"Esto es milagroso, quizá nunca vuelva a repetirse"
ACB. Porfirio Fisac (Segovia, 24-1-1965) es el entrenador del Blancos de Rueda Valladolid, la gran sensación de la Liga ACB. Su equipo marcha tercero, sólo por detrás del Barça y del Madrid. Su próximo reto es la Copa.

¿Cómo explica que ya vayan terceros?
Quitando al Regal Barcelona y al Real Madrid, primero y segundo, apenas hay diferencia entre el resto de los que ocupan la parte alta. El poderío de algunos equipos fuertes no ha sido tan autoritario.
¿De verdad pensaba que su equipo iba a estar tan arriba?
Lo normal sería llevar cuatro o cinco victorias menos. Ha habido condicionantes que nos han ayudado mucho. Principalmente, tener los roles claros y que titulares y reservas peleen por el puesto. Sin embargo, en algún momento creo que la gasolina se nos tendrá que acabar.
Trabaja sobre la base del año pasado, pero las piezas nuevas funcionan. Gente como Nacho Martín, Robinson, Slaughter
Lo imprescindible es que ellos mismos se sientan importantes. Yo me pregunto: ¿qué puedo hacer para que este tipo pueda jugar mejor? ¿En qué le puedo ayudar? Es fundamental que crean en lo que hacen.
¿La clave es la conjunción, la solidaridad defensiva?
Me decanto más por el juego ofensivo, pero el ataque es talento, y el talento es casi siempre dinero; la defensa es esfuerzo. Nosotros no hemos pegado el salto a la ACB de repente. Nos ha supuesto un gran trabajo estar aquí, entre los mejores, y ninguno se quiere ir.
En tiempos difíciles ha demostrado que con poco dinero se puede llegar lejos.
Hay que ser conscientes de que lo que nos está ocurriendo es milagroso, de que quizá no se vuelva a repetir nunca. Lo único que soy es un entrenador que se abre camino, nada más. He tenido la fortuna de contar con un grupo increíble.
Ha logrado ascensos, uno con el Valladolid. ¿Qué sabe mejor eso o una clasificación para la Copa del Rey?
El ascenso es una sensación de final, una alegría máxima. Con el pase a la Copa no siento lo mismo. La experiencia se me puede hacer mejor cuando la viva, pero no es una alegría máxima.
¿Qué significa para usted devolver, más de una década después, a un club histórico como el Valladolid a la Copa?
He nacido en Segovia, me siento muy segoviano, pero con dos años estaba en Valladolid. He evolucionado aquí como persona, como profesional. Para mí es un sueño todo lo que me está pasando y no me lo termino de creer. Hace unos años estaba en la grada y ahora veo los partidos desde el banquillo.
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¿Cómo llegarán a la Copa?
Nos falta experiencia y puede que sea un hándicap. El más inexperto en todo esto va a ser el entrenador. La realidad es que todo el mundo nos felicita por Valladolid y yo espero que todo lo que está generando la clasificación no nos haga perder esa sangre que estamos derramando en cada partido.



