Baloncesto

El hijo de Antúnez se labra su futuro en EE UU

El hijo de José Miguel Antúnez (45 años), base del Real Madrid que fue campeón de Europa en 1995, se forma en Estados Unidos. Lucas (17 y 1,85) entró este verano en una reputada escuela de Las Vegas donde arranca la abrumadora maquinaria de búsqueda de talentos para la NBA.

El hijo de Antúnez se labra su futuro en EE UU
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Lucas Antúnez nació en junio de 1995. Un mes antes, su padre, José Miguel, se proclamó campeón de Europa con aquel Madrid de Sabonis y Arlauckas. Diecisiete años después y tras formarse en el Estu, el chico ha hecho las maletas para crecer académica y deportivamente en EE UU. Juega de base en el Find­lay Prep, el equipo de la Henderson International School, escuela de Las Vegas que cuenta con uno de los programas de baloncesto más prestigiosos del país.

La carta de presentación del colegio es impresionante: tres títulos nacionales en los últimos cinco años con un balance de 157 victorias y ocho derrotas; todos sus jugadores acaban en la primera división de la NCAA y entre 2010 y 2011, cuatro drafteados: Avery Bradley (Boston), DeAndre Liggings­ (Okla­homa), Tristan Thompson (Cleveland) y Cory Joseph (San Antonio); y el índice de éxito escolar es del 100%.

Todo empezó el pasado verano. Lucas viajó a Houston, donde vive su padrino, Jaime Ibáñez, para trabajar su juego. "Estuve bien y me invitaron a un campus en Philadelphia. Allí destaqué y tuve varias propuestas. La mejor era la del Henderson School con una beca de dos años. Mi padre me dijo que lo mejor para mí era entrar en una universidad americana y este es el primer paso". Así es como Antúnez júnior empezó a conocer la abrumadora maquinaria de búsqueda de talentos con vistas a la NBA. "Es impresionante la cantidad de ojeadores y entrenadores que vienen a los entrenamientos. Ya hay universidades interesadas en mí. Hace poco me llamó un técnico de Harvard que ni siquiera me había visto en persona, diciéndome que le encantaba mi juego. He ganado agresividad y me gusta buscar el pase, aunque mi padre me dice que tire en cuanto tenga un metro".

Exigencia.

Tamaña expectación hace que chicos como Lucas se impongan una autodisciplina tremenda. "Me levanto sobre las 5:30 para hacer pesas y tiro, porque tengo que ponerme a la altura de compañeros más veteranos. A las 7:45 voy a clase. Por la tarde, entrenamiento de dos horas y luego a hacer los deberes y dormir". La competición también es exigente: "Jugaremos 44 partidos esta temporada. En Los Ángeles, Canadá, Hawaii... y al final está el campeonato nacional".

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Casi no hay tiempo libre porque, a imagen y semejanza de la NBA, los jugadores participan en actos solidarios. "Tenemos mucha suerte y por eso ayudamos a los más desfavorecidos. Para los niños pequeños del colegio somos superestrellas (hasta hay sesiones de autógra­fos) y debemos dar ejemplo". Lucas dice que la vida en el high school es "igual que en las películas". "Si te pillan con la cama sin hacer te mandan a correr. Echo de menos la comida de España".

El nuevo Antúnez va a retrasar un año su entrada en la universidad "para estar mejor preparado". Ha llegado a los Pilots como júnior y tiene delante al base titular Nigel Williams. Pero ya le elogian en los análisis del equipo: "Le encanta competir. Es uno de esos tíos que cuando tira sientes que la va a meter. Es un base con una gran visión de juego". El tiempo dirá hasta dónde es capaz de llegar Lucas. Pero ya tiene licencia para soñar incluso con la NBA.

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