Ricky acelera a España y Vitoria lo disfruta
La Selección no dio opción a Lituania en su regreso al País Vasco.


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La Selección española volvía al País Vasco 22 años después -aunque aquel 25 de junio de 1988, en Bilbao, lo hiciera con la indumentaria de la ABP- y no pudo mostrar mejor cara. Reencuentro feliz, con versión larga del himno nacional en el Buesa Arena y baloncesto por encima de todas las cosas. Como debe ser. El buen juego, entre reversos de Gasol, triples de Navarro o la dulce clarividencia de Calderón y Ricky, demostró que la Selección pisa cada vez más fuerte rumbo a Turquía. Tres semanas justas quedan para el Mundial. Nuestra cita con el oro.
Tras el punching ball de Canadá o Costa de Marfil, rivales menores, los de Scariolo se batían con Lituania, que es baloncesto puro, se lea del derecho o del revés. Y España respondió. Primero, con el que se presume quinteto titular (Calderón, Navarro, Rudy, Garbajosa y Gasol), un cinco que supo leer el juego para que los balones llegaran a Marc, que lidiaba con el imponente Javtokas. Tras el 4-8 inicial con dos triples de Jasaitis, la Selección se hizo dueña del partido con triples de Navarro y Calderón desde las esquinitas. Ahí empezó a crecer España, volando a través de los alley oops de Vázquez, alimentado por Calderón o por Ricky, que con sus robos propició el parcial de 9-0 que llevó al 30-16 del descanso. El esguince de tobillo de Vázquez fue el único susto en el caminar español, que se tornó cuesta abajo cuando la Selección apretó en defensa. Y cuesta abajo, Ricky corre a lo Bolt. Y con él, toda España.



