CAJA LABORAL 93 - CSKA 72

El Caja Laboral humilla al CSKA y habrá cuarto partido

Llegó a ir ganando por 30 puntos al CSKA, al que propinó una paliza inesperada para forzar el cuarto partido, que se disputará en Vitoria el viernes. Heurtel fue la figura.

El Caja Laboral humilla al CSKA y habrá cuarto partido
David Aguilar
Alfonso Herrán
Coordinador Delegación País Vasco
Coordinador en la delegación de País Vasco de Diario AS desde 2017. En 2008 entró en Diario AS como redactor de polideportivo y desde entonces es su casa. Le gusta tocar todos los palos, pero ahora está más centrado en realizar las crónicas del Athletic y el Bilbao Basket. Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Deusto.
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Resulta que el CSKA es humano. Nada de 3-0. Excepto el Madrid, nadie va a la Final Four por el camino más corto. El Caja Laboral se dio un baño de autoestima y prolongó su idilio con los primeros partidos caseros de playoffs. Fue un encuentro vibrante, una de estas veladas que se recordarán largo tiempo en Vitoria. El Buesa se convirtió en una olla a presión que activó por fin a los jugadores de Tabak, tan ausentes en la doble cita de Moscú. Si hay que morir, mejor matando, debieron pensar los vitorianos. Y se pusieron a la faena en busca de grietas del coloso. ¡Y vaya que si las tiene!

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El terreno quedó abonado con un inicio abrasador: el CSKA llevaba cuatro puntos a falta de 1:42 para cerrar el primer acto (por 12 de los locales), con Weems como única luz anotadora. En el segundo acto, Teodosic y Nocioni se enzarzaron y se les castigó con técnica. Luego la recibió Tabak. Eso sólo incendió un poco más la platea y disparó al equipo. Heurtel abusó de las arrugas de Papaloukas y Nemanja asumió esa responsabilidad que protegió coger tras sus ‘ausencias’ de Moscú. Claro que sería injusto olvidar a Milko, que abanderó la insistencia de Tabak por dentro. Solo Krstic mostró cierto decoro al otro lado.

El CSKA, como el año pasado contra el Bilbao, sabe que tenía un colchón de seguridad y no quiso plantear mucha batalla en el tercer partido. Pero las terribles heridas de guerra pueden pasar factura en tan poco tiempo para la siguiente entrega: el 73-39 es indigno de un equipo que aspira a reinar de nuevo en Europa. El final fue una fiesta, con el joven Calbarro disfrutando del evento y Ponkrashov intentando maquillar la paliza. El viernes a las 20:30 horas, cuarto capítulo.

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