El Barça baila al Madrid

Copa del Rey - Final | Regal Barça 80 - Real Madrid 61

El Barça baila al Madrid

El Barça baila al Madrid

reportaje gráfico: gaizka bilbao/paulino oribe

El Regal Barça atosiga aún más al Real Madrid. Ayer sumó en un Bizkaia Arena de récord (14.814 espectadores) su 21 Copa -está a una del Madrid- en la final menos igualada de los últimos 25 años. Bullock no jugó por decisión de Messina y acabó muy enfadado.

La tercera en la frente. Tres de tres en los duelos Barça-Madrid esta campaña y segundo título para los culés después de la Supercopa. No hubo color, con Joan Laporta y Florentino Pérez expectantes en el palco, la fiesta se cerró con el Rey entregando otro trofeo a los azulgrana. El último, en 2001 en Málaga, el de la eclosión de Pau Gasol. Llanto para el Madrid (la sequía sigue: 17 años) y mal trago para el monarca, que en el inicio del partido en Bilbao recibió algunos aplausos y una monumental pitada que aumentó al escucharse el himno español.

De salida, el arranque blanco estuvo a la altura del evento (5-8), controlando el ritmo con Prigioni, como en la exhibición previa ante el Baskonia. Y nada más. En el duelo de nervios poco tardaríamos en asistir al manotazo del Regal Barcelona para zafarse del rival. Una canasta de Garbajosa de ganchito, un par de entradas de Jaric y la defensa campeona cerró filas. Los de Messina se iban asfixiando con el lazo al cuello del enemigo. Al principio no apretaba; poco después, le cortaba la respiración. Lo vimos claro. Mientras Fran Vázquez volaba, aprovechaba cada pase en ventaja, cada rebote ofensivo cerca del aro para hundirla, las torres blancas claudicaban ante el muro contrario. Lorbek y Morris también hacían pupa. Agujero negro en la pintura. Lavrinovic no podía dentro, imposible, y se desquició fallando lo más fácil, esas canastas en las que el balón se le escapa de sus manos como si estuviera vivo. Pasos y más pasos. Cadena de errores. Nadie tampoco le cubría, porque ni Reyes dispone de la confianza de antaño, ni a Velickovic le vimos capaz, sobrepasado por la altura de una final.

Supercrack.

De un 21-19 con triple del techo lituano (que siempre hace gala de su buena mano), pasamos en un visto y no visto al 29-19 que marcó el principio del fin blanco. Tiempo de Fran Vázquez, tiempo del MVP. Ni Ricky ni Navarro, la bomba fue él. Supercrack, rey de las alturas. Al descanso ya eran 15 arriba (40-25) y poco después, 20: 45-25. Así hasta el final, con el Barça gustándose y el Madrid desangrando, en afrenta pública, a años luz.