CAJA LABORAL 85 -CSKA MOSCÚ 94

El Caja Laboral pierde ante el CSKA y dice adiós a la Final Four

El Buesa Arena estalló de ira contra los árbitros y San Emeterio acabó llorando: “Cuando te roban así, te hundes”. El CSKA de Messina ganó la serie (3-1) y estará en la cita de Londres.

Khryapa intenta pasar el balón ante Omar Cook.
David Aguilar
Alfonso Herrán
Coordinador Delegación País Vasco
Coordinador en la delegación de País Vasco de Diario AS desde 2017. En 2008 entró en Diario AS como redactor de polideportivo y desde entonces es su casa. Le gusta tocar todos los palos, pero ahora está más centrado en realizar las crónicas del Athletic y el Bilbao Basket. Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Deusto.
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No habrá quinto partido en Moscú. El Caja Laboral se unió de nuevo con una caldera en combustión llamada Buesa Arena, pero la mejor predisposición del CSKA, muy diferente a la versión pálida del miércoles, y errores arbitrales de bulto contra los de casa, que desquiciaron a todos, cerraron la puerta a ese desempate al que llevó el Efes al Olympiacos en el otro partido de cuartos.

Messina maneja los tiempos a su antojo. Controla el club y su entorno y ya no es ese entrenador desatado que residía en el banquillo del Madrid. Introdujo muchas variantes tácticas en un partido de pizarras. Empezó con Jackson de base y Teodosic de escolta para igualar el frenesí que andaba proponiendo su enemigo. Y puso a Khryapa de cuatro en lugar de tres para tener una gestión superior de los espacios. Tabak tampoco se quedó corto y empleó a Heurtel de escolta y envió a sus tropas a una zona que zancadilleó las florituras del coloso.

Los dos primeros cuartos no eran hermanos, desde luego. El primero fue precioso, con alto voltaje y anotación rápida. El CSKA marchaba por delante (20-22) en una gloria de noche, plena de intensidad y con cepos en cada metro de parquet. Y en el segundo Messina metió un palo en las ruedas baskonistas. El 34-41 tras un 0-5 de parcial iba asfaltando una resolución rusa.

La paciencia se acabó poco después. El punto de inflexión llegó una vez más con un gesto inapropiado de Nocioni. A los tres minutos del tercer acto, el Chapu cometió una personal y elevó los brazos para protestar, lo que fue castigado con técnica, su cuarta falta. Cuatro tiros libres, aprovechado a medias por los rusos, la jugada posterior y otra más adelante tras un error vitoriano, cuajaron un parcial de 4-20: del 34-32 al 38-52. El equipo se dejó el alma y guardó las espadas en torno a una defensa en zona. Messina reaccionó inmediatamente con tres bases. Papaloukas, Teodosic y Jackson.

Los árbitros tomaron todo el protagonismo a una bella e intensa batalla. El Baskonia sacó la raza pero le cortaron sus alas de reacción a cada paso. Primero con una técnica a Tabak en un instante inadecuado, cuando olfateaba la épica con 64-72 a falta de siete minutos. Luego explotó el Buesa, cuando Nocioni trataba de cortar a su par en medio campo y, sin percatarse de la proximidad de Teodosic a su espalda, abrió el brazo para cerrar el pasillo y golpeó en la cara al base serbio. Le cayó una antideportiva, la quinta falta.

Empezaron a caer objetos en el coliseo baskonista. Pese a todo, los locales siguieron empujando en busca de un imposible. Heurtel empezó a morder el milagro y el 82-85 a falta de 1:13 hizo olvidar toda la guerra anterior. Pero Teodosic heló las llamas con un triplazo. Luego cayó una técnica a San Emeterio para añadir más leña al fuego y el partido acabó con el público indignado. Un objeto impactó en uno de los asistentes de Messina cuando se retiraba a vestuarios. “Cuando te roban así te hundes”, señaló el capitán, San Emeterio. Y rompió a llorar. Habrá multa al Baskonia y éste medita seriamente elevar una protesta formal a la Euroliga.

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