REAL MADRID 98 - BROSE BAMBERG 58

El Real Madrid saca el rodillo

Enorme exhibición del Real Madrid ante un Bamberg desbordado desde el inicio. Los mejores fueron Mirotic, Llull, Carroll, Sergio Rodríguez y Felipe Reyes.

Sergio, en un instante del partido.
JAVIER GANDUL
Ricardo González
Licenciado en Periodismo en 1997 y desde ese año redactor de Diario AS. Se apasionó del baloncesto europeo mucho antes, cuando era un niño en los 80, y en la actualidad es cronista del Real Madrid, del que ha cubierto más de mil partidos entre la ACB y la Euroliga. Estuvo en Japón 2006, en el primer Mundial que ganó España.
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"Cuando te cruzas con el Bamberg, sabes que te toca sufrir”, aseguraba Laso en la previa. Pensarán que tiró de tópico para elogiar al rival, incluso que ahogó alguna risita; pero no, expresaba lo vivido. El triple de Draper sobre la bocina de hace un año, la prórroga de hace tres, el traspié en Alemania... Siempre frente a un Bamberg atrevido y a la vez eficaz. Elegante. Con un baloncesto de pase y de movilidad continua. ¿Qué ocurrió ayer? Pues que ni rastro de todo eso.

Podríamos decir que el equipo alemán es peor que el del año pasado a la espera de Velickovic, y es verdad. Pero quizá sea momento de mirar atrás en el corto camino del Madrid esta temporada y recontar los rivales que ha ido dejando en la cuneta: apabulló al Bilbao (+39), le ganó al Barça la Supercopa, machacó al Valladolid (+34), venció con solvencia en Kaunas (+20), dejó en cueros al Baskonia (+33) y ahora hunde en la miseria al Bamberg (+40). Demasiadas demostraciones, y muy seguidas, para achacarlas al nivel de forma del enemigo.

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Ver a este Madrid es una gozada, como lo ha sido en las últimas temporadas por su juego ofensivo, donde ni siquiera tiene que abusar del bloqueo y continuación, como es ley exasperante en el baloncesto moderno. Pero ahora, además, el grupo está maduro y trabajado. Exhibe una solidez atrás, unos automatismos que hace dos años ni soñaba. Si a eso le añadimos el talento de sus jugadores, mejorado por el conocimiento mutuo y la evolución de los Mirotic, Sergio y Llull­, resulta un cóctel formidable.

Un bloque que se realimenta y que en días como el de ayer, en el que se sabe muy superior, ya es capaz de bajar a la arena para noquear con su defensa, con sus robos (9), con sus tapones (7) a un rival que pasó de digno a juguete roto en manos blancas. Llull y Mirotic completaron una primera parte modélica. Reyes, Carroll y Draper tomaron el relevo, mientras que Mejri y Sergio lo adornaron con acciones de muchos quilates. De nuevo, un abismo en la valoración: 138-29, brecha que asombra menos a fuerza de repetirse. El Madrid sonríe con el rodillo en la mano a la espera de desafíos mayores.

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