Baloncesto | Final four de la Eurocopa | Alba Berlín 44 - P. E. Valencia 67

El Valencia, campeón de la Eurocopa y a la Euroliga

El equipo de Spahija está firmando una gran campaña y ayer recogió su primer premio: derrotó al Alba de Berlín y sumó su segundo trofeo europeo tras la Copa ULEB de 2003. Por si fuera poco, el año que viene participará en la máxima competición continental.

<b>EXPLOSIÓN DE ALEGRÍA. </b>Los jugadores del Power Electronics estallaron a la conclusión del partido. Nielsen (en el centro) recogió el premio al mejor jugador de la Final Four.
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Vitoria se levantó nublada, con una ligera lluvia, bastante alejada del clima habitual de Valencia. Aun así, nada iba a impedir que los de Neven Spahija acabaran subiendo al Olimpo del baloncesto con una victoria sobre el Alba de Berlín que vale una Euroliga y unas cuantas renovaciones que se han ganado en la cancha. La primera, la del arquitecto de este equipo rocoso y ganador, Toni Muedra.

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Primera final desde 2006. Aquella fue contra el Tau, ésta en su casa. Casualidades románticas aparte, el hecho es que el Power Electronics jugará la Euroliga el año que viene y que ya tiene dos entorchados continentales con la Eurocup de ayer. Fallones estuvieron los taronja al inicio, la defensa alemana se hizo la dueña del choque. No podían los de Valencia elaborar su juego y, aunque los teutones no se marchaban, el partido no tenía dueño. En el segundo periodo, la defensa valenciana subió líneas y, además, apareció Kelati (aportó nueve puntos y secó a McElroy) para dar la primera ventaja clara al Power. Parecía que los de Spahija controlaban el choque, y al descanso, se marcharon con un 22-36. En la reanudación, los amarillos quisieron apretar los dientes en defensa y, además, se mostraron más incisivos desde la línea de tres. Nada. La defensa de ajustes valenciana era demasiado. La ventaja no aumentaba pero tampoco menguaba y los minutos pasaban. Restando sólo 13 para el final, un claro 29-46 iluminaba el Buesa Arena. Pese a ello, Spahija se desgañitaba en el banquillo, y los árbitros le advertían. Kelati de nuevo en pista, en esta ocasión sobre Jenkins.

No parecía que se le fuera a escapar el título al Power Electronics cuando empezaba el último periodo y dominaban por 15. Cierto es que el tanteo era bajo, pero dejar al Alba en 33 puntos en 30 minutos dice mucho de la defensa que puso ayer en práctica el conjunto valenciano. El último cuarto sólo sirvió para que la afición taronja celebrase el título y el billete a la Euroliga mientras el Valencia Basket grababa a fuego su nombre en la pista del Caja Laboral. Desde ayer, que a nadie se le olvide que el Buesa Arena también es territorio taronja. Lo intentaron, desesperados, los de Pavicevic y se encontraron con un equipo que no entendía la derrota y que acabó fundido en la pista celebrando su éxito.

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