Al Madrid se le pone negro

acb | bizkaia bilbao basket 68 - real madrid 51

Al Madrid se le pone negro

Al Madrid se le pone negro

Triste partido del Real Madrid, que hipoteca sus opciones de estar en la final. Bilbao Basket, con más acierto y brillante en defensa, rebote, intensidad y ritmo, a un triunfo de hacer historia.

El Real Madrid tiene problemas. Serios, problemas de verdad. Porque pierde 2-1, porque está en el precipicio en riesgo de firmar un final de temporada horrendo y porque se lo jugará a todo o nada (o blanco o negro, en el juego de palabras que gobierna esta serie) en cancha hostil, territorio sioux: un Bilbao Arena radiante, con 8500 almas que son toda una ciudad, el sueño de un club que nunca había ganado un partido de playoffs y que ahora está a un triunfo de la final. Pero el Real Madrid tiene un problema aún mayor, uno que resume y amplifica todos los anteriores: la serie la está ganando, hasta ahora, el mejor equipo.

Así que bienvenido a la pesadilla, Real Madrid. Con el abismo a cuarenta minutos de baloncesto y a 48 horas de esos cuarenta minutos. Necesita pasar por el diván del psiquiatra; necesita manos mágicas para revivir en lo físico, en lo anímico y en lo técnico. Porque el tercer partido en el brasero de Miribilla enseñó a un Real Madrid sin alma, sin energía, vendido de inicio y entregado demasiado pronto. Este Real Madrid es un equipo muchas veces limitado en recursos pero casi siempre corajudo, acostumbrado a llevar los partidos a lo extenuante incluso en días poco afortunados. Esta vez no. Esta vez murió y murió dos veces, como en la Caja Mágica el domingo, cuando remontar 19 puntos no sirvió para nada. Esta vez fue machacado dos veces en un mismo partido: fue capaz de convertir un 42-26 (minuto 25) en un 45-40 (minuto 29) para pasar de ahí a un 59-42 (minuto 34). Tremendo. Después Bizkaia Bilbao tocó techo (68-48) y concedió, porque a los dioses del baloncesto les gusta la ironía, un 2+1 final de... Begic, que jugó los minutos de la basura, más que Velickovic o Vidal.

Los datos: El Real Madrid perdió la batalla del rebote, la que tantas veces le ha salvado el pellejo, por un estruendoso 44-28, casi humillante en lo relativo a capturas ofensivas (14-3). El Real Madrid perdió 17 balones y tardó 26 minutos en meter un triple: 2/15 con más 'air balls' que aciertos. Bilbao firmó 10/25, letal en el despegue con Blums y letal en el último cuarto sellando el estirón final, la autopista a la paliza. El equipo de Katsikaris también rozó la humillación en juego colectivo (11-2 en asistencias) y sólo su 15/40 en tiros de dos le obligó a pasar por algunos apuros en el tercer cuarto, cuando el Real Madrid revivió de la mano de Sergio Rodríguez: 10 puntos casi seguidos del canario hasta ese 45-40 que, bien (o mal) mirado salvó la estadística de un equipo que sumaba 24 puntos en 25 minutos. El Real Madrid firmó 25 puntos en su penoso primer tiempo del segundo partido y esta vez se quedó en 21 en esos dos primeros cuartos. Sumó 13 en el primer cuarto y no corrigió esa dinámica. Al contrario, casi clavó su nefasta proyección: 13x4=52.

Desastre en números y desastre en sensaciones. Molin no cambió casi nada con respecto al domingo y sólo a la desesperada estuvo a punto de sacar petróleo a base de partir al equipo (Llull, Sergio y Prigioni juntos por un lado, Tomic y Fischer por otro). No bastó porque sigue sin encontrar fórmulas para contrarrestar las variantes defensivas de Katsikaris, que con jugadores de menos envergadura tiene a Tomic jugando a años luz del aro, donde es inofensivo. Con la zona cerrada, el equipo cae en una deriva de posesiones agotadas para mayor gloria de malos tiros de Tucker, Prigioni o un Suárez desenchufado. Felipe compareció potente pero se fundió pronto. Llull amagó pero pero se cargó de faltas. Ni el menorquín ni nadie parece capaz de emparejarse con solvencia con un Aaron Jackson que, con el tobillo cada vez mejor, está gobernando la serie a su antojo. Frena, acelera, asiste, roba, anota y deja unos cuantos crossover para disfrute de la grada: 8 puntos, 7 rebotes, 4 asistencias, 3 robos y malos porcentajes pero los cadáveres de los bases del Real Madrid en sus espaldas. Por ahí se desangra el equipo de Molin, que sigue sin leer el extra pass y los cortes hacia el aro, una coreografía diabólica con la que Katsikaris ganó en la Caja Mágica y ridiculizó al Real Madrid en el primer asalto en su cancha.

Por lo demás, todo funcionó en Bilbao: primero Blums y Jackson, después un Banic gigante en el segundo tiempo (13 puntos, 11 rebotes, 20 de valoración). Vasileiadis anotó lo justo en los momentos justos y Hervelle (9 puntos, 8 rebotes) volvió a ejercer de guía espiritual. Eso, al menos eso, no debería sorprender a un Real Madrid sorprendido, impotente y superado por un rival que fue estruendosamente mejor y que le tiene en la lona, al borde del K.O. Toca levantarse desde ese 2/15 en triples, desde sus tres rebotes de ataque y sus 2 asistencias, desde una valoración total de 44... es hora de demostrar que queda rabia, corazón y, esto no debería ser secundario, baloncesto. La serie, ahora mismo, es de Bizkaia Bilbao Basket. De Katsikaris, Jackson, Hervelle y Banic. Y de Miribilla, la cancha donde el jueves un puñado de jugadores vestidos de negro pueden entrar en la historia. Serán 40 minutos y llegarán en menos de 48 horas. Todo o nada.