Kobe Bryant salva a los Lakers con otro milagro
Phil Jackson: "Él y Jordan son de la misma clase"


Se rindió Phil Jackson: después de que se hubieran rendido los Sacramento Kings, en plena explosión del Staples Center. Por tercera vez en menos de un mes, Kobe Bean Bryant rescataba a los Lakers del abismo con una canasta decisiva, la sentencia sobre la bocina final.
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El 4 de diciembre de 2009, Bryant salvó a los Lakers ante Miami Heat con un triple asombroso, coordinado (sí) y acosado por Dwyane Wade: 108-107. "Bryant tuvo suerte en ese tiro, sí: como Beethoven cuando le salió la Novena Sinfonía, o Michelangelo Buonarotti cuando esculpió La Piedad", escribió cierto gurú estadounidense...
El 16 de diciembre, en Milwaukee, Kobe volvió a hablar con Dios: zanjó la prórroga con un canastón de dos, sobre la bocina: 106-107, Lakers. Y el Día de Año Nuevo, en Staples, Bryant (máximo anotador de la NBA a 30,6 puntos de media), regresó al cielo. Sin Evans ni Martin, los Kings se fugaron: 32-52. Los Lakers, sin Artest, fueron recortando. Y, a falta de una décima, con 106-108 para los Kings, Bryant estampó otro triple decisivo: 109-108, a pase de Pau Gasol (17 puntos y 16 rebotes). Los Lakers, más líderes. "Está justo en la misma clase que Michael Jordan... no sé cómo hacen esas maravillas", añoró Phil Jackson: las hacían, las hacen.



