La mejor llave de judo del baloncesto
En aquellos tiempos el Maccabi era más que un rival, y en Madrid la chiquillada iba a pedir autógrafos a sus jugadores al hotel Los Galgos, al lado de la Embajada de los EE UU. Pues bien, aquella mañana yo había estado intentando entrevistar a alguna de las estrellas macabeas, y allí había visto a aquellos armarios yanquis sonreír ante las cámaras de las chicas, que todas querían su instantánea. Earl Williams era enorme, y parecía tan bonachón que... cuando tiró la moneda a la grada, perdió los nervios y saltó a la parte baja del lateral de la Castellana del desaparecido Pabellón... pudo mandar al hospital a más de uno. No pasó nada gracias a Perry, una espátula, que lo derribó con una llave que parecía de judo. Esa imagen es una de las que perduran en la historia de estos choques.




