"Soñaba con que llegara alguien como Griffin"
Dos veces campeón del 'Slam Dunk Contest', máximo anotador de la NBA en 1986, a Dominique Wilkins se le sigue recordando por el famoso concurso de 1988, en Chicago, que perdió ante el mejor Michael Jordan.


Llega Blake Griffin como nueva sensación cinematográfica al concurso de matadores. Pero llegará el día en que Griffin se retire y a usted le seguiremos preguntando por aquel concurso de 1988, que Jordan le arrebató en el último intento
He estado mucho tiempo soñando con un jugador como Blake Griffin. Esperaba que llegara antes o después y aquí está. Pero ya no sólo por sus condiciones atléticas. Su determinación, su agresividad y su pasión por el juego es lo que me sorprende y fascina: por eso hace lo que hace. Si mantiene todo eso junto, más la potencia y la creatividad, entonces no sabremos dónde está su límite, entonces sí que podrá ser un buen heredero de nosotros
Pero nunca como aquel día de febrero de 1988, en Chicago, ante Jordan
Fue el mejor concurso de la historia, lo he dicho siempre, y a día de hoy no tengo dudas de que lo gané yo. Para perderlo, fue necesario que ocurriera ante Michael Jordan y en Chicago: la expectación y la presión sobre el jurado eran increíbles. En cualquier otro sitio, la decisión final me hubiera favorecido. Sigo repitiendo las imágenes cada día en mi cabeza. Gané yo: pero era contra el mejor Jordan y contra Chicago. Todo junto, fue demasiado.
Se ha referido a la determinación de Griffin como característica esencial de Blake, no precisamente a su talento físico o poderío muscular
Porque el instinto ganador y esa determinación, además de la defensa, es lo que ha ido separando a la más joven generación de la NBA de aquella nuestra de los años 80. Con eso se nace. Blake lo lleva dentro. Esa pasión es lo que más lejos puede llevarle. Blake no teme a nadie.
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Un poco, como una transición de generaciones, ¿no?
Cuando yo llegué a la Liga, me fijaba en todo lo que hacía el Doctor J, Julius Erving: para mí fue el precursor de todo lo bueno que después pudimos hacer nosotros. En ese sentido, Blake Griffin sí puede trasmitir un legado a todos los demás. Eso sería estupendo.



