Eurocopa | Final Four | Unics Kazan 92-Cajasol 77

El Cajasol llega tarde a su partido más histórico

El Kazan, que en el minuto 15 ganaba 40-20, campeón

<b>DECEPCIÓN. </b>Mindaugas Katelynas, Tariq Kirksay, Beka Burjanadze y Kaloyan Ivanov, con su medalla.
Juan Jiménez
Redactor jefe de AS. Fue colaborador en AS (2000-04) y, después de pasar por Málaga Hoy, regresó como jefe de Sección en Málaga. Delegado de Andalucía entre 2009 y 2012, colaboró en la integración digital-papel de AS en Madrid. Cubre la información del Barça y la Selección de baloncesto. Tres Juegos Olímpicos. Colaborador de SER, Canal Sur y Gol.
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El Cajasol llegó tarde al Palaverde. Para cuando se enteró de que estaba jugando la final de la Eurocopa, posiblemente el partido más importante de su historia, perdía 40-20. Y jugó frustrado, contra el reloj. No se perdonó la distracción. "No se puede, no se puede", ironizaban las aficiones de Unics Kazan y Benetton, aliados voluntarios. El Unics, otro nuevo rico del baloncesto ruso que ya es alternativa real al CSKA, volará a Kazan con el segundo título europeo de su historia. Es merecido. Desde su visceral base, Popovic, a su torre, un mejorado Lampe, el quinteto del Kazan es de un nivel superior. Tanto que si amplía su fondo de armario dará que hablar en la próxima Euroliga.

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Al Cajasol le pasó un rodillo por encima en el primer cuarto. Pashutin juega con reglas antiguas. Los mejores, en la cancha hasta que revienten. Poca rotación. El Kazan, algo inédito en el baloncesto de hoy, jugó el primer cuarto con los mismos cinco jugadores: Popovic, Lyday, McCarty, Veremeenko y Lampe. Y lo bordaron. Resultado: 32-16. A Plaza le sorprendió tal nivel de perfección. La final parecía liquidada en el minuto 15: 40-20. Pero Plaza se puso rebelde y, como si fuera fútbol, mandó a sus jugadores arriba, a presionar hasta los saques de fondo. El Unics se asustó. Tanto que diez minutos después, el corazón indomable del Cajasol estrechó el marcador al 55-48 (min. 25). Y los 300 hinchas se lo creyeron. "Sí, se puede".

Inquieto, Pashutin se dejó de experimentos y se entregó a Popovic, que desactivó la zona-press del Cajasol trasladando el balón a velocidad de vértigo. Minutos después apareció Lampe. El cóctel fue fatal para el Cajasol, que a cinco minutos del final tiró la toalla tras dejarse hasta la última gota de sudor y vio levantar la Copa al Kazan. Para empezar a ganar, por esos trances pasó hasta Jordan. Con todo, felicidades Caja.

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