Con el mejor Bosh, Miami impone el 2-1


Los Miami Heat demostraron ser más equipo que los Chicago Bulls (mejor marca de la temporada, 62-20) en cada faceta del juego y, con un tanteo de 96-85, toman el 2-1 de ventaja en la final de la Conferencia Este. Todo ante 20.123 espectadores en el American Airlines Arena de Miami, donde mañana regresa la serie con el cuarto partido. En la madrugada del lunes al martes, en Oklahoma City, se jugará el cuarto duelo Thunder-Mavericks.
El hombre del partido fue el zurdo Chris Bosh, el ala-pívot de los Heat, que aprovechó los huecos que dejaban los compromisos defensivos de los Bulls con LeBron James para dispararse hasta 34 puntos, con un gran 13/18 en tiros, y cinco rebotes. Y eso que Bosh falló sus tres primeros tiros, lo que le deja una planilla en continuidad de 13/15. "Quería dejar mi huella en esta serie y creo que lo he conseguido; cuando anoté el primer tiro, tuve bastante para saber que este era el día", razonó Bosh, que fue clave en la llegada de LeBron 'King' James a Miami. James, perseguido constantemente por Luol Deng con las ayudas de Noah (que no podía recuperar a tiempo ante la movilidad y el tiro de Bosh) acabó los tres primeros cuartos con un paupérrimo 3/8 en tiros; Deng y Noah negaban a 'King' James el aire y el espacio. Pero cuando los Bulls tuvieron que abrir el juego, correr e intentar cerrar a Bosh, en el último cuarto, LeBron lo aprovechó para acabar con 22 puntos (6/13, 9/9 en tiros libres), diez asistencias y seis rebotes. Dwyane Wade, tercer hombre del 'Big Three' de Miami, firmó 17 puntos (6/17), nueve rebotes, tres asistencias y cuatro pérdidas de balón. En el tercer cuarto, Wade logró romper la igualdad con canastas importantes, ante los ojos preocupados de Scottie Pippen, residente en Miami, pero sentado justo al lado del banquillo de 'sus' Chicago Bulls.
A 7:33 del final de ese tercer cuarto, y tras el 43-40 del descanso para Miami, llegó la última ventaja de los Bulls: fue el 50-51 tras un tiro volante de Derrick Rose, en racha de siete puntos seguidos, que ahí llegaba a 18 puntos... pero ya sólo anotaría dos más en el resto del juego: 20 en total, con 8/19 en tiros, cinco rebotes y cinco asistencias... y las clavijas apretadas por la defensa de Wade. El tercer cuarto terminó con un escaso 68-65 para Miami, pero, entre los minutos 42 y 43 sobrevino un 9-0 para los Heat, coronado con un '2+1' de James que dejó el partido en 87-74. Los Bulls ya no se iban a recuperar.
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Chicago manejó bien los rebotes (ventaja de 32-41) con Carlos Boozer (26 puntos, 17 rechaces) y Luol Deng (14 puntos, ocho capturas bajo tableros), pero la fuerte defensa de Miami en el perímetro y el mal partido de Joakim Noah (un punto de tiro libre, con 0/4 en tiros de campo y cinco rebotes) bajaron a los Bulls a un porcentaje total de aciertos del 41,6%: 32/77. Por dentro, cinco tapones del número 50 'heat', Joel Anthony (plusmarca personal), intimidaron bastantte a los Bulls. Y Miami se plantó en un revelador 50,7% de aciertos (34/67), lo que aclara muchas cosas. En el 'passing game', también ventaja de los Heat: 20 asistencias y 10 pérdidas, por 15/11 para Chicago. En total, Miami consiguió 53 puntos tras el descanso, ganó el primer y último cuartos... y empató los dos restantes.
"No hay nada facil en esta serie. Aquí hay que continuar machacándose constantemente y encontrar la forma de resistir", asume Erik Spoelstra, entrenador de Miami. Lo mismo, pero al revés, mantiene Derrick Rose: "Fue frustrante; nuestro deseo de ganar no estuvo aquí esta noche. Ellos encontraron un camino y nosotros, no. Tenemos que ver un modo de reencontrar nuestro juego". Los Bulls se tambalean, ya con media estocada: a nadie se le escapa que un 3-1 para Miami dejaría la serie vista para la sentencia y a estos Bulls listos para la puntilla. Y el cuarto partido es mañana mismo: en Miami...



