ACB | Blancos de Rueda 73 - Gran Canaria 70

El Blancos de Rueda logra un trascendental triunfo

El conjunto local protagonizó una gran remontada en los últimos minutos y sueña con entrar en la Copa del Rey.

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El Blancos de Rueda consiguió superar la ansiedad, que le lastró durante una gran parte del partido, para lograr un trascendental triunfo ante un Gran Canaria muy intenso y soñar, más que nunca, con poder disputar la Copa del Rey.

Gracias a la mayor efectividad en los lanzamientos del Gran Canaria, lograron un 4-10 que los vallisoletanos recortarían de forma inmediata (9-10) a través de Van Lacke, reacción que obtendría continuidad merced al incremento en la presión defensiva, para dar la vuelta al marcador (17-14) al finalizar el primer cuarto.

El Blancos de Rueda comenzó a perdonar muchas ocasiones, lo que aprovechó el equipo de Pedro Martínez para hacer valer su acierto en el tiro exterior y el mayor poderío físico en el juego interior y lograr así cambiar el rumbo del partido (24-26).

El técnico local, Porfi Fisac, solicitó un tiempo muerto para reorganizar el juego de su equipo, que no acababa de encontrar el orden y organización acostumbrados, pero la falta de dirección en el Blancos de Rueda les pasó factura y los canarios, crecidos, gracias a su mayor eficacia, su capacidad reboteadora y regularidad, lograron una renta de seis puntos antes del descanso (30-36).

Tras la reanudación, la presión de los locales se contagió al rival, que sufrió una pájara importante y se dejó arrastrar por el juego caótico, lo que dio alas a un Blancos de Rueda que supo hacer valer su mejor defensa para volver a coger las riendas en el electrónico (41-40).

Pedro Martínez pidió un receso para introducir un poco de templanza a sus pupilos que les permitiera aguantar el arreón local, lo que se tradujo en una mejora en el tiro exterior, que propició una nueva ventaja para los canarios (50-52), forjada en los últimos compases del tercer cuarto.

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El último tiempo se convirtió en una lucha sin cuartel, con un juego de poder a poder en el que un inspirado Diego García intentó contrarrestar el acierto exterior de los canarios que, a falta de cinco minutos, conseguían superar a los vallisoletanos (62-65) gracias a la efectividad de jugadores como Bramos y Carroll.

Los locales nadaban contracorriente, intentando hacer frente tanto al rival como a sus propios errores, lo que lograron a base de insistencia y coraje, pasando del 62-68 al 71-70, a falta de 43 segundos para la conclusión y, en una final agónica, supieron olvidar la ansiedad para lograr una importantísima victoria (73-70).

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