Ni un gran Mirotic apaga la ira de la afición blanca
El Real Madrid sacó a relucir su orgullo y aplastó al Granada, pero eso no palió el dolor de su hinchada por la abultada derrota ante el Barcelona. Se escucharon pitos en la Caja Mágica, sobre todo durante el primer cuarto, y sólo la brillante irrupción de Mirotic atenuó la tensión.

A ver si espabiláis!", gritaba un aficionado irritado, justo antes de empezar el partido, desde uno de los fondos de la Caja Mágica. Es lo que tiene esta fría instalación, que se escucha a la legua cualquier comentario popular. Ayer más que nunca, porque la entrada fue triste, la peor de lo que va de Liga, 4.415 espectadores. Irónicamente, el Real Madrid sigue sin perder en su discutida cancha, ya van seis partidos en la ACB y cinco en la Euroliga, con una ventaja media a su favor de más de 18 puntos.
Ayer la víctima fue el Granada, pero el partido no fue fácil al principio y ni la victoria blanca ni un Mirotic estelar apagaron el dolor de la hinchada, que no olvidará fácilmente la debacle del Palau. Se escucharon pitos, sobre todo en el primer cuarto, cuando el equipo andaluz sorprendía al Madrid terminando con un 14-15 a su favor. El segundo periodo comenzó con idéntica tendencia y se vio la mayor ventaja visitante, 14-20 con una canasta de Korolev. Entre tanto, el Barcelona, con una motivación bien distinta a la del pasado jueves, sufría en Bilbao (terminó ganando de milagro). Como dice el humorista, estaba la cosa muy mala.
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Mejoría.
Pero el Madrid reaccionó desde la defensa y apareció Mirotic para asentar la remontada madridista con un par de canastas de raza. Los silbidos se fueron apagando y todo fue más fácil para los blancos. El parcial de 27-13 en el segundo cuarto fue definitivo y la ventaja blanca ya no bajó nunca de los 10 puntos. El conato de reacción del Granada (64-53), con Karl tirando del carro, fue aplastado por cuatro triples seguidos del Madrid, tres de Llull y uno de Mirotic. Los de Messina apabullaron a un débil rival, pero para ganarse a su afición hará falta algo más. "¡Hacedlo contra el Barça! decía al final otro hincha disgustado", entre una mezcla de pitos y aplausos.



