Las estrellas de Detroit se amotinan contra el técnico
Siete no fueron a entrenar y, luego, no jugaron entre risas


Cletus Lewis, jefe de relaciones públicas de los Detroit Pistons, tras el entrañable Matt Dobek (suicidado) quiso escurrir el bulto: "Es un asunto interno, sólo hay gente que ha perdido el bus al entrenamiento de la mañana". Pero la imagen pasó a la posteridad: Tracy McGrady carcajeándose en el banquillo de los Pistons, tras la expulsión de su infortunado entrenador, John Kuester (dos técnicas), en el segundo cuarto de la paliza que los Sixers le pegaron en Filadelfia a los Pistons de McGrady y Kuester: 110-94.
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Por primera vez desde los Warriors en 2009, un equipo utilizaba sólo a seis jugadores: eran los famosos Detroit Pistons. El resto había dimitido del entrenamiento matinal, bajo la guía de Rip Hamilton. Pasaron del tiro Hamilton, Prince, Ben Wallace (todos campeones de la NBA en 2004 como titulares) y McGrady. Sólo llegaron "un poco tarde" Wilcox, Daye y Stuckey. Ninguno de los siete jugó ante los Sixers.
El pobre Cletus Lewis aludía a "problemas de estómago", "asuntos familiares" y "retraso para el autobús". Pero era una huelga contra Kuester, liderada por Hamilton, que dijo barbaridades al técnico ("eres un fracasado"), en un entrenamiento en enero. Desde ahí, Hamilton ha jugado un partido, pero acaudilla la rebelión contra Kuester, con Prince y Wallace a su lado. El resto les secunda y la histórica franquicia de Detroit está a la venta, en saldos. No es tan extraño el suicidio del entrañable Matt Dobek.



