuartel general de los Lakers, Scariolo y sus ayudantes han trabajado con discreción y casi en el anonimato en el modesto St Bernard High School. Cuatro entrenamientos de calidad, ni uno más, en un pabellón que han convertido en su casa. El ruido de las zapatillas mezclado con el de los aviones que aterrizaban en LAX, justo al lado. Y al final de las sesiones, Rosalía a toda mecha.

Era necesario no cargar las piernas de los jugadores ni tampoco sus cabezas. Faltan dos semanas para el debut contra Túnez. Por eso las tardes siempre han sido libres. Los jugadores han aprovechado para hacer sus entrenamientos específicos, descansar y hasta airearse. Todos los días hubo cena libre y el viernes todo el equipo se fue con el presidente, Jorge Garbajosa, para hacer piña.

La elección de hotel, además, resultó un acierto estratégico. A un cuarto de hora del aeropuerto, también del lugar de los entrenamientos, en Marina del Rey los jugadores han encontrado un ecosistema perfecto para trabajar y descansar. Hasta han podido disfrutar de unos paseos por la impresionante playa de Venice, donde han podido hacer de espectadores de excepción en las pachangas espontáneas que se montan en las canchas de baloncesto que hay camino de Santa Mónica. Cinco días perfectos en California. Ahora será Madrid y de ahí al cielo chino.