El Madrid marca territorio
A tirones, el Real Madrid resuelve su estreno en ACB ante un prometedor pero todavía en rodaje Unicaja. Mirotic y Rudy ponen jerarquía en un Madrid con más talento en los momentos decisivos.


De los ocho equipos que jugaron la última Copa del Rey, si sirve como referencia de jerarquía y contando con que Alicante ya no está en la foto, sólo ha ganado el Real Madrid en una primera jornada de ACB que ha repartido estopa en la zona que se presume noble. Anécdota o síntoma, perdieron Baskonia, Barcelona o el propio Unicaja y ganó un Real Madrid que, por primera vez en mucho tiempo, parte en la 'pole position', con el proyecto más cuajado y más camino andado que un Baskonia que se busca a sí mismo, un Barcelona con cuestiones cruciales que resolver y un Unicaja que tiene diez fichajes que acoplar en una identidad absolutamente renovada.
El partido era uno de los mejores que ofrece este año la competición pero llegaba en un mal momento. Demasiado pronto, el ambiente fue como máximo templado, Unicaja pasó de incordio a sparring y el Real Madrid ganó a tirones, como juega muchas veces: a lomos del talento y poco más, algo que es muchas veces positivo y unas cuantas un problema. Ganó con autoridad, ganó porque fue mejor y sin embargo no dio durante muchos minutos la sensación de ser esencialmente superior. Simplemente metió los tiros, los bien defendidos también, que falló Unicaja. Ganó, marca territorio y sostiene un estado de optimismo que vive instalado en una potencia de fuego sin igual, al menos en competición nacional, y en la jerarquía que aportan Rudy y Mirotic. El ala-pívot en plena fase de maduración definitiva, en la rampa de despegue hacia la consumación del estrellato integral. El escolta en versión dinamizadora, marcando diferencias en ataque y, hecho que a veces pasa desapercibido, también en defensa. Entre los dos hicieron 26 puntos y 28 de valoración, al acecho del 39 que sumó todo Unicaja. 97-39 fue la distancia en valoración. Excesivo por sensaciones pero números al fin y al cabo: la prueba del algodón.
El partido tuvo un primer tiempo canónico, armónico y de buen nivel: 42-39 y Unicaja devolviendo golpes con una buena lectura ofensiva, equilibrio entre el interior (Zoric) y el exterior (Simon). Cosas del inicio de curso, el segundo tiempo fue un cuestionable ejercicio de parciales intercambiados. Unicaja vivió durante ocho minutos de una canasta en juego y dos tiros libres pero el Madrid no lo aprovechó hasta que llovieron triples de Sergio y Llull. Con 57-43 bastaron unas pinceladas de Calloway una actitud colaboracionista del Madrid para que el partido se pusiera en 58-57. Ahí largó el equipo de Laso el 12-0 definitivo (70-57) con tres triples seguidos, uno de Sergio y dos de un Draper que había pasado de puntillas por el partido y que apareció en el último cuarto. Punto y final.
Noticias relacionadas
Unicaja no tuvo acierto para agarrarse al partido, imposible ganar a este Real Madrid con 25 puntos en todo un segundo tiempo. Reboteó peor cuando importó y tiró 18 tiros libres menos (12 puntos de diferencia por ahí) que el Real Madrid. Entre los dos equipos acumularon 36 pérdidas, una muestra de que a ambos les queda trecha. Ni Fran Vázquez (-4 de valoración) ni Marcus Williams ni Gist ni Perovic... no era el día pero la base es excelente para la regeneración de un equipo que ha pasado demasiado tiempo moribundo.
El Real Madrid tiró del repertorio conocido y no sintió nunca demasiada urgencia. Se puede permitir un partido de 1 punto de Carroll y se puede permitir otra actuación fantasmagórica de Begic, el jugador en constante (hasta ahora) regresión. Slaughter hizo lo suyo, que es sudar, rebotear en ataque, poner bloqueos y acabar jugadas cerca del aro, y Felipe Reyes puso cemento al servicio del tremendo despliegue exterior de sus compañeros. Nada más. El Real Madrid va a ganar muchos partidos como este, con eso e incluso con menos. Corriendo sólo a ráfagas y tirando más de tres que de dos, siempre alcanza anotaciones largas y siempre tiene recursos en el arsenal. Eso, la reciente Supercopa y las sensaciones de esta primera jornada, le tienen (con tacto: estamos en septiembre) con la sonrisa perpetua y traje de favorito.



