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El Real Madrid se venga del Khimki y sigue líder

BALONCESTO | ACB | Real Madrid 70 - Khimki 59

El Real Madrid se venga del Khimki y sigue líder

El Real Madrid se venga del Khimki y sigue líder

Pepe Andrés

Los de Messina se vengaron del único equipo que fue capaz de derrotarles desde que comenzó la temporada. Javtokas fue el máximo anotador del partido (17 puntos) y Garbajosa lo fue en el conjunto madrileño (13 puntos). La superioridad blanca en el porcentaje de acierto en los tiros de campo fue la clave de la victoria en un partido en el que las pérdidas de balón estuvieron muy parejas.

El enrachado Real Madrid de Messina (diez victorias de diez partidos en la ACB y cuatro de cinco en la Euroliga) recibió al que hasta el momento ha sido su único verdugo esta temporada, el Khimki de Raúl López, Carlos Cabezas y Sergio Scariolo. Desde aquella derrota han cambiado varias cosas: esta vez el choque era en Vistalegre, con el Real Madrid situado como mejor equipo de Europa según la web especializada Eurobasket y sin la "inocencia" a la que Messina culpó de aquella derrota. Desde aquel pinchazo han transcurrido cinco semanas, el conjunto blanco ha mejorado mucho y tiene en Velickovic a su líder durante el último mes de competición. El Khimki, un equipo eminentemente físico, también se encontraba en racha ascendente. Raúl Lopez se recuperó de su lesión y Keith Langford llegó al choque con una previa de registros excelentes.

Los de Messina llegaban al partido líderes gracias a su mejor 'basket-average', seguido por el Panathinaikos y el Khimki, los tres con un balance de 4-1, tras haber ganado a los otros tres adversarios del grupo y haber sumado una derrota entre sí. Los madrileños buscaban dejar prácticamente sentenciada su clasificación para el 'Top-16'.

El comienzo del partido estuvo marcado por un impresionante tifo desplegado en la grada en recuerdo de Fernando Martín (mañana se cumplirán 20 años de su muerte). El Real Madrid comenzó con un quinteto inicial formado por Garbajosa, Velickovic, Bullock, Prigioni y Reyes. No tuvo un buen comienzo de partido el equipo dirigido por Messina. A pesar del buen inicio protagonizado por Velickovic, que se convirtió en el dominador absoluto bajo el aro, el conjunto blanco tuvo que esperar dos minutos y medio para anotar sus primeros puntos por medio de un triple de Bullock. Para entonces, el Khimki ya se había situado cuatro arriba en el marcador dejando muy frio el ambiente en Vistalegre. El Madrid no se mostraba fino en sus lanzamientos y eso provocó que Messina solicitara su primer tiempo muerto con cinco de desventaja en el electrónico.

No era nada esperanzadora la imagen que mostraba el Real Madrid ante el equipo de Scariolo. Tan sólo hacía falta observar la baja anotación lograda en los ocho primeros minutos de juego por el equipo blanco, 8 puntos. Ese lastre no fue tan grave a tenor de la falta de acierto también del equipo rival, 10 puntos. Ambos conjuntos reaccionaron en los dos últimos minutos del primer asalto y aumentaron su porcentaje de acierto. Aún así, el Real Madrid no llegó a mandar ni un solo segundo en el marcador en un primer cuarto muy físico y muy táctico que finalizó con la ventaja mínima del Khimki, un solo punto. El resultado al final del primer cuarto fue 12-13, con un 36% de acierto en los tiros de campo para los locales y un 38% para los visitantes. Lavrinovic, con 5 puntos y Javtokas, con 4 fueron los máximos anotadores.

