BILBAO 80 -BARCELONA 72

El colista avergüenza al Barça

Los culés siembran dudas tras su primera derrota en Liga, la tercera seguida en Miribilla. El Bilbao, que llevaba un 0-5, dio un ejemplo de coraje.

Lampe pelea el rebote con Kavaliauskas y Grimau.
LUIS TEJIDO
Alfonso Herrán
Coordinador Delegación País Vasco
Coordinador en la delegación de País Vasco de Diario AS desde 2017. En 2008 entró en Diario AS como redactor de polideportivo y desde entonces es su casa. Le gusta tocar todos los palos, pero ahora está más centrado en realizar las crónicas del Athletic y el Bilbao Basket. Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Deusto.
Bilbao Actualizado a

El Barça venía sembrando dudas en su camino y constató en Miribilla que el nuevo proyecto aún tiene que avanzar mucho. El Bilbao, en las antípodas con el 0-5 en Liga, le sacó los colores con una vuelta al pasado, un partido de los que han encumbrado la franquicia. El equipo azulgrana conoce la matrícula del pabellón verde que este año había perdido un tanto su célebre efecto y que durante hora y tres cuartos lo recuperó para una misión de palabras mayores. Porque en esa guarida había perdido en sus dos últimas visitas, la más reciente, en el playoff, el 26 de mayo. Sabe que la vida pasa deprisa allí. El Bilbao lleva caminando a media asta durante esta tortuosa travesía que le ha llevado a las profundidades de la clasificación. Y ofreció su mejor versión, la de la intensidad atrás, la coral (Pueyo ya anunció que abriría su mano con las rotaciones), aunque ver a sus pequeños peones y compararlos con los mastodontes del Barça hasta hace daño a la vista.

El cuadro catalán se esforzó por evitar el contraataque bilbaíno. Pueyo ordenó mover a los grandes culés, con gente abierta y buscando luego un pase extra en la pintura. Si el año pasado el equipo iba a los plebiscitos sobre la pista con la Ley de Kostas, ahora se mueve con la de Bertans: en el 11-16 todos los jugadores del Bilbao valoraban en negativo excepto el letón (13) y un corajudo Grimau (1).

El Bilbao empezó a creer en la gesta cuando se fue cuatro arriba (32-28) a poco de cerrar el primer tiempo. Gabriel estuvo lentote y algo egoísta en un par de acciones y el equipo de Pascual recuperó el sitio. Tomic, Nachbar y Dorsey acumularon tres faltas. Da igual, hay tanto kilo de pívot por metro cuadrado en el banquillo que nadie tiembla. Dorsey empezó a barrer las zonas, y Carmichael, en su versión Slaughter, fiera, compensó la balanza. El Barça vivió de su gran acierto en el triple. Es el peor equipo de la ACB en el arco pero esta vez encontró buenas posiciones, en parte por un Papanikolau que recordó que un día Miribilla fue griega, por Katsikaris y Vasileiadis. Los tiros libres mantuvieron su flujo anotador en el tercer acto, en el que el Bilbao amaneció con legañas ofensivas.

Gabriel empató a 57 desde la línea de 6,75, con 7:52 por desarrollar. Partido nuevo. Acto seguido, Vrkic encendió de nuevo el motor de la ilusión bilbaíno con otro triple: 60-57. Pueyo reunió a sus chavales en un tiempo muerto. Gabriel pivotó para ampliar la ventaja a cinco. El Barça estaba sin alma, perdido en el parquet. Y un 7-0 llevó el asunto al 74-67 con un minuto y medio por vivir. El maestro Raúl López puso la puntilla. El delirio de un Bilbao que vuelve a vibrar con sus Hombres de Negro. Y el Barça, tan pálido que no se puede comparar con el ciclón Madrid, que agacha la cabeza.

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