El Madrid golpea el primero y Rudy Fernández da el susto
El equipo blanco toma ventaja en la semifinal con unos inspirados Mirotic y Reyes. A tres minutos del final, Rudy se golpeó la espalda y se fue al vestuario con fuertes dolores.


No hay partido más decisivo en un playoff a cinco que el primero —sé que algunos me dirán que el último, pero no sean tan obvios—. Y esa primera victoria de la semifinal descansa ya en el zurrón blanco, un triunfo que quizá resulte más apreciado después de ver cómo el CAI tuvo en vilo al Madrid durante bastantes minutos (44-44). Con un juego serio, equilibrado y con muchas manos dispuestas a dar el callo, para ponerse medallitas en ataque y para defender.
El CAI llegaba encima de una ola gigante de ilusión, que le empujó de salida y que revolcó al rival, pero que se rompió en el tercer cuarto al chocar con un Madrid centrado y conjurado para no fallar en el único título que le queda. Como si el disgusto de la Final Four le hubiera purificado en una catarsis sui géneris. La Copa y aquel traspié ante el Barça en cuartos le dejó grogui varias semanas, el efecto de la derrota en Londres ha resultado el opuesto.
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Los de Abós se presentaban amenazantes desde el perímetro, pero no tuvieron el día (4 de 16 en triples), y el Real, en cambio, golpeó duro en la pintura. Muy duro, con Mirotic (18 puntos y 11 rebotes) y Begic, con Reyes (16 y 8). Los dos primeros completaron junto a Draper, Llull y Rudy el quinteto más efectivo, el que abrió con el machete un sendero en mitad del bosque de brazos maño y de sus alternativas defensivas. Un cinco que aportó al juego el brío que le faltaba y que firmó un parcial de 11-0 (55-44) para atrapar el timón y gobernar el duelo hasta el final. Quien esperase un paseo blanco triunfante y sin oposición, lo más parecido que encontró fue el resultado. Porque por lo visto en este acto inicial hay semifinal y hay rival para batallar con el gran favorito, un CAI con una lista de méritos innegable, que sin su mejor jugador de la temporada, Henk Norel, lesionado, ha tirado del colectivo para formar un bloque sólido y peleón, que se agarra a los partidos con el ansia del que sabe que está ante una oportunidad histórica.
Pasaron muchas cosas, aunque quizá la más importante sucedió con el partido sentenciado, cuando Rudy culminó con un mate de espaldas un alley-oop. En la caída se desequilibró y cayó casi a plomo golpeándose la espalda, esa que le han operado dos veces y tanto le hace sufrir. Al vestuario. Laso rezaba porque sólo fuera un golpe, eso parece. A ver.