Un triple de Sergio Llull marcó el comienzo del segundo cuarto y otorgó la primera ventaja al conjunto de Messina. Esa ventaja de dos puntos lograda por los locales fue efímera. Durante el segundo cuarto continuó la falta de acierto en el tiro del conjunto español. Pero la ayuda de su rival, que se mostró más fallón aún, posibilitó que los de Messina se situaran con ventaja en el marcador (22-19) cerca del ecuador del segundo cuarto. El primer tiempo muerto solicitado por Scariolo coincidió con el aumento del porcentaje de tiro del Real Madrid y con la disminución en el acierto del Khimki. Así, la quinta pérdida de balón de los de Scariolo posibilitó al Madrid gozar de la que era en ese momento su máxima ventaja en el partido (27-21). El choque se convirtió en un carrusel de imprecisiones tanto en la circulación del balón como en el apartado anotador, del que salió airoso el conjunto blanco, que llegó a la recta final de la primera parte con su máxima ventaja en el electrónico, algo que se encargó de desbaratar Langford con un triple sobre la bocina que indicaba el intermedio (31-28).

La mejora sensible del Real Madrid en los tiros de campo (40,5% sobre un 33% del Khimki) respecto al comienzo del partido posibilitaron que se marchara al descanso con ventaja. Ambos equipos lograron un total de veinte rebotes. Diez fueron las faltas cometidas por el conjunto local y ocho las cometidas por los visitantes. Prigioni y Langford, con siete puntos cada uno, fueron los máximos anotadores de sus equipos.

Los triples lanzan al Madrid tras el descanso

El comienzo del tercer cuarto nada tuvo que ver con los desastrosos primeros minutos de partido del conjunto local. Dos pérdidas consecutivas de balón del Khimki, la séptima y octava del partido, posibilitaron que los de Messina alcanzaran su máxima ventaja en el partido con cinco puntos consecutivos logrados con una canasta de dos de Velickovic y un triple convertido por Hansen. Pero lo peor para el equipo ruso estaba aún por llegar, dos nuevos triples del Real Madrid, logrados por Lavrinovic y un finísimo Hansen, dieron al conjunto español una ventaja de trece puntos que forzó a Scariolo a pedir un nuevo tiempo muerto ante la avalancha blanca. El conjunto madridista comenzó a robar y a correr, estado en el que el conjunto madrileño alcanza la máxima comodidad sobre la cancha. Con Hansen en juego de nada sirvieron las indicaciones de Scariolo a los suyos. Una nueva canasta desde la línea de tres del jugador de origen estadounidense dejó sin efecto la nueva estrategia planteada por el técnico del equipo ruso.

Cuando parecía que el camino hacia el triunfo era claro para el conjunto español, fue él mismo el que se empeñó no hacerlo más complicado con tres pérdidas de balón consecutivas que permitieron al Khimki situarse a ocho puntos en el marcador. La rocosa defensa rusa obligaba a los de Messina a agotar el tiempo de posesión en la mayoría de sus ataques, los cuales acababan en su gran mayoría con un tiro forzado, pero sin éxito. Las dificultades para penetrar en la defensa rival obligó a los jugadores del conjunto blanco a confiar su suerte a los lanzamientos desde la línea de tres sin éxito. El Khimki logró reducir la máxima diferencia blanca (13 puntos) a cinco a base de emplearse a fondo en defensa y a base de aprovechar las numerosas pérdidas de balón de los locales (12 al término del tercer cuarto).

Los primeros ataques del último asalto del partido sirvieron al Madrid para aumentar su diferencia favorable a nueve puntos, lo que llevó a un preocupado Scariolo a pedir tiempo muerto, consciente de que el camino que había tomado su equipo en el último cuarto no era el correcto. El Real Madrid decidió imprimir al choque un ritmo con posesiones largas con el objetivo de convertirlo en un intercambio de golpes del que tenía muchas probabilidades de salir victorioso. Las canastas de dos puntos logradas por ambos equipos, las igualadas pérdidas de balón y los lanzamientos desde la línea de tres, con o sin éxito, fue la tónica dominante en el tramo final del partido. Los minutos transcurrían y la diferencia en el marcador, siempre favorable al Real Madrid (notablemente superior en el porcentaje de acierto en el tiro de campo), fue insalvable por un Khimki que lo intentó hasta el último momento, pero que pagó sus excesivas pérdidas de balón durante el encuentro, un total de catorce. Un triple de Garbajosa finiquitó el partido y permitió al Real Madrid vengar la derrota sufrida en Moscú. Los de Messina siguen líderes del grupo D de la Euroliga, a a expensas del partido que mañana jugarán Panathinaikos y el Milán.