Splitter y Huertas: un dúo brasileño llegado de Vitoria
"Casi nadie contaba con que ganaríamos la Liga al Barça".

Tiago Splitter y Marcelinho Huertas, dos de las figuras de la selección de Brasil, aparte de amigos han sido compañeros este año en el Baskonia campeón de la ACB. Hoy se reencontrarán con San Emeterio, el jugador que les dio la Liga con su 2+1 en la prórroga: "Pocos, excepto nosotros mismos, contaban con que podríamos derrotar al Barça en la final. ¡Y menuda alegría le dimos a nuestra afición!". El base se rapó la cabeza y poco a poco le va creciendo el pelo. Sin embargo, la próxima temporada se romperá el buen rollo de la conexión brasileña, ya que el pívot ha firmado por los Spurs de la NBA. "Voy a echarle de menos. Su marcha supone un golpe duro para el equipo, pero las altas y las bajas son temas de mercado que suceden todos los veranos", asume Marcelinho.
A Splitter no le asusta el desafío de San Antonio: "Irme a Estados Unidos es otro paso adelante en mi evolución como jugador. Me siento preparado para afrontar el reto, aunque dejar Vitoria me va a costar, son muchos años, muchas experiencias y muchos títulos en esta ciudad". Además, llegará como un hombre casado: "Allí llevaremos una vida distinta a la que hacíamos en España, habrá que acostumbrarse, pero tendré el apoyo de mi esposa". A la boda asistió Huertas: "Fue bonito presenciar el enlace del colega".
Respecto al Mundial, los dos coinciden en señalar que Brasil no debe marcarse objetivos imposibles: "Hay que ir paso a paso durante el torneo. El anterior campeonato nos salió realmente mal, así que procuraremos hacerlo mejor. Intentaremos colarnos en la lucha por las medallas, aunque sin presionarnos en exceso. Si te metes en semifinales puede pasar cualquier cosa". Tampoco dudan de que España parte como favorita: "Defienden título y para este tipo de competiciones siempre forman un gran grupo, pese a la ausencia de Pau Gasol. Ellos, junto a Estados Unidos, serán los máximos aspirantes al oro".
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De despedida en la calle Laurel
Una anécdota: Tiago Splitter ya conocía Logroño. La descubrió a finales de junio, en su despedida de soltero. "Pero me acuerdo de muy poco", reconoce entre risas. Él, jugador más valioso de la temporada ACB, un pívot de 2,11 m, no pasó inadvertido disfrazado de Caperucita Roja por la Laurel.




