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El Real Madrid se queda sólo

liga endesa | real madrid 83 - caja laboral 81

El Real Madrid se queda sólo

El Real Madrid se queda sólo

El Real Madrid es el único invicto de la ACB tras un sufrido triunfo en la prórroga gracias a una pérdida de Heurtel y un mate de Mirotic. Los dos equipos alternaron luces y sombras.

Primero una reflexión. En estos tiempos de audiencias miserables y penurias televisivas, con el producto rozando el saldo, se perpetúa el debate sobre el formato: playoffs o temporada regular. Siempre he sido partidario de las eliminatorias porque forman parte de la belleza intrínseca del baloncesto, un estilo de combate que apenas pueden plantear otros deportes. Pero reconozco que quizá una temporada regular pura revestiría de drama y trascendencia demasiadas semanas de competición en las que lo que hay en juego quede demasiado al fondo, difuminado en el horizonte. Y lo digo porque Real Madrid y Caja Laboral reeditaron un clásico del baloncesto moderno español en un partido lleno de emoción y alternativas, resuelto en la prórroga en los últimos segundos. Y sin embargo ni el Palacio entró en ebullición hasta el final ni el clima en la pista tuvo esas borrascas llenas de aparato eléctrico que definen los partidos excelentes, los que de verdad se desmelenan. Y pongo como ejemplo el ecosistema salvaje en el que estos dos equipos se jugaron un puesto en la última final ACB.

Dicho esto, el Palacio vivió un partido tenso y disputado, en el que Real Madrid y Baskonia alternaron vicios y virtudes, errores garrafales y aciertos luminosos durante 44 minutos y medio. Con menos de treinta segundos para cerrar la prórroga y con 81-81 Heurtel perdió un balón de los que no pierden los jugadores con fuste y a continuación Sergio encontró en la continuación del bloqueo (la jugada que Baskonia no leyó en todo el partido) a Mirotic, que machacó: 83-81 y un puñado de segundos en los que Caja Laboral no hizo caja. Ganó el Real Madrid y queda como único invicto, un líder que gana cuando juega bien y cuando juega regular. Y cuando juega bien, regular y mal en el mismo partido. Esta vez pareció empeñarse en perder: con 72-61 y tres minutos por jugar enlazó malos tiros, pérdidas y malas defensas para conceder un 0-11 que llevó el partido a una prórroga en la que un 80-74 superado el ecuador se convirtió en un 80-81. En ambos parciales resultó trascendental Lampe (22 puntos, 8 rebotes). Durante todo el partido sostuvo al equipo de Ivanovic Nemanja Bjelica (25 puntos). Demasiados jugadores tuvieron un día discreto, demasiados altibajos en los porcentajes (8/29 en triple) y un par de desconexiones en la transición defensiva que permitieron las únicas fases de juego rápido, los únicos momentos en los que disfrutó el Real Madrid. Mucho lastre y aún así una posesión para ganar el partido en la prórroga.

Claro que al Caja Laboral le falta Nocioni (mucho más que el corazón) o Rochestie y enseñó poco al recién recuperado Pleiss. Y en el Real Madrid no estaba Llull, Hettsheimer estaba en la grada a su lado, y se tomó un día libre un Rudy Fernández irreconocible: sólo anotó dos tiros libres, perdió 4 balones, hizo 3 faltas y acabó con -3 de valoración y viendo desde el banquillo los mejores minutos del Real Madrid. Mirotic anotó la canasta decisiva pero su partido fue, en el baremo de su talento, funcionarial (16+7). Y el Real Madrid ganó. Sin correr muchos minutos y con 13 pérdidas. Pero ganó porque su inercia es un océano que ruge y porque tiene una profundidad y unas variantes que no tiene nadie más en el panorama ACB. Llevó a Caja Laboral y sus mil vidas a tirones (25-17, 41-30, 58-51, 72-61...) a base de pestañeos ciclotímicos, rachas supersónicas y fases como mínimo flácidas. Pero ganó.

Y ganó, y la lectura de esto es amplia, jugando los mejores minutos del último cuarto con Draper, Pocius, Carroll, Felipe y Slaughter. Sin Llull, Sergio, Rudy, Mirotic o un Begic otra vez fantasmal. Los teóricos figurantes siguen con su paso al frente y el músculo de Draper y Slaughter volvió a dar un filo muy necesario al Real Madrid por intensidad defensiva, ritmo y pequeñas pero trascendentales victorias: robos, segundas opciones... Draper dio 6 asistencias (falló la penetración que habría evitado la prórroga) y Slaughter anotó 11 puntos y cogió 3 rebotes de ataque. Con eso, el sudor de Felipe y destellos de Carroll (13 puntos y 5 rebotes) puso el Real Madrid de su lado el partido y con la primera unidad se lo complicó hasta obligarse a un sobreesfuerzo que casi le cuesta caro entre heroicidades de Lampe y Bjelica. Finalmente resistió el Palacio, el equipo sigue invicto y con una solidez que no tenía hace unos meses y que le da un recién descubierto pero muy saludable aroma a jerarquía. Es un proyecto pensado para ganar, como (con más limitaciones) el de Baskonia; Dos equipos se volverán a encontrar más adelante, seguramente con más en juego y los colmillos definitivamente afilados. Y eso, desde luego, es una muy buena noticia.